Índice » Confesiones » Lo hice con mi profe, y...

Mi primera vez, en el gimnasio. Situando la historia, primera semana del nuevo curso de Bachillerato, mas concretamente el cuarto día de clase, empezábamos las clases de educación física. Todo sucedía como un día normal, hasta el final de dicha clase. Era la última del día, y un alivio para todos. Al acabar la clase, lo único que tenía en mente era darme un duchazo y marchar a comer a casa. Pero la verdad que lo que paso fue muchísimo mejor. Puesto que todos los de mi clase son unos guarros, no se ducharon, por lo que me quede solo en los vestuarios. Me metí debajo de la ducha, y que sensación de placer, que descanso. Pero pronto acabó. Salí de la ducha, la toalla en los bancos, y yo que me estaba meando. No me dio tiempo coger la toalla y me fui a echar el río a los lavabos, que están paralelos a las duchas. Escuche el ruido de la puerta principal de los vestuarios, supuse que era alguien que se había dejado algo, no le di importancia. Aunque creía que era el único que seguía allí, pues la profesora, que se llama Laura, siempre se marcha y nos deja duchándonos, y después salimos por la puerta de atrás. Pasando el ruido por alto, me limpie el pene y me marche a los bancos para recoger la toalla y secarme. Pero al salir del baño y dirigirme hacia allí, me encontré a la Laura, si, si, mi profesora, que ni se inmuto al verme desnudo, al contrario, parecía encantada. Yo me acerque y cogí la toalla para taparme, aunque de poco servia, a si que no puse mucho empeño en ello. Me dijo que pensaba que no había nadie, y que al ver mi mochila, pensó que alguien se la había dejado, y de hay que estuviera allí dentro. Sin embargo la cosa no quedó así, porque ocurrió algo inesperado. Mi pene empezó a tomar cuerpo por debajo de la toalla, hasta asomar sin que yo no pudiera más que disculparme de esa situación tan vergonzosa. Y es que todo fue por ella, estaba vestida con la ropa de gimnasia, y no podía llevar otra cosa mas que una camiseta de manga corta que se pegaba a su cuerpo, y he de decir que ella nos esta muy delgada, esta mas bien fuerte, ya que es una mujer potente. Entonces continuemos, la camiseta, dejaba bien marcados sus grandes y bellos pechos, que se hacían de mirar ya que en su cima se resaltaban sus duros pezones que me estaban tentando a tomar de ellos. Bajando la vista, llegue al centro del problema, porque sus pantalones, que mas bien parecían mallas, se pegaban a sus piernas, y lo que mas caliente me puso fue al ver como se albergaba en su coño, mostrando una gran raja entre sus muslos. Mi erección era máxima, y mi vergüenza todavía más. Pero la Laura no tuvo ningún pudor, se empezó a acercar a mi, con provocación, y cuando estuvo prácticamente encima mío, me agarro el pene y me susurro al oído: “ esto te lo estoy provocando yo? Pues entonces tendré que aprovecharlo “. Yo me quede tremendamente sorprendido, pero era mi oportunidad de follar por primera vez, o mejor dicho de desvirgarme por fin. Nos empezamos a comer la boca sin respiro alguno, mientras ella con su mano derecha me masturbaba lentamente, y con su mano izquierda me manoseaba la nalga derecha. Yo por mi parte, con la mano derecha magreaba su seno derecho, mientras que con la mano izquierda recorría todo su cuerpo, desde su cabeza hasta sus muslos. Después yo me decidí a comerle ambos pechos, una exquisita cosecha para un tan inexperto acompañante. De repente, ella se arrodillo y se metió la punta de mi pene en la boca, la saco y repaso toda mi polla con su lengua húmeda y cachonda. Después se la metió entera en la boca y empezó a mamármela de una forma increíble. La tragaba y la sacaba como una experta, sabía que era un poco guarrilla, y se comentaba que seguramente follaba con su esposo salvajemente, pero no esperaba tanto. Antes de que pudiera correrme, le arrebaté el pene, la levante y sin dejar de besarla, me la llevé a la colchoneta del gimnasio, la tumbé, y le lamí todo lo que se interponía entre su boca y su coño, pasando por el cuello, etc.…. Cuando llegue a su parte más intima, tuve un sentimiento increíble. Aparte sus piernas con suavidad, y pude observar lo que ya imaginaba, una gran raja con unos labios bien dibujados, húmedos por el momento, y con algo de bello, eso si siempre bien recortado. No dude mucho tiempo, ya que era irresistible, entonces lo que hice fue abrirme paso con mi lengua, a través de sus carnosos labios. Y sabes una cosa, no creí que mi lengua fuese tan poderosa. He leído varios consejos, he visto películas, pero sobretodo mi gran imaginación y mi capacidad para reagrupar técnicas, hicieron que ella disfrutase como ninguna gracias a mi mamada. No pudo retener algún que otro gemido de placer, y su vagina se derretía en jugosos líquidos que surgían de su interior y que llegaban a mojar sus muslos. Después de