Mis suegros están separados y solemos ir a comer a casa de mi suegro todos los sábados por la mañana.
Él es un hombre barrigón, calvete y muy peludo, pero además es un Viejo Verde tremendo.
Cuando ve a una mujer con falda o ceñida, la desnuda con la mirada. A mi eso me encanta, sobre todo cuando lo hace con mi mujer (su hija).
Muchas veces navegamos por páginas de sexo en Internet y el tío se pone como una moto. Un día que le estaba enseñando fotos, le enseñé una del coño de su hija sin que supiera que era el de ella claro y me puso a mil con sus comentarios: “Vaya Potorrazo que tiene la nena. Le Clavaba la polla hasta los huevos”.
Me puse tan cardiaco que tenía que ir subiendo el nivel, así es que un día que fuimos a comer a su casa, le rogué a mi mujer que se pusiese una minifalda plisada y una camiseta ajustada. Nada más entrar en casa él no podía evitar comérsela con los ojos. Yo sabía que se la estaba follando con la mirada.
Después de comer nos sentamos en el sofá y él como siempre en el sillón de enfrente. Mi mujer como de costumbre se durmió enseguida y no le despierta ni un camión que le pase por encima.
Por un segundo me hice el dormido y me fijé como mi suegro no quitaba ojo del bajo de la falda de su hija. Entonces le miré fijo y le hice un gesto para que volviese a mirar; entonces le separé despacio las piernas y le subí bien la falda para dejarle un primer plano fabuloso de sus blancas bragas.
Al tio se le puso durísima debajo de los pantalones. Le pedí que se acercase y el muy cabronazo lo hizo; le cogí la mano y se la puse sobre los muslos de ella y se la llevé hasta su braga y el cabrón comenzó a frotarle el coño con los dedos por encima. Ella sin despertarse hacía gestos de placer con la cara. Pero él tuvo miedo y se retiró y se acabó todo ahí, pero seguiré intentando cosas para conseguir que finalmente se la folle y os lo iré contando.