Índice » Confesiones » MI MUJERCITA ME COMPLACIO

Mi mujer trabajaba en una oficina pública nacional y tenía mucho contacto con la gente, entre ellos a muchos profesionales que acudían a su oficina con el fin de presentar problemas de tipo Laboral, Brigida, así se llama mi mujer,  era una morena muy simpática, 25 años y dueña de un cuerpo muy llamativo a pesar de tener dos muchachos producto de nuestra unión. Nohemí, mi comadre es una mujer divorciada, no muy agraciada, pero muy juguetona y aprovechaba de la atracción que generaba Brigida para obtener regalos y atenciones de quienes buscaban lograr la atención de mi mujercita. Esta se había mantenido dentro del limite a pesar del acoso de muchos varones entusiasmados en obtener los favores de mi hembra utilizando a mi comadrita.

 

Tanto va el cántaro al agua hasta que se revienta y resulta que un joven abogado, ayudado por Nohemi, logró cautivar a mi mujer con regalitos, piropos y hasta invitaciones que a escondidas celebraba con el respaldo de la celestina de mi comadre. Lo cierto es que un día mi mujer me confeso que aquel joven le cortejaba y como yo que en mis fantasías le sugería que me montara un cachito, pensé que ella me ponía sobre aviso. Conversamos sobre la situación y a medias me dio a entender que aquel joven era de su agrado y no había dudas de que las cosas estaban llegando a mayores.

 

Yo no le arme ningún zafarrancho, todo lo contrario, le dije que dejara correr la cosa para ver cual era la intención del mancebo y hasta le di mi aprobación en una de nuestras noches íntimas. Confieso que me excita por demás que mi mujer tuviese una relación extra marital y aun mas que yo pudiese ver como le cogían, verla disfrutar de un grueso miembro, come ella me confeso en una ocasión le gustaban., motivo por la cual utilizo complementos cuando la penetro.

 

A todas estas el joven  abogado, a quien logre conocer en una oportunidad, ya que mi mujer me invito a un juego de baloncesto donde el participaba, lograba avanzar en su afán aumentando el número de visitas a la oficina de mi mujer. Un buen día Brígida me llamo por teléfono y me dijo que Gabriel, así se llamaba, le invitaba a almorzar y me solicitaba permiso para aceptar, me dijo que mi comadre le acompañaría. Mi reacción en un principio fue de sorpresa, pero mi líbido vio la oportunidad de ver satisfecha mi fantasía y le conteste que no había problema. Algunos minutos después volvió a llamarme para decirme que la comadre la había dejado sola, la muy alcahueta,  y que no sabía que hacer ahora. Mi respuesta fue ya preconcebida:

_Vamos a ver hasta donde llega él, Tranquila, tu sabes lo que haces.

Note que muy nerviosa y con cierta ansiedad aceptaba mi propuesta..

_Esta bien, pero después no me digas nada.

 

Me quede en casa con los niños y esperé que dieran las 5:00 PM, estaba ansioso y Sali en mi carro a darle vueltas a las vías extra urbanas, cercanas a la ciudad, y donde los enamorados se esconden para acariciarse y todo lo demás. Estuve dando vueltas en los lugares mas frecuentados por las parejas, así como refresquerías, cervecerías, restorantes, etc y nada que localizaba a mi mujer. Me sentía nervioso y hasta celoso, no lo niego. Cuando llegue a casa a las 6:30 PM, ya mi mujer había llegado. La noté muy nerviosa y hasta molesta conmigo. Le insinué sobre lo ocurrido y me cortó con una respuesta muy seca y tajante:

_De eso hablamos después, ¿No me molestes por ahora!

 

Espere que la noche nos invadiera y los niños se durmieran para poder hablar sobre lo ocurrido. Me sentía excitado ansioso de escuchar de sus labios lo acontecido aquella larga tarde. Al acostarnos en la cama la aborde con caricias y besos mientras que ella, muy esquiva apenas me prestaba interés. Finalmente logre bajarle las panteleticas mientras que mi fuerte erección era patética. Logre colocarme entre sus piernas y poner mi miembro a las puertas de hermosa almeja. Mientras trataba de penetrarla le comencé a preguntar sobre lo que pudo pasar entre Gabriel y ella, notando que muy poco o nada quería comentar conmigo. Finalmente me dijo:

_¡No era lo que tu querías!!

