Virginia y yo nos conocemos hace años, desde el primer momento, nuestras miradas se cruzaron y nuestros cuerpos se atrajeron, y para no decir más, desde hace 10 años, nuestras relaciones sexuales solo han venido incrementándose en placer.
Debo decirles que virginia es una mujer encantadora, tez blanca, 1,72 mts de altura, 56 kg, y una vulva sonrosada, con un clítoris que brota de su capullo cuando está excitada. No se rasura toda, pero sus labios mayores siempre están libres para mis caricias. ¿Su culo? Como hecho a mi medida, cerrado, pero no tanto, y aunque no hacemos anal todo el tiempo, les juro que no hay mejor lugar para estar.
Cuando estamos solos, hasta el aire nos excita, y se, que solo con mirarnos, puedo producir que su vagina se humedezca, así como mi falo comience a secretar por ella. Cuando la desnudo, lo hago siempre lentamente, y al quitar su sostén, empiezo a besar sus senos y es la única mujer a la cual he visto tener un orgasmo solo de mamarle los pezones.
Cuando bajo por su vientre, sus movimientos de cadera van siempre en aumento, y al llegar al ombligo… Ya siento como vibra de placer. En ese momento, le abro las piernas lo mas que puedo, y comienzo siempre con la punta de mi lengua, muy lentamente, primero, en su Monte de Venus, saboreándola, lentamente, disfrutándola, viéndola gemir, sintiendo como esa vulva que me enloquece se calienta, se hincha, secreta sus deliciosos jugos que solo hacen alimentar mi morbo, pero siempre busco controlarme, para darle, darle mas.
Es en ese momento, cuando se ve como su clítoris se yergue, provocativo, inmenso, como buscando algo, su palo del placer, que empiezo a tocarle, con la lengua, muy suavemente al principio, y luego con toda mi lengua, para después chuparlo, una y otra vez, al tiempo que sus caderas se mueven, me atrapa mi cabeza con sus piernas, resuella, me pide que no mas, pero yo, continúo mi ataque, para darle placer. Esa es mi meta, satisfacerla por los tiempos en los que no he estado a su lado y por la camarilla de hombres inferiores y homosexuales que han pasado por su vida que no la han satisfecho como se merece. ¿Su cuerpo? Un templo para el amor.
Bueno, sigo, ahora, abro sus labios mayores con mi lengua y lamo sus labios menores, y entro en su vagina, estiro mi lengua para llegar a lo mas recóndito de sus ser mientras disfruto sus gemidos y sus demandas por tenerlo dentro, es en ese momento cuando, sin aviso, la volteo, rápidamente, agresivamente, y separo sus glúteos que me dejan a la vista su delicioso ano, el cual también lamo en círculos, pequeños al principio, grandes luego, abriéndolo cuando separo sus nalgas para meter la punta de mi lengua, y ella siempre disfruta esto, aún cuando dice no soportarlo.
Es en ese momento, que ya no puede más que se voltea y me urge, ¡COGEME! ¡AHORA! Duro papi! Y entonces, todavía la pongo a sufrir aún más, le pongo mi polla en su cara, acariciándola con ella por su frente, sus mejillas, regándole mi humedad por su cuerpo, y le hago mamarla, a lo cual ella obedece, también con fruición. Cuando lo ha hecho, me pongo entre sus piernas y le doy golpecitos con mi glande a sus clítoris, para excitarle aún mas, y después, me acomodo, primero, busco entrar lentamente, la punta, muuy lentamente, acompasados, hasta que la cabeza entra. En ese momento, siempre ella tiene un sobresalto, luego, comienza nuestra rutina de movimientos, 9 veces la punta, 1 vez todo mi miembro hasta su raíz. Y cuando lo hago, ella que ya está aullando de placer, brinca, por lo súbito, de tenerlo adentro, así comienza la rutina, 8:2; 7:3; 6:4 …etc., cuando llega a 1:9, le estoy dando una vez la punta y 9 veces completa! A lo cual ella ya está maullando y gruñendo como una perra en celo! Y después lo hago a la inversa, eso amigos, nos ha dado hasta 2 horas continuas de placer e innumerables orgasmos para ella. ¿Les conté que es multiorgásmica? Eso es lo mejor, la hago llegar 10, 12, 15, 20 veces antes de llegar yo. Luego, ella se monta sobre mi, y se mueve, hacia delante, atrás, círculos, y comienzo a darle nalgadas, y a hablarle sucio, ¡Nos encanta! Cosas como: Así es mi puta!, eres una perra! Te gusta? Puta! Y ella a mí. ¡Me encanta tu güevo papito! Dámelo! Métemelo todo. A esa altura, cualquier cosa ya es posible! La volteo, la cojo por el culo, por la vagina, y ella grita. Esa parte es la mejor! Cuando grita me excita tanto que se inhiben mis ganas de acabar! La engaño para que acabe, le digo que ya voy a acabar y ella se adelanta y acaba!...
En ese momento, cuando ella se está recuperando, que está súper sensible, arremeto contra su coño otra vez, duro, fuerte, rápido y acabamos nuevamente.
Es en ese momento que la disfruto al máximo, cuando la mezcla de emociones y placer es tan intenso que llora. Que no puede definir lo que siente, y que nuestros cuerpos están realmente conectados. Eso es amor real, entonces nos quedamos fundidos en un abrazo largo, uno al lado del otro, sudados, extenuados pero llenos de placer. A veces, en esos momentos, justo antes de derramarme dentro de ella lo saco y lleno su cara, su vientre o su espalda con mi semen, lo que ella me ha dicho que le excita y la pone a mil, y le dejo que pruebe mi sabor. Se ve tan sexy escurriendo semen por su boca, y pone esa cara de satisfacción que es como la propaganda de Master Card: ¡No tiene precio!
En mi próxima entrega les contaré lo que pasó cuando jugamos “penitencia”