Índice » Amor Filial » Encontré la Gloria en mi tía.

Cada vez que leo alguno de los relatos aqui narrados me digo a mi mismo que por qué no compartir con alquien más algo que una vez me sucedió. Es asi que acabo de decidir no posponerlo más y compartir mi experiecia con los lectores de esta página. A raiz de las diferentes situaciones extrañas por las que he pasado y mi gusto por el sexo, mi sicóloga en una de nuestras sesiones una vez me dijo al preguntarle el por qué de tan extrañas situaciones. Eres como las prostitutas –me dijo seriamente- como los maricas, las lesbianas, los drogadictos y los ladrones, no importan en donde estén, siempre se identifican unos a otros. He traído esto a colación debido a que recientemente me sucedió algo que nunca hubiera imagido ni en mis más atrevidas fantasías. He fantaseado con mi suegra, con mi cuñada, hasta con mi hermana, me he pasado por las armas a esposas de amigos, profesoras de mis hijos, vecinas de piso, mucamas, etc. Pero lo que me pasó hace poco, simplemente nunca lo imaginé, asi que, sin más, al grano. Antes he de advertirles que no soy escritor, soy solamente un aficionado que espera de la mejor manera relatarles una vivencia. Por ello de antemano les pido paciencia y ojalá les resulte agradable lo que viví. Recientemente tuve que viajar a los Estados Unidos a visitar a mi hermana que vive en Michigan, tuve que ingresar a los EU por Miami en donde me invitaría a almorzar mi tía Gloria, hermana mayor de mi mamá que reside sola allá. La conozco casi que de nombre pues nunca ha vivido en mi país y solamente la he visto en contadas ocasiones y en fotografías familiares La última vez que la vi hace como 12 años cuando me invitó a cenar con mi familia con motivo de la inaguración de su casa. Siempre ha sido una mujer elegante y bonita, alta, de busto abundante, con pinta de ejecutiva de multinacional, está en sus 55 años, muy bien llevados, separada y ya abuela pero aun trabajando. Pues bien, me acompañó el tiempo que duré en el aeropuerto mientras hacía mi conexión a Michigan y nos despedimos mientras yo me dirigía a tomar mi vuelo. El avión estuvo en plataforma con un retraso de más de dos horas. A los 5 minutos de haber despegado reportaron que debíamos regresar al aeropuerto por falla mecánica, al parecer era un problema grave con uno de los motores ya que el avión nunca alcanzó altura ni velocidad. Al llegar nuevamente a tierra la llamé para contarle, ella equivocadamente pensó que había llegado a mi destino al sorprenderse erróneamente de la rapidez de mi vuelo. Le conté lo que había pasado y que esperaba la ubicación en un hotel por cuenta de la aerolinea, ella no me lo permitió y me hizo esperarla para que pernoctara en su casa y cogiera el vuelo al día siguiente debido a que ese había sido el último. Compramos una pizza en el camino, pero noté que ella se turbó cuando la dependienta –alparecer su amiga- malinterpretó nuestra cercanía al comentarle en secreto que estaba muy bueno su novio, ella me hizo el comentario divertida y luego nos fuimos a instalar a su casa. Me dio el cuarto de huéspedes y casi de inmediato me desvestí, no tenía equipaje por cuanto estaba en poder de la aerolínea, asi que me quedé en calzoncillos y camiseta. El cuarto de huuéspedes no tenía TV por cable, asi que ella me dijo que si quería podía ver TV en su cuarto, le comenté de mi situación al no tener una piyama y sin desenfado me dijo que eso no era problema, que bastantes hombres había visto así para incomodarse conmigo. Me acosté a su lado, un poco turbado al verla tan sexi en su piyama ajustada. Empecé a buscar canales con el control remoto del TV para ver si encontraba algo interesante, pero nada. Ella aparentaba estar dormida, pero de cuando en cuando se movía con inquietud. De tanto pasar canales al fin encontré una película, era bastante subida de tono y debido a los gemidos de los protagonistas ella se volteó a ver, me preguntó si me gustaba esa clase de cine, le dije que sí, que yo era una persona de una sexualidad abierta y que me gustaban las cosas sin tapujos ni inhibiciones, que el sexo era algo natural y yo lo abordaba de esa manera. Se interesó y derivamos hablando sobre temas de sexo de todo tipo, sobre los gustos y las fantasías de la gente. Después de un rato me preguntó sobre qué tipo de clase de cine XXX prefería, le dije