Estrellas Porno
Índice » Confesiones » Poker

Esta es una historia real que pasó hace ya unos años, pero que todavia tengo en mi mente y con la que fantaseo habiatualmente. Mi mujer, Pepa, es una chica muy simpatica, morena de 165 cm y 55 kg. aprox. Tiene unos pechitos no muy grandes, pero muy firmes y bonitos, aunque lo mejor que tiene son las piernas y sobre todo el culo, perfectamente redondeado, una verdadera delícia. A Sergio, un amigo mio de la infancia, siempre le habia atraido mi mujer, tenian agradables conversaciones y se les notaba a gusto juntos, en cierta forma ella era su confidente. Habitualemnte saliamos a cenar y a discotecas juntos hasta que un dia intententó seducirla, la abordó en un rincón oscuro de la disco y la besó larga y profundamente, Pepa me explicó lo sucedido y yo no le dí más importancia. Con el tiempo ella me confesó que de buena gana hubiera continuado aquella situación, pero yo estaba en el mismo local y no se atrevió. Pasado un tiempo en una cena en nuestra casa a la que acudió el solo ya que habia roto con su novia, empezamos a tomar copas, la verdad es que lo estabamos pasando muy bien. No se a quien se le ocurrió la iea de jugar a cartas, empezamos a jugar a poker, pero como no teníamos nada que apostar empezamos a jugar a las prendas. Sergio y yo acabamos desnudos relativamente rápido y entonces nos aliamos para desnudar a Pepa, que todavía conservaba la ropa interior, la idea que la viera desnuda me excitaba mucho y al poco tiempo ya la teníamos ahí, completamente desnuda, estaba peciosa, intentaba taparse, seguramente avergonzada ya que tenía los pezones hinchados, no se si por el frio o por la excitación. Rápidamente perdió la verguenza, todavía recuerdo la cara de mi amigo cuendo mi mujer se levantó a preparar unas copas y pudo ver detalladamente su precioso cuerpo. Continuamos bebiendo y como ya no teníamos ropa que sacarnos, empezamos a jugar a las prendas, al principio eran muy suaves, levantarse, exhibirse, bailar sensualmente, pero cada vez nos calentabamos más y el tono fué subiendo, empezaron los masajes, Sergio tocaba a mi mujer por todos lados, sus manos recorrian su cuerpo con detalle, masajenado especialmente sus tetas y su culo. Yo también participaba, pero cuando me tocaba a mi rápidamente pasaba el turno, lo que me excitaba más era verlos disfrutar a ellos. Me tocaba elegir la situación a realizar a mi y le pedí a Pepa que le comiera la polla. Nunca había sentido algo asi, ver como se metía la polla en su boca y con las ganas que lo estaba haciando casi hizo que me corriera. Se la estaba comiendo como creo que nunca me lo habia hecho a mi, recorría su polla milimetroa milimetro, pasaba su lengua por el glande, besaba apasionadamente sus huevos, estubo a punto de correrse en su boca, pero pararon antes. En la siguiente prenda ella empezo a comermela a mi, pero el juego ya había acabado, Sergio se acercó a mi mujer y empezo a comerle el coño, yo no veía exactamente lo que le estaba haciendo, pero lo notaba en mi polla, me la chupaba como nunca, me la llenó de saliba, me la mordía hasta hacerme daño, la verdad no parecía ella. En un momento dado, después de un gran gemido, dejó de chupar mi polla y empezó a lamer mi culo, para más tarde meterme hasta tres dedos en el, podréis imaginar lo que Sergio le estaba haciendo... Los tres estabamos tremendamente excitados, mi amigo, levantó a Pepa, la estiró en el suelo y me pidió que me concentrara en besarla y en acariciar sus pechos, el se quedó un momento ligeramente separado de nosotros contemplando lo que estabamos haciendo, al poco rato volvió con nosotros y se dedico a darle placer en su coño y en su clitoris, ahora si que podía ver lo que le estaba haciendo, hundía su cabeza en su coño y lamía su clitoris, ella estaba totalmente entregada, gemía de placer, mordía sus dedos para no gritar más hasta que tuvo un grandioso orgasmo, en ese momento se apartó y me pidio que lo dejaramos, no pudo continuar, aunque era lo que más deseaba, estaba dsifrutando como una zorra y tuvo miedo de experimentar lo que le esperaba, tuvo miedo de quedar enganchado a este tipo de placer como a una droga. Cuando Sergio se marchó os puedo asegurar que me follé a una autentica puta, nunca más hemos vuelto a follar así.

escrito por Anonimo
Añadir a meneame Añadir a del.icio.us
¡Puntúa este relato! ¿cuantas estrellas merece?


Menú privado
Envianos tu relato erótico
Webs Amigas