Me encanta pajearme, y cualquier sitio
por muy arriesgado que sea, es perfecto
para mi.
En el trabajo, hay un hombre que me tiene
loco, todo el es deseable, y cada dia me pajeo pensando en el.
Rl otro dia se me dio la oportunidad de trabajar un turno extra de madrugada junto al, y esto me tenia a millon. El se
habia quitado la camisa, pues estabamos en ese piso, y a esa hora solos, creo no tengo que decirles que me tenia a millon y deseaba llegara el tiempo de coger nuestra hora de descanso para ir al bano y pajearme.
Cuando llego el momento, me decidi ir,
paro el se me adelanto y entro primero, yo trate de espiarle y pude ver como se
sacaba su pinga. Aquello me calento y no
pude evitar decirle: Tienes una pinga muy
buena! El se viro y me dijo: Te gusta?
Si, y me voy a pajear mirandote.
Esperate, para que goces bien.
El se dejo caer los pantalones y quedo desnudo frente a mi y comenzo a pajearse
Yo me saque la mia y tambienhice lo mismo, pero lo delicioso fue que el se acerco, y pasandome un brazo por mis
ombros, comenzo a besarme mientras
ambos nos pajeabamos.
Nuestros suspiros aumentaron y cuando ambos nos ibamos a venir, chocamos
nuestras pingas para que nuestras leches
se unieran.
Fue una venida salvaje, donde no pudimos evitar el embarrarnos ambos.
Ahora mientras escribo esto, recordandolo, me he sacado mi pinga y
escupiendome mi mano he comenzado a pajearme.
Ah, ah que rico, siiiiii, ya ya me vengooo
cojones que paja maaas rica.
Ufff, me he venido como un caballo.
Gocen de las pajas que es delicioso