Índice » Confesiones » mi mujer mi sobrino y yo

Mi mujer se llama Laura y es una preciosa mujer aunque nada caliente, a ser sinceros. Mi nombre es Eduardo y tenemos 34 y 40 años respectivamente.

Tenemos un sobrino de nombre Hugo, de 19 años que por un problema de parto tardìo nació con cierto retardo mental y es algo autista.

todo esto sucedio hace tan solo dos meses, en el mes de febrero.

Mi esposa y yo habìamos festejado el cumpleaños de nuestra hija el dia anterior y como es nuestra costumbre nos preparamos para disfrutar una rica merienda juntos con todas las ricas cosas que habían quedado de la velada anterior.

Mientras comiamos le propuse a Laura que nos apuráramos y fueramos a la cama ya que estabaa muy caliente y quería cogérmela bien cogida, a lo que ella contestó que estaba algo canzada y que preeriria dejarlo para otra oportunidad. Esto me puso de muy mal talante y ella se dió cuenta riéndose de mi actitud y recriminándome que los hambres solo quieren coger y coger. Cabe aclarar que con mucha suerte tenemos relaciones dos veces por semana.

En medio de ese trámite aparece mi cuñada Rosa con mi sobrino Hugo del cual ya hice menciòn y nos pide que lo cuidemos hasta la nochecita pues ella tendria que ir al ginecólogo y le iba a llevar no menos de tres o cuatro horas.

Años atras, viviamos en el mismo terreno y sobretodo en el verano solíamos ver a Hugo que se escapaba de la casa de mi hermano en ropas interiores y más de una vez vimos el tamaño algo desproporcionado de su miembro que si bien no era de asustarse hacía que repararamos en él.

Hugo se sentó al lado mio, callado y quieto. Me levanté y fuí a la cocina a buscar un vaso de refresco cuando ví una jarra de Clericó que había quedado medio oculta. La tomè y salí a donde estaba Laura.

La última vez que ella tomó Clericó fue hace dos años y luego del segundo vaso quedó semi inconciente por más de tres horas.

Comenzaror a dar vuelta por mi cabeza ideas que ya alguna vez había manejado pero que no pasaban de ser una fantasia que usaba para exitarme durante las relaciones. Siempre soñé ver a mi mujer cogida por otro, pero nunca lo creí posible.

El deseo se hacía cada vez más fuerte, así que argüi un plan. comencé una charla amena con Laura y la invité a tomar un vaso de Clericó, el cual aceptó. Seguimos unos minutos y le volví a llenar el vaso esta vez invitandola a brindar por los doce años de casados que cumpliríamos en los próximos dias. quince minutos después ya la veía algo alegrona y le serví un tercer vaso aludiéndo a que no ibamos a dejar la jarra con tan poco líquido. aceptó e hicimos fondo blanco los dos. Claro que a mi no me hizo absolutamente nada.

Pasaron veinte minutos desde que comenzamos la ingesta y Laura ya estaba con los ojos casi cerrados y arrastrando su lengua cuando le propuse llevrla a la cama. estando allí le saque el pantalón deportivo que traia puesto y la remera, dejándola en tanga y corpiño.

Me quedé junto a ella hablandole por diez minutos hasta que comprobé que ya no podía contestar aunque hacía el intento y sus ojos se cerraban.

Me dirigí al patio y allí seguia sentado Hugo. Quise recapacitar en lo que estaba haciéndo pero el morbo y la calentura pudieron más que yo. Lo tomé de la mano y despacio lo llevé hasta el dormitorio.

El,se paró delante de la cama y veía a Laura casi desnuda. Supuse que nunca había visto a una mujer totalmente desnuda así que me acerqué a Laura y desabroché su corpiño dejando sus preciosas tetas a la vista de Hugo. No le daban los ojos para ver lo que tenía deladte.

Luego muy despacio bajè su tanga y dejando al descubierto su conchita le separé las piernas hasta que aquel espectaculo fue sublime.

Hugo miraba a Laura y luego me miraba a mí. No sabía como iba a reaccionar. Tomé su mano y la llevé a la conchita de mi esposa. El la acariciaba más como agarrandola para que no se le fuera. luego le mostré que debía hacer. Introduje in dedo suavemente en el agujero y abrí sus labios. Le pedí a el que hiciera lo mismo y así lo hizo.

