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Relatos Fotoprivadas.com RASEPERO@hotmail.com ANGIE El sol brillaba sobre la tersa piel de sus muslos. Su pequeño y sensual traje de baño, muy insinuante a pesar del pañuelo que amarraba a su cintura, casi un hilo dental, dejaba ver sus torneadas y rígidas nalgas en todo su hermosura. Desde que llegamos a aquel lugar Antonio no le quitaba los ojos de encima. Sentía como su mirada se clavaba en su hermoso trasero. La boca se me hacía agua fantaseando a la vez que me excitaba verlo tan cachondo con mi mujer. Cuando íbamos juntos a su negocio la devoraba con la vista. La última vez, cuando Angie lo saludó, lo besó muy cerca de la boca y su rostro se mostró sorprendido por el osado atrevimiento de mi hembra. En nuestras fantasías, cuando hacemos el amor, la inducía a seducirlo mientras gemía llena de deseos. Esta vez parecía tener todas la intenciónes de complacer mis aberraciones. Llegamos muy temprano al hato. Antonio, muy complacido, nos recibió con su acostumbrada cordialidad. Se acercó hasta el vehículo y muy alegre nos dijo: _Hola, creía que ya no venían. Los esperaba mas temprano. ¿qué les paso? _Nada extraordinario-contestó Angie- solo que no encontraba que ponerme y nos retardamos un poco, pero ya estamos aquí y espero pasarla de lo mejor. Aceptando de buena manera la explicación nos extendió las manos y agregó: _No se preocupen, están en su casa; vamos a darnos vida bañándonos en el pozo. Por cierto esta bastante profundo y muy cristalino. Angie le contestó con picardía y una amplia sonrisa: _¡Que chévere! Con las ganas que tengo de darme un buen baño; además parece que habrá buen sol lo que aprovecharé para dorarme un poquito; o, mejor dicho, ponerme mas negrita Por un momento los interrumpí: _Traje unas botellas de vino fresita; de las que le gusta a la negra. Espero que tengas bastante hielo, a la negra le gusta el vino bien frío. ¿verdad mi amor? _Si vale, por eso no te preocupes, hielo es lo que sobra. _No quiero perder tiempo-dije- acompáñanos que me quiero zambullir en el pozo y refrescarme. ¡ Con ese vino espumoso hoy me rasco Antonio! Los dos rieron de mis ocurrencias y nos preparamos a abordar el vehículo. Eran las 10:30 A.M. cuando el Jeep tomo rumbo al lugar escogido de aquel bello paraje donde Antonio posiblemente había disfrutado a mas de una hembra ansiosa de cabalgar un macho a escondidas de sus conyuge. Antonio, uno de los mas prósperos empresarios de la zona, a pesar de ser casado, tenía mucho “gancho” con la féminas que acudían a su negocio. Mientras transitábamos por los caminos marcados por las llantas de los vehículos que continuamente circulaban por allí, nuestra vista se refrescaba con el verdor resplandeciente del valle y ese cielo amplio y despejado con algunas nubes paseando alegremente ante la vista de los viajeros. Yo iba de acompañante de Antonio, mientras Angie viajaba cómodamente en el asiento trasero tomada con sus manos de los asientos delanteros con las piernas ligeramente abiertas. El camino zigzagueante nos llevó directamente al lugar en poco tiempo, deteniéndonos bajo un sombroso árbol. Bajamos lo indispensable disponiéndonos a disfrutar de la maravillosa naturaleza que nos rodeaba. Apenas me bajé del jeep abrí la primera botella ofreciéndoles a Angie y Antonio dos vasos bien cargados de aquel vino frío y espumoso, cómplice de mis libidinosas intenciones: _Bicho papi, tu lo que quieres es rascarme-replicó Angie- ¿qué dirá Antonio? _¡No le pares mija!, vinimos a pasar un rato bien rico. No hay como alegrarse con tu fresita favorita. Aprovecha que estoy de regalía. _Okey, pero recuerda que tú eres muy dormilón cuando bebes. Angie y yo nos quitamos la poca ropa de exceso que traíamos, quedando ambos en short y bikini. Las piernas de mi mujer, muy torneadas, ayudadas por unas altas sandalias que calzaba le daba un porte muy elegante e insinuante. Caminamos hacia el pozo agarrados de las manos y entramos en el riachuelo entre gritos y risas por el frío del manantial. Antonio nos observaba pensativo mientras deleitaba el espumoso vino de su copa. Mi mente morbosa elucubraba fantasías a punto de convertirse en realidad. Mientras jugueteábamos en el agua tomé a Angie entre mis brazos le susurré al oído: _Ese macho es tuyo hoy. Lo tienes bobo. No deja de mirarte el coño y tu trasero. _Chico vas a seguir con ese “macan”. Déjate de vainas...después no te quejes. Además.....mejor me callo. Estuvimos chapoteando como niños un buen rato cuando Antonio se acercó