Lo que les voy a contar amigos sucedió cuando era estudiante de la UNAM. Conocí a una chica de nombre Verónica, desde que nos vimos por primera vez en la universidad, nos gustamos.
Ella era chaparrita de 19 años, blanca, con caderas y pechos grandes, siempre vestia con una minifalda, que permitía apreciar sus esculturales y bien torneadas piernas.
Aunque llevábamos apenas unas semanas de salir juntos, esto no fue impedimento para empezar a tener relaciones.
Éramos una pareja exageradamente cachonda, aunque cogiamos principalmente en hoteles, nunca perdíamos la oportunidad para acariciarnos en cualquier lugar que se pudiera, en el cine, por debajo de la mesa de algún restauran, hasta en la sala de su casa viendo la tele.
Yo además de estudiar trabajaba, y tenía un carrito y cuando la iba a dejar a su casa me sobaba la verga sobre el pantalón.
Cuando llegábamos a su casa, me estacionaba a un lado de la entrada principal, y aprovechando la poca luz de la calle, ella me sacaba la verga y se dedicaba a Mamármela hasta hacerme explotar, me venia en su boca, y lo poco que no se tragaba lo limpiaba con su lengua.
Cogiamos muy seguido pero siempre en un hotel ya que por nuestras edades (en ese entonces yo tenia 20 y ella 19) vivíamos con nuestras familias.
Aunque varias veces estuvimos a punto de hacerlo en el coche pero nos deteníamos ya que ella gritaba como gata en celo, como animal en brama y mientras seguíamos cogiendo aumentaba la intensidad de sus gritos de gozo, por eso no podíamos hacerlo en el coche.
Nuestra relación se interrumpió cuando ella tuvo que irse a Alemania a un curso de especialización que duraría 6 meses.
Tanto ella como yo pensábamos en lo que íbamos a hacer siendo tan calientes, no íbamos a aguantar la calentura, pero prometimos sernos fieles y si pasaba algo nos lo contaríamos a detalle.
Verónica vivía sola con su madre de 48 años, viuda desde hacia ya 3 años, era un poco llenita pero mas alta que su hija, con pechos mucho mas grande y redondas, un trasero fenomenal y bien paradito, para su edad se veía muy bien mi suegra.
Llego el DIA de la partida y entre sollozos partió el avión.
Como íbamos en mi auto, pase a dejar a mi suegra a su casa, ella seguía triste por la partida de su hija, me invito a pasar para tomar una copa de tequila y platicar un poco para no sentirse tan sola.
Acepte gustos, ya que también estaba un poco melancólico por la partida de Verónica.
Mi suegra salio de la cocina con dos vasos y una botella de tequila, la acomodo sobre una mesita de centro y se sentó frente a mi, cruzando sus piernas.
La falda negra y sus medias de igual color adornaban sus bien torneados muslos.
Usaba zapatillas de tacón alto, blusa negra, pues todavía le guardaba luto a su esposo. Su blusa escotada me permitió apreciar sus enormes y redondos pechos.
El tequila y mi calentura me hicieron desearla enormemente. La falda la tenía mas arriba de lo normal, era imposible quitarle la vista a ese par de piernas.
Lo primero que paso por mi mente fue lamer sus enormes muslos, para terminar en su rica panochita y hacerla vibrar de placer.
Ella se hinco sobre el piso para servir otros tragos, el escote de su blusa cayo un poco mas, dejando al descubierto gran parte de sus tetas.
Esos pechos que alguna vez observe de reojo, ahora los tenia frente a mi para admirarlos a plenitud, esto hizo que se me parara la verga, estaba embobado admirando sus pechos, cuando ella me sorprendió mirándola y me sonrió.
Platicamos de muchas tonterías y comenzamos a caer en el exceso de confianza, platicamos nuestras anécdotas sexuales de secundaria sin pena alguna.
El tequila rompió el turrón y borro la vergüenza.
Cuando la mire acariciando sus piernas mí deseo creció, excitado observe como sus pezones se ponían cada vez más duros, me los imaginaba grandes y paraditos.
Mi verga se ponía cada vez mas dura, tanto que me era imposible disimularlo.
Se levanto, fue hacia la cocina, caminaba mareada, movía las nalgas como incitándome, era un momento difícil para mi, en varias ocasiones pensé en despedirme y salir de aquella casa,
¡Pero el deseo me retuvo!
La seguí. Al entrar a la cocina se agacho para recoger unas servilletas, en ese momento sus nalgas se elevaron, pensé en retirarme, llegar a mi casa y hacerme una chaqueta, arrepentirme por los malos pensamientos que tenia sobre mi suegra.
Estaba de espaldas a mi, buscando una botella el la alacena.