Yo volaba de calentura y quería ver mi sueño cumplido.

Hugo no quería sacar sus dedos de la concha de Laura y tuve que forcejear un poco para que lo hiciera.

Quité mi pantlón y mi ropa interior y luego hice lo mismo con Hugo.

Su verga era mucho más grande que la mía y comprobé que El ya había tenido un orgasmo. Su verga estaba llena de semen y me dió un poco de asco.

Estaba erecta. apuntando al techo y tenía una cabeza muy grande.

Con mucho trabajo giré a Laura dejando su culo virgen  mirándonos y subí su pelvis dejándolo apuntando para arriba.

Abrí la concha de ella y mandé mi verga de un solo envión. Me la cogí por unos breves minutos porque no quería acabar sin ver a Hugo cogiéndosela.

Lo hice subir a la cama y ponerse detrás de Laura. Aunque le mostré como, Hugo no hacía nada màs que mirar la concha de su tía.

No tuve otro remedio más que tomár su verga con mis manos y meterla yo mismo en la conchita de mi esposa.

La erecciòn de mi sobrino era tremenda. Le brotaba el líquido pre seminal y caía de a gotas sobre la cama.

Apunté su cabeza en la puerta de la conchita u de un empujón hice que entrara hasta la mitád. Tomé las caderas de mi sobrino y comence balancearlo de adelanta hacia atrás, una y otra vez hasta que lo hacía solo.

Me aparté de la cama dos o tres metros y vi ese espectáculo glorioso.

Como se la cogía... a los cinco minutos me percaté de su primer orgásmo, pero su miembro nunca salió de la concha. Siguió y siguió hasta que tuvo un segundo orgasmo.

Esta vez gritó de placer y me miró como pidiendo mi aprobación. Lo miré y le dije...dale Hugui, dale que a la tía le gusta mucho.

estuvo con su verga en la concha de Laura como veinticinco Minutos y en un mál movimiento se le salió y no supo como ponerla.

Me percaté de que la conchita de mi mujer estaba quedando muy colorada. La cogida había sido brutal, nunca habia visto su concha tan abieta y chorreando leche.

Yo estaba extasiado y aún no habia acabado pensando en que eso me haría perder el momento.

Hugo se resigno y se tendió en la cama boca arriba.

Su miembro erecto aún, era imponente. Ahora me tocaba a mi pero me dió làstima ver la concha rojiza de mi mujer.

La acomodé de lado y me dispuse a masturbarme mientras recordaba todo lo sucedido.

tomé mi verga u la comence a acariciar. De pronto escucho la voz de Hugo que me dice: más... y se paraba de nuevo queriéndo cogerse a Laura una vez más.

Lo frené y lo iba sacando fuera cuando mi mano rozó su miembro. No lo hice esperar. Lo recosté en le cama y mienras me masturbaba tambien lo hacía con su verga.

La cosa subió de tono y tomándo coraje acerqué mi culo a esa vergota mojadísima y me dije: nadie se va a enterar, además es mi culo y si hago entrar la cabeza lo demás es cuento.

Me senté sobre él. La cabeza de su verga era immenza pero mi calentura mayor.

Pense que iba a ser trabajosa la entrada pero estabamos tán mojados ambos que su cabeza se fué para adentro de una sola estocada. A pesar de la calentura el dolor fué tremendo. Literalmente me partió el culo, pero ya estabamos en el baile, asi que bailamos.

Subí y bajé como por diez minutos hasta que senti algo caliente que invadìa mi interior. Se había acabado en mi culo. El solo pensarlo me hzo llegar al orgasmo más fuerte y agradable de mis cuarenta años.

FUÉ ALGO EXTRAORDINARIO. mi culo apretaba esa verga ritmicamente y con cada apretada un chorro de leche saltaba de la mia.

Nunca voy a olvidar lo que sentí en ese orgasmo siendo cogido por primera vez por mi sobrino Hugo.

Tampoco voy a olvidar el dolor que senti en el culo cuando me sacó aquella pija que además estaba ensangrentada.

A la noche, Laura se levantó al baño y cuando regreso a la cama me dijo que a pesar de todo no estaba tan inconciente y sintió como la había cogido. Me agradeció por el hermoso orgásmo que la habia hecho tener... pero me recriminó la brutalidad con que me la cogí.

Si supiera...

escrito por Eduardo
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