con dos vasos y nos ofreció un brindis. _Échense otro trago que el agua está muy fría y nos queda mucho tiempo por delante. Aceptamos sin chistar chocando las copas: _Brindemos por el amor y por la mujeres buenas y................cariñosas-dije en voz alta. _Espero estar incluida en ese lote-ripostó Angie entre risas y miraditas con picardía mientras el alcohol comenzaba a surtir efecto en sus sentidos. Los tres estuvimos echando chistes y riendo mientras se vaciaban las primeras dos botellas. Angie, quizás influenciada por el alcohol, tomaba confianza y tuteaba con desenfado a Antonio; mientras que yo, echando chistes colorados los había puesto a reír a gusto con mis ocurrencias, sobre todo con los cuentos de infidelidades. Así transcurrió un buen rato antes de que regresaramos a la orilla a comernos unos emparedados y otras delicatesses. Transcurrido un buen rato comiendo y conversando, siempre con los vasos llenos de aquel vino cómplice, Angie me invito de nuevo para ir al pozo, pero me negué: _No mami, estoy algo mareado, dile a Antonio que te acompañe mientras reposo un rato. Creo que me está pegando la fresita. ¡Ese vino como que tiene algo raro! _No papi, que raro no que raro,¡no seas malo!, ven conmigo para que se te componga el cuerpo. ¡Ven papito! vamos a bañarnos. _ No mi amor, estoy molido, la verdad es que esa fresita como que esta cargada. ¡Antonio!-dije dirigiéndome a él- acompaña a la negra al pozo mientras me recupero de esta modorra. Acompáñala un rato para que no se moleste. Enséñale bien el pozo. ¡Diviértanse! Angie, hizo una mueca sacando la punta de la lengua para luego tomar a Antonio de la mano dirigiéndose hacía el riachuelo, dando saltitos, mientras se alejaban. Alex se acostó cuan largo era, boca abajo, haciéndose el desentendido. Mientras Angie caminaba junto a su acompañante, su mente embriagada comenzaba a recordar los juegos sexuales de su pareja cuando hacían el amor y comenzó maquinar como complacer a su marido:- Si este lo que quiere es un cachito, cachos le voy a montar para que no sea pendejo Ganas no me faltan y este macho esta como para comérselo vivo. _¡No me vayas a meter en lo hondo porque yo no se nadar!-pronunció con picardía, ya decidida a correr aquella aventura que tantas veces había planeado Alex. _Negra deja el miedo, no temas, dame la mano, vamos a vadear por este lado que hay un lugar muy bueno y bonito donde te vas a sentir como una reina. Angie lo fulminó con una provocativa mirada y le dijo: _¿¡A cuantas chicas no habrás llevado hasta allí. Bandido! Antonio sonrió sin contestar y le haló con sus brazos por la cintura.. Cuando avanzaban, ella dio un pequeño traspiés perdiendo el equilibrio, oportunidad que aprovechó Antonio para tomarla entre su brazos a la vez que ella se abalanzaba suavemente contra su cuerpo. _Como que de verdad estoy mareada- dijo- mientras era rodeada por los fuertes brazos de Antonio, quien aprovechó la ocasión para alzarla en vilo colocando finalmente sus brazos debajo de sus gluteos mientras ella pasaba uno de sus brazos detrás de su musculoso cuello. El cuerpo de Angie temblaba mientras era tomada por los brazos de Antonio quien la sostenía levantada en vilo. Ella, ya sin control y poseída por los deseos, rodeo su cintura con las piernas mientras se adhería al cuerpo del macho como una hiedra. Antonio la abrazo tiernamente y camino unos pasos dentro del río, soltándola suavemente hasta que hizo sus pies sobre la arena del fondo. Aquel sitio no era visible desde el lugar donde dormitaba Alex. Angie, decidida, colocó sus dos manos en la cintura de Antonio dando saltitos, lo que él aprovechó para colocarse frente a ella y rozar con sus piernas aquellos calientes muslos. Aquel vino espumoso comenzaba a surtir efecto y las miradas pícaras y ardientes se cruzaban cómplices a cada instante, casi hablaban. Antonio la acercó a su cintura mientras la levantaba y estrechaba contra su cuerpo, situación a lo que ella, dispuesta a entregarse, no opuso resistencia. Sus rostros quedaron frente a frente. De manera imprevista sus labios se encontraron levemente para que finalmente Antonio la atrajera hacia él mientras su lengua penetraba dentro de la boca de Angie, quien golosa se la chupaba sorprendida. De pronto Angie dio un paso atrás, dándole la espalda y le dijo: -¡No papi!. ¡Aquí no! ¡Nos puede ver! _Quédate tranquila, mi amor-le dijo él suavemente- rodeándola con sus brazos y colocándosele detrás, presionando su miembro contra su hermoso trasero, mientras ella le dejaba