empapar bien sus muslos y otros, me agarro la cabeza, y con un suave movimiento me llevó hacia arriba, para poder besarme, mientras con su mano derecha me agarraba la polla y se la metía en el coño sin ningún reparo, a palo seco. Yo ayudé, y con un suave y lento movimiento de cadera, se la metí hasta el fondo, y creedme que lo sintió, lo pude deducir porque puso una cara de placer, que me motivo, y lo menos que podía hacer era meter y sacar sin descanso. Mientras mi pene entraba y salía de aquel placentero agujero, mi boca degustaba sus maravillosos labios, su caliente lengua y sus grandes pechos que se balanceaban adelante y atrás a causa de mis bravas envestidas, mientras ella me daba ánimos y colocando ambas manos en mis nalgas ayudaba en el movimiento, a la vez que cuando retiraba mi boca de la suya dejaba escapar pequeños pero largos gemidos. Después de un agradable tiempo, me puso las manos en el pecho, como parándome, se medio levanto, con un suave empujón me tumbo en la colchoneta, se sentó primero en mi estomago, me beso y a continuación se puso de cuclillas y con la ayuda de una de sus manos se insertó el pene en su coño. Que cúmulo de placer, ella saltando sobre mi polla, y yo con sus grandes pechos sobre mi cara que no paraban de botar y botar. Después nos colocamos de lado, ella me daba la espalda, pero la arremetida era la misma. No descansábamos ni un minuto de una posición pasábamos a otra. Perdimos la noción del tiempo, ante tanto placer lo demás no tenía importancia. Incluso lo hicimos en la barra de equilibrios. Y lo que mas me sorprendía era mi aguante, no se si eran los nervios, o es que de tanto esperar sabía lo que debía hacer, tan solo se que aguanté como un campeón. Hasta que al final, en una arremetida me fui. Creo que fue a la hora de mirarme en el gran espejo, ver esa excitante situación, en la que ella estaba enculada pero con mi pene en su vagina, provoco que me corriese. La saque al sentir como el líquido caliente recorría mi tronco en busca de una salida. Coloque mi polla entre nalga y nalga, y deje que saliese disparado hacia su espalda para después escurrirse hacia su magnifico culo. Yo casi sin respiración me senté en la barra de equilibrio, y ella consolándome, me beso y me dijo “. Has estado muy bien, me has llevado a la luna “. Recuerdo perfectamente esas palabras que me otorgo antes de marcharse al vestuario femenino. Me quede pensando y llegué a la conclusión de que la luna era algo accesible, que lo que debía hacer era llevarla hasta Marte. Con este pensamiento me decidí a ir a por más caña. Me metí en los vestuarios femeninos, en busca de la Laura que se estaba duchando. Cuando me puse a observar su cuerpo mojado, mirando como resbalaba el jabón por su suave piel, se me levanto de nuevo mi miembro, y me dije a mi mismo “la voy a mandar al sol “. Sin que ella me hubiera visto aun, me coloque detrás de ella, me abrace a ella, y mi pene se introdujo entre los muslos. Le mordisquee el cuello, se lo bese, mientras mis manos una en el pecho y otra en el coño, hurgaban en ambos lugares. Sin dejar que se diese la vuelta, agarre mi pene con la mano derecha mientras la otra abría sus nalgas, y la dirigí directamente hacia el ano. La coloque justo encima, y empuje con ímpetu y fuerza. Tremendo placer el que sentí, era un agujero tan apretado que sentía como sus paredes aprisionaban mi polla. Arremetí una y otra vez como al principio, iba sobrado de fuerzas. Al paso de un tiempo bajo el agua, ella me detuvo, porque según me dijo tenía irritado el ano por tanto roce. Ahí entonces fue cuando supe que había cumplido, pero para finalizar la tarea, me agache le abrí ligeramente las piernas y le volví a dar una de esas grandes comidas de coño, hasta que se dejo escurrir como el agua por la pared de la ducha. Entonces ella me levanto, puso a tono de nuevo mi miembro que había decaído un poco, y lo coloco entre sus tetas, sus grandes tetas, que me hicieron una cubana que ya sabéis como acabó, con una corrida de mi parte que llego hasta su cara. Jamás había salido con tanta fuerza el semen de mi pene, posiblemente fue por el tamaño que alcanzó, se me hincho como un gran globo. Después nos duchamos juntos, continuamos con los manoseos y cariños, para después salir como si nada y marchar hacia a casa. He aquí mi primera relación, que recuerdo detalladamente. Y siempre lo recordare. Hemos vuelto a echar algún que otro polvo, pero ha sido algo más simple y rápido. Una vez en el bosque que rodea el cole, alguno en la sala de material de gimnasia, y un día me invito a un hotel. Si hay alguna mujer que quiera tener alguna magnifica experiencia como esta, tanto para ella como para mi, agradecería que se pusiera en contacto conmigo. Mi correo es: Deivid_DHG@hotmail.com

escrito por Anonimo
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