Soy una periodista de 31 años, soltera, totalmente independiente y con una carrera exitosa. El fin de semana pasado tuve una experiencia muy satisfactoria que me gustaría compartir con ustedes. Conocí a un productor de televisión en una fiesta de gente que labora en diferentes medios de comunicación, me pareció de lo más simpático, se llama Gregory Garay, tiene unos 33 o 34 años, es moreno claro, atractivo, muy sexi y lo que más me llamó la atención es su culo, porque es muy nalgón y si hay algo que me gusta en un hombre es que tenga un buen culo, es algo que me atrae mucho, encuentro irresistibles a los hombres nalgones, y este tenía culo hasta para regalar, lo único que me molesta de los hombres nalgones es que por lo regular nunca se dejan tocar la nalga, y parecería que se sienten avergonzados de ella porque se la cubren o disimulan con la ropa, si supieran el éxito que tiene con las mujeres lo mostrarían más. Luego de conversar un buen rato y de dejarlo que me vacile, pues noté que es el tipo de hombre que cuando ve a una mujer que le gusta, no pierde el tiempo y empieza a “echarle los perros” o a coquetearle descaradamente, pero sabía hacerlo muy bien, era un tipo agradable, de pronto le dije que ya era hora de irme y el se ofreció llevarme a mi casa en el norte de Guayaquil, le conté que vivo sola en un pequeño pero cómodo y lindo departamento desde hace ya varios años.
Cuando me dejó al pie de mi casa noté que no sabía como hacer para quedarse, así que lo invité a pasar, le ofrecí varias copas de vino y cuando caí en cuenta ya nos estábamos besando apasionadamente, me gustó mucho sentir sus besos porque lo hacía muy bien, además sentí que su pene palpitaba descontrolado por salirse del pantalón, así que nos fuimos quitando la ropa poco a poco hasta llegar a mi cama. El tipo resultó muy bueno en la cama, porque me penetró en cuatro, boca abajo, de frente, al filo de la cama, hasta me hizo sentar en su dura pieza haciéndome acabar por lo menos 6 veces, pero el en cambio seguía muy fresco, no tenía ningún apuro en acabar, pensé que había encontrado al fin a un hombre que realmente sabe hacer el amor sin eyacular enseguida dejándome como si nada, no, Gregory era diferente pues tenía mucho aguante físico, seguía y seguía haciéndome el amor mientras me hacía venir en orgasmos múltiples una y otra vez, ya me tenía medio ebria de sexo y placer, así que sin darme cuenta mientras el me penetraba en posición horizontal sobre mi, dejé aflorar mis instintos naturales y lo agarré de sus caderas y luego acaricié sus glúteos, eran soberbios! Parecían un par de globos gigantescos, y su piel era suavecita, sin vellos, para mi resultaba delicioso, además noté que el tipo no se incomodaba en lo absoluto con las caricias que le proporcionaba a su hermoso culo, así que sin pensarlo más, separé sus cachas e introduje un dedo en su orificio anal, hasta encajárselo por completo, su culo era apretadito y delicioso, me fascina hacerle esto a los hombres pero nunca se lo dejan hacer, pero definitivamente Gregory era una excepción porque al sentir que mi dedo estaba clavado en su rico culo de macho, comenzó a embestirme con más fuerza y lujuria, levantó sus brazos como haciendo lagartijas sobre mi, me miró fijamente a los ojos, dejándome ver que el tipo estaba completamente fascinado con lo que yo le hacía, de pronto, puso sus ojos en blanco, enterró su pene hasta el fondo de mi vagina y eyaculó fuertes descargas de leche en mi interior mientras su cuerpo se tornaba cada vez más rígido y entre temblores decía excitadísimo: “hoooooooo que rica culiadaaaaaaaaa!” no dejó de temblar sobre mi hasta que descargó la última gota de su semen en mi interior, luego se dejó caer pesadamente a mi lado y se quedó profundamente dormido. Cuando despertamos estábamos abrazados como si fuéramos novios desde hace años, lo besé en la boca y me levanté para prepararle el desayuno, la verdad me sentía satisfecha y agradecida por la noche de sexo que me brindó ya que pocas veces una encuentra un buen amante y lo que más me gustó de el es que dejó que yo juegue con su precioso culo.
