Índice » Amor Filial » Mi tio Emilio (II)

 

 

Fueron unos  días de sexo a escondidas de la señora de servicio. A todas horas, en todas partes. Yo permanecía caliente de la mañana a la noche. Follabamos en la ducha en la terraza, en todos los cuartos en la cocina.

Uno de aquellos días me pidió que lo acompañara a las obras de su casa. Accedí de inmediato, llegamos y el supervisó a los operarios mientras yo me sentaba en el porche. Les comentó que yo era su hija y que nos quedaríamos un rato. Se sentó a mi lado en las escaleras y comenzó a acariciarme los senos y lamerme el cuello, pude observar como uno de los operarios nos espiaba y esto me puso a cien. Continué metiendo mano a Emilio por encima del pantalón hasta que saqué su polla dura y me puse de rodillas a chuparsela sin perder ojo al albañil. Emilio me dió la vuelta me arrancó las bragas y me penetró ante la mirada asombrada de el albañil al que se unieron otros. Continuó metiendo y sacando su verga mientras me apretaba los senos. Hasta que nos corrimos furiosamente, momento en el que mi tio se volvió en invitó a los obreros a que se unieran a la fiesta. Era mi propio tío el que los animaba a que me follaran. Y así lo hicieron mientras el me decía que era la niña mas guapa y mas cachonda del mundo. Tres fueron los que me follaron mientras mi tío me besaba y me animaba. Fué la mejor tarde de mi vida. Mi tío Emilio es ahora un anciano, al que cuido y sin que mi marido lo sepa le hago mamadas siempre que puedo.

escrito por Anonimo
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