Comenzó cuando yo tenía alrededor de 15 años en una ocación no encontrándose nadie en mi casa al menos eso creía yo llegué temprano de la escuela, como es costumbre en mí me dirigí a darme un baño pero me llevé una gran sorpresa al encontrar a mi madre dándose un baño, inmediatamente salí, ella se espanto y yo me puse nervioso.
Ese día no comentamos nada de lo ocurrido pero yo seguía teniendo pensamientos e imágenes sobre lo que había visto.
En las noches siguientes solo pensaba en lo que había visto y solo de acordarme de esa vagina semirasurada y unas tetas pequeñas pero con aureolas cafés me exitaba demasiado.
Así estuve hasta cumplir los 16 cuando en una ocación por azaha del destino se llevó a cabo una fiesta y por consiguiente llegaron muchos invitados el problema estaba en que no existian suficientes camas.
Al término de la fiesta me toco estar junto a mi madre y sin querer ella rosaba sus nalgas con mi pene en cada movimiento que hacía, yo ya no aguantando más me acerque todo lo que pude y mi pene inchado roso su trasero, ella sintio ese pene erecto detrás de ella y posó su mano sobre mi entrepierna y sin decir nada me bajo el sierre del pantalón y empezó a masturbarme, el problema es que había mucha gente y claro no se podía ser indiscreto.
Al ya estar a punto de reventar ella bajo su pantaleta y expuso su mojada vagina la cual acaricíe saboriando con kis dedos su humedad, lo suave que estaba y sobre todo lo caliente que se encontraba, con su mano me acercó más y la pude penetrar y en una posición muy comprometedora empecé a bombear despacio pàra no hacer ruido hasta que eyecule dentro de ella. Una gran ventaja de esto es que mi madre se encuentra operada y no hay peligro de embarazo.
Al día siguiente ella solo me sonrió picaramente.
La verdad esmuy rico hacerlo con tu propia madre se los recomiendo.