que no me gustaba el cine porno convencional, es decir, los mismos actores con las mismas rubias repitiéndose en un sinnúmero de películas en donde lo único que varía es el título. Le dije que me gustaban las cintas caseras y las amateurs, que también me encantaban sobre todo las de mujeres maduras y más si tenían su coño bien peludo. No le di tiempo a precesar la información cuando ya le estaba preguntado si tenía alguna película de ese estilo. Me dijo que no, puso cara de mojigata, pero no se lo creí. Qué lástima dije y seguí como por 10 minutos en la película que presentaban, cuando, para mi sorpresa de forma casi inaudible, me dijo, si quieres que te lleve a buscar una, aquí cerca hay un Video Rental que está las 24 horas. Antes de responderle ya me estaba vistiendo y al rato estabámos en la tienda de sexo más espectacular que se puedadan imaginar. Estaba más contento que un niño en una dulcería, había de todo, toda clase de películas ubicadas por categorías, negras, asiaticas, teen agers, MADURAS, depiladas, velludas, gays, voyeurs, orgías, etc; juguetes (de sexo por supuesto), lubricantes, en fin, de todo para todos los gustos. Alquilé dos cintas, como dije antes, de mujeres maduras y de velludas. Al rato estaba en su cama haciendo las instalación de la videograbadora debido a que ella no la usaba y por fin pude ponerme a disfrutar de mi video. Ella se hacía la desentendida, como si eso fuera algo corriente y miraba de reojo de tanto en tanto y observaba mi bulto que cada vez crecía más. Yo disfrutaba la película y hacía toda clase de comentarios sobre las protagonistas, lo bien que estaban, el tamaño de sus tetas, lo peludas que eran, los objetos que se introducían, etc. En ese momento todo era “normal” si asi le podemos llamar a esta situación, hasta que aparecieron dos señoras en la TV, estaban requetebuenas en una sesión de lesbianismo intensa, y como si nada, le pregunté si ella alguna vez lo había hecho con una amiga o había tenido esa fantasía de esas, se puso coloradísima y le tuve que insistir nuevamente y quedamente me confesó que era algo que siempre había pensado, pero que nunca tuvo con quién ni se atrevió a proponerlo. Al imaginármela en esa situación mi excitación aumentó de forma considerable y mi calzoncillo casi no podía albergar mi verga. Sin pensarlo (de haberlo hecho no me habría atrevido) le dije algo que ahora que lo recuerdo sonó casi como una orden: “Quítate la piyama”, me escuché diciendole al momento. Ella obedeció casi como una autómata y de repente me encontré contemplando el pubis más abultado que había visto, el panty casi no lo podía albergar y se escapaban decenas de pelos por los costados. Le pasé una pierna por encima de su muslo izquierdo y mientras estaba absorto en lo que veía no me había percatado de que mi mano afanosamente acariciaba la cabeza de mi verga mojada, estaba templadísima y luchaba por salirse de su encierro mientras yo sin darme cuenta me hacía la paja frente a ella. Miré a los ojos a mi tía y pude reconocer en su mirada una arrechera desesperada y sin dudar introduje mis dedos en su raja. Su panty me estorbaba asi que lo tiré hacía abajo, no recuerdo si se rompió, lo que sí recuerdo es ese coño caliente y empapado, ella gemía mientras incrédula me decía….. por qué me haces esto? Por repuesta le dije que si ese hijueputa avión se dañó y no se cayó fue para que yo te culeara esta noche, acéptalo sin remordimientos. No sabes cuantas veces he soñado contigo, la última vez que te ví no podía quitar los ojos del bulto que formaba tu verga – me decía con una voz ronca de pura arrechera- cientos de veces te he imaginado culeándote a tu esposa mientras yo te contemplaba escondida. Me arrechaba y luego me masturbaba cada vez que se filtraban en la familia tus líos de faldas, te imaginaba culeando a toda hora, metiéndosela por el culo a tus amigas, ella continuaba diciendo mientras yo le metía ya tres dedos en su coño. No pude más y me saqué la verga, sin falsa modestia he de decir que la tengo bien grande y gruesa, ella no le perdía detalle, sólo atinó a decir “pensé que eras más sencillo” creo que con eso quiso decir que no la imaginaba tan grande. Desde ese preciso momento dejó de ser mi tía, ya no lo era más, ahora sólo era una hembra arrecha, abierta de piernas afanosa por que le dieran verga, asi que hice lo que haría