A todas estas ya la tenía penetrada en su totalidad y le insistí:

_Si mi amor, claro que tengo la culpa, pero cuéntame que paso con el abogado.

Nuevamente callo, pero viendo mi  terquedad comenzó a contarme.

_Después que mi comadre se quedo en su casa, Gabriel me dijo que quería hablar a solas conmigo, porque tenia que decirme muchas cosas que sentía por mi. Yo le dije que era una mujer casada y que no me convenía que me vieran con otro hombre. Gabriel me paso unos lentes Ray van, de esos oscuros y subió los vidrios, también oscuros, del vehículo, colocando el aire acondicionado. Tomo rumbo a la vía de La Campiña, fuera de la ciudad, conduciendo varios minutos hasta estacionarse en un lugar, al lado de la vía, a esa hora poco transitada. Luego de apagar el carro me contó sobre la atracción que sentía por mi. No me quitaba la vista de mis ojos cuando sentí que mis manos estaban entre las suyas, seguidamente se acerco a mi y colocando su brazo en mi espalda me llevo la cara frente a la suya para que finalmente me besara suavemente. Yo me paralicé en ese momento pero cuando busco besarme de nuevo su lengua penetró mi boca y comencé a chuparsela, perdiendo el control. A partir de alli Gabriel me acarició el cuello, me besaba por todas partes. Se coloco detrás de mi y acarició mis senos, logrando desabotonarme hasta que sus manos llegaron a mis pezones.

 

Aquella narración me enloqueció de tal manera que mi orgasmo estaba a punto de ocurrir.

_Y que mas mi amor que mas, te llevó a un hotel? Hiciste el amor con él: le dije.

 

_Nada, dejamos la cosa de ese tamaño y le dije que me llevara para la casa.

 

La verdad es que nunca quede convencido de su relato y siempre seguí insistiendo que me dijera la verdad, porque no creía que durante seis horas, solamente hubiesen llegado a unos besos y unas caricias. Mi insistencia porque me montara cachos seguía y un buen día, tres años después del asunto, logre viajar solo con ella a una corta vacación en una soleada playa de mi país y como era de esperar una noche de copas logre embriagarla hasta tal punto que logre me confesara todo lo ocurrido aquella tarde:

 

_Luego que la comadrita nos dejara solos y le dije que tenía miedo de que me vieran, se dirigió directamente a uno de los moteles de La Campiña, Solicito unas copas a la habitación y me contó lo enamorado que estaba de mi. La verdad es que a mi me gustaba que jode el tipo y cuando busco besarme lo abrace con fuerza y le metí la lengua en la boca. El me la chupo y me acostó sobre la cama montándose sobre mi. Yo sentí su pene entre mis piernas mientras me abría la blusa y sacaba mis pezones que beso y mamo con locura. Ya yo no tenía fuerzas para detenerlo cuando comenzó a quitarme el pantalón. Estando en pantaletas, hilo dental, me dijo que lo esperara un momento y se fue para el baño, regresando desnudo, como lo trajo Dios al mundo. La verdad es que me asuste al ver aquello, mas grande que el tuyo. Se acostó a mi lado y reinicio sus caricias hasta colocar su mano sobre mi húmedo papo. Metió su dedo medio en mi vagina y la penetro. Seguidamente me dijo que quería hacerme suya y lo bese mientras me penetraba como un desesperado. Su primer orgasmo fue muy rápido, pero no me lo saco hasta acabar nuevamente y caer de espaldas en la cama mientras me decía muchas cosas bonitas. Pidió otros tragos a la cantina y me invito a la ducha donde jugamos un buen rato entre besos y caricias- Luego en la cama seguimos hablando de nuestro amorío y lo difícil de seguir viéndonos. A las 5:PM, se me encimó y me acaricio por todas partes para finalmente penetrarme de nuevo y lograr un tercer orgasmo dentro de mi. Te confieso que no acabe porque estaba nerviosa y asustada por el regreso y verte a la cara. Cuando llegastes a casa, apenas minutos antes me había dejado Gabriel en la puerta. Un poquito mas y nos encuentras despidiéndonos con un beso.

 

Demás esta decir que esa noche me cogí a Brigida como un loco, logrando dos orgasmos de película. Ella muy borracha solo se limito a abrir sus torneadas piernas para que me comiera como siempre aquella cuca compartida con Gabriel. quien sabe cuantas veces y con quien mas porque como dice el dicho .”Perro que come manteca, siempre mete la lengua en tapara”.

escrito por ANGEL
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