Yo era un niño todavía pero ya tenía mis inclinaciones sexuales un poco indecisas debido a que no estaba seguro de qué camino seguir, ya que me gustaban las niñas pero sentía esa curiosidad por personas de mi mismo sexo, aunque esto era un secreto que tenía que callar por miedo debido a que tengo un tio homosexual por parte de mi mamá, me daba cuenta que ella no lo quería, lo marginaba, por eso mi madre prohibía que jugara con mi tio porque desde pequeño él si tenía claro lo que él sería en un futuro no muy lejano, ya que es mayor que yo.
Era un 31 de diciembre, fecha en que las familias se reúnen, nos encontrábamos donde mi abuela, esperando el nuevo año. Transcurrida poco mas de la una de la mañana nos decidimos a dormir. La pieza donde dormía estaba contigüa a la de mi tio, por lo que no fue muy difícil para él llegar hasta mi habitación cuando todos los demas dormían, tenía solo 18 años cuando esto pasó, al sentarse en mi cama me despertó y con un dedo en su boca siseó para decirme que no hablara, tenía temor, por un momento pensé en despertar a los demás, pero callé entonces sentí su mano tibia tocar mi entrepierna y tuve una erección por primera vez delante de otra persona, el puso sus manos en mi miembro y no pasó mucho tiempo para que empezara a utilizar su boca hasta que me puse a temblar y gemir. No sé cómo mis gemidos no despertaron a las demás personas. Aunque creo que fue una de las experiencias más resaltantes en mi vida, jamás se repitió ahora estoy casado y no he vuelto a tener otra experiencia con personas de mi mismo sexo, cofieso que a veces solo a veces he soñado con aquel primer día de Enero.