EN LA PLAYA
Hola somos matrimonio de 33 y 35 años, canarios, mi mujer Guaci y yo Raúl. Somos pareja muy abierta y nos encanta ir a la playa. Mi mujer tiene un cuerpo de escándalo, es morena ojos verdes, 1,68 , unos pechos enormes con grandes pezones, nunca lleva la parte de arriba en la playa, y siempre con tanga mostrando el culazo que tiene, salvo cuando vamos a las playas nudistas, que por supuesto no lleva nada. Yo soy moreno de 1,74 y complexión fuerte.
Hace unas dos semanas, a finales de octubre fuimos a una de las innumerables playas nudistas de la isla, había poca gente. Nos tumbamos cerca de un chico de unos 20 años, delgado y bastante alto. Durante casi toda la mañana no paro de mirarnos, todo hay que decir que Guaci lleva todo su coñito afeitado y ese día estábamos excitados y no paro de abrirse para que se le viera todo, sobre todo esos labios tan grande que tiene que le sobresalen y piden a gritos comerlos.
Después de comentarlo entre nosotros, siempre ha sido fantasía nuestra el abrir el campo de las relaciones, decidimos ir a charlar con el chico de al lado. Se llamaba Robert, y era de Londres, no hablaba apenas español pero nosotros entendemos bastante bien el inglés, ya que los dos fuimos a colegio de idiomas. Hablamos de todo un poco hasta que llegamos al tema del sexo. Robert nos contó que tenía 19 años y que era virgen, nunca había hecho el amor aunque había tenido novias no pasó de los besos y algo de tocamientos. Eso nos hizo mucha gracia y a Guaci le encantó la ingenuidad del chaval, que realmente no era muy guapo, pero tenia buen cuerpo y sobretodo una tranca inmensa, que ya se le estaba poniendo a cien de tanto charlar de sexo y a un palmo del cuerpazo de mi mujer en pelotas. Comentamos que podíamos hacer como un juego y ayudarle, él sonrió, y sin pensarlo mas, Guaci le puso su mano en su tranca suavemente, aquello empezó a crecer y crecer, seguro que mediría mas de 20 cm. En la playa no quedaba mucha gente, el mas cercano estaría casi a cien metros, y ante mi sorpresa Guaci bajo la cabeza y se metió en la boca aquella tremenda verga. Empezó a chupetearla poco a poco, llenándola de saliva, como me lo suele hacer a mi, y yo súper excitado. Nunca me había excitado así, estaba viendo a mi mujer comérsela a otro tío y me encantaba. Veía como empezaba a manosear aquella polla y metérsela en la boca sin parar de chupar, y todo muy lentamente, me quedé absorto viendo a un palmo como chupaba esa polla, oía al chico estremecerse y morderse los labios para no chillar, mi mujer gemía y yo viendo sus labios subir y bajar por aquella descomunal polla hasta que vi como empezó a salir de la boca de mi mujer, mientras tenía esa polla entre sus labios un manantial de leche espesa y blanca. El cabrón se estaba corriendo el la boca de mi mujer y ella encantada seguía y seguía sin sacársela de la boca, aquello me excito tanto que sin apenas tocarme me empecé a correr, se lo eché todo por el pelo ya que ella seguía chupándosela.
Después de aquello seguimos charlando y nos fuimos. Es la experiencia mas fuerte que he pasado y por eso quería contarla, esperando que se repita pronto.