Índice » Amor Filial » Mi tio Emilio

 

Obras.

 En casa mis hermanos y yo habíamos tenido una severísima educación. Educación que a mi con la edad de dieciocho años no me permitía salir hasta tarde y muchísimo menos con chicos.

Vivíamos en una urbanización de casitas bajas. Al irse nuestro vecino papá hizo las gestiones para comprarle la casa a mi tío Emilio al que yo no veía desde muy pequeña, vivía en Noruega desde hacía muchos años. Dias después de la operación llegó el tío Emilio, gemelo de papá, dispuesto a permanecer en nuestra casa hasta que finalizaran las obras de la suya.

Emilio era un tipo extraordinario, mas simpático y guapo que papá y recién separado de su mujer. Desde que le vi noté cierta simpatía entre nosotros un feeleng muy especial. intercambiabamos miradas que yo aún no sabía que eran lascivas pero no tenía oportunidad de nada mas ni sabía como hacerlo.

Hasta que un mes después mis padres decidieron irse a la finca y dejarme sola con el tío Emilio, hasta la fecha jamás había podido, dejandole mis padres el encargo de que vigilara mis horarios y mis entradas y salidas. La primera noche que ibamos a estar solos llegué temprano a casa. La señora de servicio estaba preparando la cena y el tío Emilio veía la tele. Subí a mi cuarto, me quite la ropa interior y bajé al salón. Adelita nos sirvió la cena y se fué. Cenamos y charlamos de miles de cosas, después me propuso salir a la terraza a tomar una copa, yo jamás había tomado alcohol en mi casa y acepté encantada. Tras la primera vino la segunda y empezó a refrescar. Mis pezones empezaron a ponerse erectos y a notarse bajo mi camiseta y mi tío no podía dejar de mirar. Tras notar esta reacción empecé a acariciarme las piernas hasta llegar a mi sexo mojado ya y me masturbé delante de el. Fué entonces cuando el me apartó la mano suabemente y puso la suya en el mismo lugar, masajeandome el clítoris suavemente. Abrí mis piernas para facilitarle la labor mientras notaba la fuerte erección bajo sus pantalones. Sacó entonces su verga dura como el hierro y sin mas contemplaciones se hundió en mi como un loco, mientras me apretaba el culo y me subía y bajaba. Después nos fuimos a su cuarto donde volvió a follarme con mas tranquilidad pero durante horas...

escrito por Anonimo
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