Esa noche Gregory regresó a mi casa y volvimos a hacer el amor durante horas, nuevamente me hizo tener un orgasmo tras otro con un dominio excelente de su miembro, es decir, podía controlar totalmente la eyaculación, de pronto, sentí deseos de lamer su hermoso ano, así que lo coloqué boca abajo sobre mi cama, verlo así desnudo mostrando su culo carnudo y parado era maravilloso!, separé sus gordas cachas e introduje la punta de mi lengua en este túnel que normalmente es intocable y sagrado para otros hombres, cuando la punta de mi lengua rozó el ano de Gregory noté que el se retorció de placer al tiempo que gemía apasionado, una y otra vez lamí alrededor del anillito de carne apretadito y con aquel delicioso saborcito salado que tenía este precioso macho tan sensual, y vi que Gregory se acomodó agarrando una almohada para poder seguir recibiendo los lengüetazos que yo le daba a su apretado esfínter moreno. Cuando la punta de mi lengua comenzó a relajar el apretado ano del hombre y su anillo comenzó ha abrirse lentamente dejando ingresar ligeramente en su interior mi húmeda lengua, Gregory de pronto no logró retener más la eyaculación y como su pene totalmente erecto se rozaba contra el colchón al recibir mis lamidas en su ano, eyaculó profusamente sobre la sabana al tiempo que gemía apasionado: “se me sale, se me sale, se me saleeeee…..que ricoooooooo….hoooooooooo!” lanzó tal cantidad de semen que este comenzó a brotar por el costado de su cuerpo boca abajo, pero no lo pude mover para limpiarlo porque acto seguido se quedó profundamente dormido y el macho era muy pesado para que yo lo pueda voltear, así que lo dejé dormir como un niño inocente y satisfecho, pero me quedé pensando fascinada que había conocido al único hombre sobre la faz de la tierra que podía dominarse para no acabar mientras me hacía el amor como un experto amante, pero sin embargo, no lograba dominarse cuando sentía que le acariciaban el culo, esa era su debilidad!
Esta particularidad sexual de Gregory me resultaba sumamente grata ya que en mi intimidad morbosa yo siempre había querido introducirle mi consolador en el ano de un hombre pero que sea 100% bien macho, pero jamás había conocido uno que me lo permita hacer, ahora que conocí a Gregory comprendí que al fin podría hacer realidad esa fantasía, así que al día siguiente mientras me penetraba arrodillado sobre la cama, mientras yo lo recibía con las piernas abiertas, agarré sus firmes nalgas y le introduje mi consolador completamente embadurnado de gel para que no se atore en su masculino ano apretado y pueda ingresar sin problemas, efectivamente, mientras el machazo culión me penetraba una y otra vez como si fuera un fogoso semental, ingresando su firme y gruesa barra de carne morena en mi hambrienta vagina, él alojaba en su cálido ano mi consolador hasta el fondo abriendo su túnel de carne y poniéndolo a mil a mi maravilloso amante! Sus brazos estaban sobre el colchón a ambos lados de mi, su rostro empapado de sudor frente al mío, su definida cintura lucía espectacular con ese delicioso quiebre de caderas al empujar su pelvis para darme ricas embestidas con su duro pene…lo dejé gozar un buen rato con el consolador atorado en su culo, hasta que decidí hacer realidad mi experimento y pulsé el botón de encendido para que el aparatito comience a vibrar al máximo de su poder dentro del sensible orificio anal de este joven macho moreno…el resultado fue sencillamente soberbio!, Gregory Garay no lograba comprender que era lo que le producía semejante sensación tan deliciosa en su culo, el gran tamaño del consolador de suave pero firme caucho oscuro, y su sofisticado sistema de vibración combinada con movimientos de la punta del aparato, estimulaban la próstata de mi reacio amante excitándolo de tal manera que no lograba evitar parar su lindo culo hasta dejarlo en punta para recibir mejor las descargas eróticas de su mecanismo….”hooooooo…..pero que me hiciste?......que cosa más rica…..no lo puedo resistir….que rico lo que sientooooooo!” noté que el hombre estaba al borde de la locura ocasionada por una satisfacción sexual enorme que el no lograba comprender ni dominar, así que aproveché su estado de trance hipnótico y acerqué su rostro al mío para besarlo locamente mientras dejaba que me introduzca su lengua hasta el fondo de mi garganta y su verga hasta el fondo de mi vagina… enrollé mis piernas alrededor de su nalga sudorosa, empujando más hacia el interior de su culito al aparato que lo estaba enloqueciendo de placer, y fue entonces que Gregory abrió sus ojos con gran sorpresa, su boquita abierta dejó escapar un leve gemido apasionado y la expresión “toma mi leche mamita” e inundó mi interior de su espesa y caliente leche de macho mientras yo mordía sus labios y le decía “eres mío” fascinada viendo la expresión de asombro y lujuria en el rostro de mi nuevo amante.
Cuando terminó este frenesí de pasiones sexuales, Gregory se dejó caer boca abajo sobre mi cama gimiendo exhausto pues el consolador no paraba de moverse en su interior ocasionándole temblores en todo su cuerpo, así que metí mis dedos en su ano para retirarlo y noté que el tremendo culazo del macho estuvo a punto de devorárselo por completo como si fuera un supositorio gigante. Una vez que lo saqué el hombre se durmió mientras balbuceaba: “que me hiciste, que cosa tan rica, que me hiciste….”
No sé si Gregory sabe ha ciencia cierta lo que yo le hago cuando me hace el amor, lo que si sé es que no se separa de mi en ningún momento y solo quiere estar metido en mi cama para que yo lo haga gozar de la forma que a el le gusta tanto, encontré un atractivo esclavo sexual súper nalgón, ¿que más puedo pedir?