Vencido por la pasión me le acerque, repegandome lo suficiente para que sintiera la dureza de mi verga sobre su trasero.
Ella siguió buscando la botella, como si no sintiera nada, la abrasé, metí mis manos por debajo de su blusa, acaricie sus enormes pechos, pude comprobar que sus pezones estaban duros y grandes.
Movió sus nalgas en circulo mientras le apretaba sus tetas, la voltee de un jalón, saque mi verga y tomando una de sus manos la dirigí hacia mi ya hinchada verga para que la acariciara, por inercia o por la calentura, mi suegra me la empezó a acariciar.
La bese en los labios, desabrochando su blusa, al principio se resistió, me decía que no estaba bien lo que hacíamos, ya que yo era el novio de su hija, que si ella se enteraba no se lo iba a perdonaría jamás. Seguía resistiéndose pero no dejaba de acariciar mi verga, le arranque el brazier y pude ver en todo su esplendor sus fenomenales pechos. Lamí sus erectos pezones, los mordisquee, le vacié la bebida de mi vaso y lamí como animal sus grandes pelotas, mientras ella envolvía en sus manos mi húmeda y caliente verga, la apretaba con fuerza. Me pidió que me sentara en un banquito, se hinco para empezar a Mamármela, lo hacia mejor que su hija y eso me gusto, lamió sus pechos, mordió sus pezones ya que tenia unas tetas enormes, con ellos aprisionó mi verga, me estaba haciendo una chaqueta con sus enormes melones.
Se levanto y sin decir nada se dirigió a su recamara, con la mirada me dijo que la siguiera, en el trayecto nos fuimos quitando la ropa.
Al llegar a su recamara, se recostó sobre la cama, unto aceite en su grande y peluda panocha, abrió sus piernas para empezar a acariciarse, metió sus dedos, los chupaba. Mi verga chorreaba de lo excitado que estaba. Mi suegra se levanto para untarme aceite en la verga, me la empezó a chupar de nuevo, no la soltaba y me pregunto: ¿a poco mi hija te la chupa así?-no pude responder.
Me sobaba los huevos. Los lamía. Hasta que me hizo estallar dentro de su boca, se trago todo no dejo una sola gota que se le escapara.
Sin dejarme descansar me la empezó a Mamár de nuevo, al grado de que se me volvía a poner dura.
-metemela ya, metemela por favor- me decía mi suegra ya fuera de si.
Coloque sus piernas sobre mis hombros y empecé a penetrarla, sacándole rápidamente aullidos de placer, bombeaba rápidamente, ella seguía gritando como fiera, mientras mas suplicaba,-dámelo todo papito…mas mas duro, cojéeme fuerte que ya lo necesitaba-, sentí como se vino una y otra vez, era tan caliente como su hija.
En ese momento, supe por que Verónica aullaba y gritaba cuando hacíamos el amor, lo heredo de su Madre.
También yo estaba a punto de venirme y ella se dio cuenta, se safo de mi verga y me dijo en tono suplicante.-Por favor papito, metemela por el culo y vente dentro de mí que lo necesito-. Se bajo de la cama, recargo su frente sobre el colchón, con sus manos abrió sus cachetes anales, lubrique mi verga para ponérsela en la entrada en la entrada de su orificio anal, de un solo golpe la penetre, aulló arañando las sabanas, empecé el vaivén despacio, luego fui aumentando la velocidad mientras me decía,-mas fuerte por favor, mas fuerte, rómpeme el culo, haaaa-. Mis huevos golpeaban contra sus nalgas, cada vez eran más fuertes sus gritos y aullidos. Sentí como su cuerpo se tenso al aproximarse un nuevo orgasmo, apretó su culo y yo me vine dentro de ella, le invadí todo por dentro de caliente leche.
Después de eso nos acostamos boca arriba, uno al lado del otro sin vernos, como sintiendo remordimiento, de pronto sonó el teléfono y mi suegra contesto.
-mamá ya llegue- le dijo Vero-¿te fue bien hija?- Si Mamá, aunque algo cansada por el viaje- y tu ¿estas bien Mamá? ¿No te sientes muy sola?- algo hija, pero no te preocupes-.gracias Mamá, te amo-yo también te amo hija, y no te preocupes por tu novio Fernando, yo te lo cuido-. Gracias Mamá, te lo encargo muchos, por favor dile que lo amo, que le mando un beso, adiós Mamá-. Adiós hija-.
Mi suegra colgó el teléfono, su mano se aferro de nuevo a mi verga y me dijo.-Mi hija te mando un beso, pero no me dijo donde-. Se metió mi verga a la boca y comenzó de nuevo a Mamármela.
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