hacer disimuladamente. Viendo que se calmaba, Antonio la viró de nuevo mientras buscaba su boca como un loco mientras ella respondía entre gemidos y suspiros succionando aquella lengua varonil. _Mi amor, mi vida, decía calladaménte, no sabes cuanto esperé por este momento. Me tenías loquita...mi vida-exclamaba entre suspiros. ¡al fin tuya! Antonio se encontraba muy alterado para aquel momento y su miembro tenía una máxima erección que rozaba aquella concha femenina protegida apenas por una mínima telita blanca que con el agua se tornaba transparente dejando ver una vagina grande y hermosa. Angie bajó uno de sus brazos, tomando con su mano aquel miembro que amenazaba con salirse del pantaloncillo. No tardo mucho en liberarlo, presionando con su mano hacia la base del miembro mientras descubría el glande de aquel soberbio pene que amenazaba con estallar antes de tiempo. _¡Mio!, ¡mio!, papi. Lo quiero dentro de mi para sentirlo correrse. ¡Penétrame! ¡hazme tuya! Gemía mientras desesperada ponía al descubierto aquel amenazante miembro. Antonio, decidido a no perder mas tiempo, dirigió su mano al entrepierna de la hembra echando a un lado la tela del trajecito dejando al descubierto aquella vagina ansiosa de ser poseída. Angie lo tomo el pene entre sus manos y lo dirigió hacia su hambrienta vagina, mientras levantaba una de su piernas ayudando la penetración. La humedad de la vulva y sus jugos vaginales facilitaron la penetración la cual fue realizada inialmente con mucho cuidado para que al final terminara en un cadencioso movimiento que apenas era divisado debajo del agua cuyo nivel superior apenas les llegaba mas arriba de la cintura mientras la emocionada pareja que gemía muy tenuamente para no ser descubiertos. Angie rodeo con sus piernas la cintura de Antonio mientras la verga se le metía hasta sus testículos y su lengua buscaba ansiosa la boca del macho para succionarla con delirio. _Papi.....papi -gimió ella- estoy acabando...acabando.....rico,.. toma toda la leche de mi cuca...quiero bañarte mi polla y ser tuya mi rey,.. toda tuya mi vida. Quiero que acabemos los dos juntos a la vez. Quiero sentir tu leche caliente...damela papi...damela toda....damela; la quiero dentro de mi cuca. ¡Dameela....... ¡ Antonio no podía resistir mas y sintió como su miembro comenzaba a latir dentro de la vagina de Angie amenazando con descargarse dentro de ella. _Que rico mamita, yo también....siii...ahhhhhh.......mami yo también....si....me estoy viniendo, aaaahhh. Abrázame fuerte mi vida, estoy acabando....Eres increíble!..¿no hay problemas mi amor?-preguntó indeciso- ¿puedo echártela adentro? _No mi rey, no hay problema, puedes echarla toda...todita para mi. Ambos se abrazaban jadeando con fuerza mientras eyaculaban simultáneamente sus mieles. Angie apretó con fuerza la cintura de Antonio con sus piernas dejando escapar un gemido profundo mientras le mordía suavemente una de sus orejas. _Por fin tuya mi amor- susurró algo sofocada- De ahora en adelante seré tuya cuando quieras. Quiero que seas mi marido. Eres divino y lo tienes como a mi me gusta. Antonio, dando muestras de fatiga, dejó a caer lentamente a Angie hasta sumergirse juntos hasta los hombros, cuando escucho un pequeño ruido. Ella se bajo rápidamente de su cabalgadura y salió, dando saltos, rumbo a la orilla donde observo completamente rendido a su marido, ajeno a lo ocurrido momentos antes. Este, abriendo apenas su ojos lanzó la vista hacia el manantial donde Antonio palmoteaba sobre la superficie de las aguas en una actitud tranquila muy propia del macho satisfecho mientras Angie se acercaba hasta él. _Papi despierta, despierta. ¡Tu como que te emborrachastes!. ¡Levántate!, vamos a bañarnos un rato para que te saques ese ratón!. Alex abrió apenas los ojos, guiñando uno de ellos mientras le decía con voz baja: ¡Te diste banquete zorra!, los vi follando como locos. Ahora me toca a mi comerme ese aguacate sabroso- dicho esto se dirigió hacia el compañero que había llegado en ese momento a donde se encontraba la pareja y le comunicó: _ ¡Antonio anda a la casa a buscar otra botella para que celebremos como Dios manda!¡Ahora es que comienza la fiesta!. ¡Apúrate!! A partir de aquel día los encuentros de mi mujer con Antonio se multiplicaron bajo mi cómplice autorización lo que ha mejorado nuestras relaciones íntimas convirtiéndonos en una pareja increíble cuando disfrutamos nuestros coitos cuyas fantasías son ahora una realidad.

escrito por Anonimo
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