EL TRIANGULO
Hace algunos años, cuando yo tenía 18, mis padres decidieron que nos debíamos mudar de la casa que ocupabamos.
Viviamos en un suburbio de la provincia de Bs. As. El departamento era de un dormitorio,comedor,baño, cocina y patio-comedor y en la planta alta en un pequeño cuartito dividido al medio por un placard dormiamos de un lado mis hermanas de 10 y 8 años respectivamente y del otro lado yo.
El departamento desembocaba en un pasillo común a todas las otras viviendas.
Como yo no tenía trabajo por las mañanas e iba al departamento a ver si venía algún interesado, y en tanto, le hacía algunos retoques de pintura, lo barría o reacomodaba los pocos muebles que habían dejado mis padres y que ya estaban en desuso.
Un día muy caluroso, se me ocurrió ir a pedirle un vaso de agua fresca a la vecina que vivía en el departamento del fondo que era la única que a esas horas se encontraba en la casa.
Cecilia era una mujer viuda de unos 46 años apróximadamente y trabajaba de enfermera en un sanatorio de Capital Federal y vivía con su hija Monica de 18 años.Ese día en particular Cecilia se había tomado un franco entre la semana de los tantos que venía acumulando; Monica como había abandonado sus estudios le ayudaba en todas las tareas de la casa y las compras.
Me acerqué a la puerta , golpeé y luego entre. Monica estaba valdeando el patio enfundada en un pantalón corto y una blusa atada debajo del busto; cuando ella estaba en la casa normalmente iba asi vestida y solo se cambiaba para salir a hacer compras u otras diligencias.
Pedí un vaso de algo fresco para combatir mi sed . Cecilia me invitó a comer al medio dia, cosa que agradecí pues había traido comida; entonces me invitó a tomar unos mates por la tarde después de comer y limpiar la cocina.
A las 15 hs y en vista que nadie había pasado a ver el departamento me hice una corrida a tomar unos mates con Cecilia y Monica, cuando llegué la dueña de casa me invitó a sentarme y a esperar que preparara el mate y me aclaró que siempre lo preparaba Monica pero había salido a visitar a unas amigas e iba tardar, así que ella lo preparó y lo acercó a la mesa del patio.
Sentado en un como sillón de mimbre le conté mis penurias de la univeridad, que estudiaba por las noches, el cansancio que me producia hacer las reparaciones en el departamento y lo contracturado que terminaba al fin del día por la falta de comodidades para desarrollar el trabajo.
Ella dejó el mate que estaba tomando, se paró por detras mio, me dijo relajate un poco y me empezó a masajear el cuello , los hombros y parte de la espalda.
Para poder trabajar mejor me invitó a que me recostara sobre su cama y me sacara la camisa .
Ella era mas bien corpulenta, maciza y vestia un baton azul con lunares blancos pequeños cerrado adelante con botones al tono,. Se acercó y prosiguió masajeandome el cuello ,los hombros , la espalda hasta la cintura evitando la columna vertebral. Me pidió si podía quitarme el pantalon , yo me puse rojo como un tomate, pero como sentía un alivio seguí aquel juego. Yo estaba con los brazos al costado del cuerpo ella prosiguió masajeandome vigorosamente las piernas hasta los pies, y deteniendose en la planta de los pies con masajes suaves pero enérgicos. Yo estaba entrando en un estado de placidez que nunca había vivido.
Con voz suave me pidió que me volteara mirando hacia el techo, abrí los ojos un poco y vi la habitación en penumbras y ella que regresaba de poner un disco del Trio Los panchos en el tocadisco.
Cuan grande fue mi sorpresa cuando la vi que desabrochaba lentamente su baton dejando a la vista uun enorme corpiño que contenian dos enormes pechos que terminaban en dos aureolas ngras rematadas en un par de pezones puntiagudos.
Cecilia, porqué haces esto!! Sencillamente porque tengo ganas y aparte, me haces recordar a mi difunto marido cuando era joven.
Parada al costado de la cama me prosiguió masajeando ahora desde el estómago hacia arriba llegando hasta el cuello.
Sin sacarse nada de su ropa interior se subió a la cama y repitió los mismos masajes pero desde una posición más cómoda.
En un momento a pesar de sus masajes relajantes me di cuenta que mi pene se estaba poniendo tieso y acto seguido se manchaba mi calzoncillo.
Ella no se inmutó me dijo que a veces a los hombres sean jovenes o maduros les solía pasar y que no debía producirme vergüenza, y mas cuando era la primera vez como ella lo había notado.
Me pidió que le ayudara a sacarle el corpiño y la bombacha pero con la mayor de las suavidades, quedó frente a mi un par de firmes pechos y un sexo vital rodeados de un amplio sector parecido a una espesa selva.
Ella por su parte me sacó mis manchados calzoncillos y se subió en el lugar exacto donde mi sexo había flaqueado.
Con suaves movimientos su sexo acariciaba mis testiculos, mi miembro y mi todo, al rato logró que mi pene volviera a erguirse y ya su clitoris y todo su sexo estaba preparado para recibirme, invertimos los papeles, ella se acostó, abrió sus piernas las levanto un poco yo me recliné un poco sobre ella pero dejando mis manos libres como para que con una de ellas pudiera acariciarle el clítoris en tanto la iba penetrando, sus gemidos y los mios taparon la música.