cualquier caballero en mi situación……. le metí la verga en la boca mientras le pasaba la lengua por su culo peludo sin sacarle los dedos de la vagina, qué delicia, tuve que imaginar cientos de operaciones matemáticas y de cuentas por pagar para no venirme en su boca. Luego la puse contra la pared y le dije que parara el culo y se la empujé por su coño con todo, ella hacía toda clase de ruidos raros, no sé si gemía, o lloraba, o si reía, el caso es que yo estaba arrechísimo y me importaba un carajo lo que ella pudiera decir, de ahí pasamos al borde de su cama en donde la puse “en cuatro” y le seguí dando, yo miraba embelesado su coño y le decía que le iba a pelar el coño de tanta verga que le iba a dar. Ella se había venido ya varias veces cuando yo grité “hijueputa….. me vengo” y la llené toda de leche. Caimos como pudimos en la cama y nos mirábamos sin creer del todo lo que había pasado, ella se cubrió y nos dimos cuenta que la cinta de sexo todavía estaba en la Tv. Poco decíamos, era como si ninguno se atreviera a romper el silencio. Al rato me referí a la forma de un objeto que se introducía una de las actrices, le dije que las mujeres eran afortunadas, que a su alrededor podían encontrar toda clase de objetos fálicos que podían usar con propósitos de masturbación, que en cambio los hombres dificilmente podíamos encontrar algo que se pareciera o que sirviera de coño para hacernos “un pajazo”. Mientras yo esto decía, para probárselo empecé a buscar en su alacena y en otras partes de su casa, hasta que encontré un aparato de madera que era un rodillo de amasar y una probeta de cristal. Le pregunté que cual de los dos le gustaba más. Increíble, los tomó ambos, los untó de lubricante y se los empezó a introducir alternadamente, mi verga dió un brinco y se la empecé a refregar por el culo hasta que se le fue culo adentro, debo de decir que ella como que tenía experiencia en estas lides porque se acomodó y le di verga en diferentes posiciones mientras ella se masturbaba con los objetos y de paso los chupaba. Después de ponerla “en cuatro”, de costado, boca abajo, etc, me vine mientras la miraba a los ojos, ella tenía los ojos vidrioso, entrecerrados, casi como si llorara, pero de pura arrechera. “Eres un bárbaro, me vas a matar,eres como mi hijo, tú no me puedes estar culeando asi, que dirían si supieran” me decía. Luego nos dormimos tal como habíamos quedado, ni siquiera me limpié la verga. Me despertó un ruido raro, me di cuenta que apenas estaba amaneciendo y miré hacia su lado, ella me daba la espalda y hacía ruiditos y se movía espasmódicamente. Se estaba masturbando y yo la observaba mientras me hacía el dormido. Pasaron algunos minutos hasta que escuché el sonido más raro que hubiera escuchado, era un gemido prolongado como de alguien que se ahogara y luego empezó como a convulsionar, no pude hacerme más el dormido y empecé a besarla y a chupar sus tetas. Metí la mano entre sus piernas y sentí que estaba desnuda de la cintura hacia abajo y tenía la pelambrera, la parte interna de los muslos y el culo empapados del orgasmo que acababa culminar. La abrí de piernas y la clavé, la clavé con todo, ella suspiraba y me decía que no quería que me fuera, que había despertado el monstruo que ella tenía dormido hace mucho tiempo, yo no escuchaba, tenía mi propio diálogo interno que me decía, eres un hijueputa, te culeaste a tu tía, a la hermana de tu mamá, a esa que observabas ir al baño para mirarla por entre la endija de la puerta y luego te masturbabas con el recuerdo de su coño peludo cuando lo secaba luego de orinar de pie porque le incomodaba nuestro baño de hombres. No recuerdo bien ya cuantas veces más me culeé a mi tía esa vez. Luego de eso no nos hemos vuelto a ver, ella dice que no soporta el sentimiento de culpa pero siempre me pregunto que cuando viajo a su ciudad. Yo no pierdo oportunidad ara recordarle lo que hicimos y siempre le pregunto por los pelos, le mando saludos al rodillo y a la probeta y le hago saber que cada vez que estos recuerdo vienen a mi memoria me hago “un pajazo” en su nombre ya que a partir de ese momento dejó de ser mi tía para convertirse en una más de mis mujeres. Ojalá les haya gustado mi relato, lamento haberme extendido tanto, pero los detalles son los detalles. Filiberto

escrito por Anonimo
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