No se cuanto tiempo estuve dentro con ella, lo que si recuerdo que cuando volvi para mi casa nueva ya estaba oscureciendo.
Ese día habiamos sellado un pacto que duró un largo tiempo en el cual ella me enseñó todo lo que un hombre debe saber cuando está con una mujer.
Al día siguiente volví a mi Antigua casa , volví a repetir el pedido del agua, esta vez Monica esta sola en la casa y a punto de salir a hacer compras por lo cual no me prestó mucha atención.
Pasaron varios dias en que no las veia o nos cruzabamos en el pasillo.
Un día de los que yo permanecía en espera de algun comprador, me golpean la puerta, acto seguido entra Monica con una jarra de agua con limón exprimido y hielo, su ropa ceñida al cuerpo como describí antes se destacaba pues la blusa celeste dejaba translucir sus pechos desnudos, iguales a los de su madre duros y desafientes.
Ella era rubia, de ojos claros, corpulenta como todas las polacas y con esa blusa atada debajo del busto era imposible no ponerle atencion.
Comenzamos hablando, de vanalidades, ella me aclaró que estaba un tanto preocupada pues Cecilia, la madre, se debia quedar a cubrir a una compañera que había faltado, eso significaba que hasta la noche tarde no iba a volver.
Yo saqué un par de vasos plasticos que habían quedado en la cocina y compartimos el refresco y la charla . Ella hablaba y gesticulaba o acompañaba las palabras con movimientos corporales.
En medio de esa conversación me brotó el decirle : que Linda eres y que cuerpo lindo tenes!!! Se rió, y me dijo que los chicos de su edad no la miraban cuando iban por la calle y ella vestia sus largos vestidos.
Yo le contesté, la verdad que son unos gansos los chicos!! No sabes como me gustaría tener una amiga como vos!! Para que me preguntó?, me sonrei, la traje hacia a mi, la sorprendí con un beso en la boca, al cual ella no se resistió acto seguido la continue besando muy lentamente y desprendiendole el nudo de la blusa y luego los botones de la misma. Que vas a hacer? Pregunto ella . Nada que vos no quieras que yo haga !!le respondí. Y proseguí recorriendo con mis labios y mi lengua su hermosa y virginal geografia.
Luego de un rato de enredarnos con nuestras lenguas y recorrer su torso y ella el mio, trabamos la puerta y fuimos a un viejo sofá que había quedado.
Primero repetí todo el ritual que me había enseñado su madre ese primer día, masajeandola suavemente por todo el cuerpo tanto de frente como de espalda, besandole los pies y lentamente ir subiendo con mi lengua por su entre pierna hasta penetrar su sexo con mi lengua por primera vez y enardecer su clítoris hasta llegar al extasis, luego de un rato continuamos nuestros juegos amatorios ahora ella comenzaba a masajearme y recorrerme con la lengua de la misma manera que yo lo hice antes con ella.
Cuando ambos estabamos llegando a un clima propicio le pedí que se subiera a caballito de mi pene y que hiciera de cuenta que estaba cabalgando lentamente. Al principio, y por ser virgen sufrió algunos dolores y molestias que yo le expliqué y traté de tranquilizar. Al tiempo ya ese trote se transformó en un galope que le produjo varios orgasmos.
Pasado un rato, y mientras me fumaba un cigarrillo sentado en el patio, Monica se dio una ducha ligera para sacarse ese olor a sexo salvaje que permanecia en su cuerpo y podía delatarla.
Como la puerta del baño habia quedado abierta veía como se enjabonaba y se acariciaba su cuerpo, como el agua fria endurecia sus pechos y erguia sus pezones de vuelta.
Me acerqué y suavemente le ayudé a enjabonarse la espalda , las nalgas hasta su vulva. Al principo se sorprendió por mi actitud pero luego me dejó hacer.
Ya de frente a mi , proseguí enjabonandole sus pechos, sus piernas y su entrepierna. Cuando ya estabamos llegando al clima deseado le pedi que se agachara un poco y se sostuviera de las canillas dejandome libre tanto su ano como su sexo. Con suavidad le intruduje uno de mis dedos en su ano,y lo fui frotando hasta que noté que no iba a ver resistencia a mi penetración ,la tomé de las caderas suavemente y despues de lubricarme también el pene lo fui introduciendo acompasadamente, ella demostró dolor al principio de la penetración pero luego gimió de placer entonces procedí a asirme de sus pechos colgantes y acariciarlos mientras continuabamos moviendonos como dos perros calientes.
Ese día terminamos exhaustos ambos, pero tanto para ella como para mi fue un dia inolvidable.
La casa con los meses se vendió, y yo espacié mis visitas a esa casa para no levanter sospecha de los vecinos, pero igual nos seguimos viendo fuera de la casa y por las tardes o noches nos adentrabamos en un descampado con matorrales altos para exteriorizar ese fuego que nos encendía a Monica y a mi, o hacer el amor con Cecilia en el Viejo Citroen 12v de mi padre a la salida del sanatorio donde ella trabajaba.
Es dificil expresar con palabras la química que tuvimos nosostros tres durante esos años que mantuvimos esa relación; terminé la Universidad , conseguí un contrato que todavía me mantiene en el exterior, me casé, pero esa época y esas dos mujeres las sigo llevando en mi corazón y en mi memoria.