Hace ciertos años, comence a tener problemas de salud, hasta tal punto que tuve que ser intervenido quirurgicamente.
Para cuando salí del hospital debí comenzar a caminar practicamente de nuevo, ya que por poco quedo invalido.
Sucedió entonces que comencé a caminar sobre un trayecto de aproximadamente de 1 Kms, de mi casa sobre la acera, un día de tantos de hacer mi recorrido, pasó una mujer mayor que yo iba en bicicleta, realizando ejercicios.
Desde que la ví sentí que se me iba a salir el corazón, era algo espectacular con un culo bien rico y formado, con unos pechos bien hechos y se veían muy jugosos, unas piernas bien torneadas y una cara de sádica que parecía decir métemela toda.
Luego de un tiempo me fuí a vivir cerca de donde la había visto, resultó ser que un día de tantos me la encontré en la parada de buses y al observarla, no pude mas que deleitarme con ese fascinante culo.
Logré entablar conversación con ella no sin antes observar esos labios de puta mamona, carnosos sensuales y pícaros, además de su mirada inquisidora.
Me di cuenta de que era divorciada, a lo que la invité a salir, lo cual no quiso aceptar porque estaba como loca por un tipo que se le estaba metiendo a diestra y siniestra, desde entonces se me hizo obsesión, me masturbaba de solo pensar en tener mi boca en esos pechos y mi miembro en ese apetitoso culito.
Con frecuencia me la encontraba en el autobús cuando me dirijía al trabajo, yo siempre le insistía en que salieramos pero nunca me dio oportunidad, a lo que yo sentía que mi sueño nunca se convertiría en realidad.
Un día de tantos la invité a salir a lo que aceptó, puesto que me dijo que se sentía un poco indispuesta y quería salir de la rutina, nos quedamos de ver en un restaurante en el centro de la capital a cierta hora, pero resulta que pasó casi más de la hora y no aparecía, por lo que pensé que ya no lo haría.
Estaba ya por irme del lugar cuando de repente se paró en la puerta, llevaba puesto un vestido ajustado al cuerpo, color blanco, corto, con escote y transparente, con la luz del sol se notaba, una deliciosa tanga, con el pelo suelto, zapatos con tacón alto, lo que dejaba ver una figura escultural, de tal forma que todos los hombres presentes en el lugar volvían a verla y hacer los acostumbrados comentarios.
Me buscó con esa mirada pícara, llegó a mi mesa y al acercarse sentí el olor de un perfume exquisito y de repente sentí como mi pene se paró de inmediato, me saludó y me dijo que la disculpara por haberse demorado, pero que había tenido una fuerte discusión con el tipo con el que tenía esa relación.
Se sentó en la mesa y comenzó a relatarme que tenía demasiados problemas con esa persona, a lo que yo trataba de aconsejarla, no sin antes haber ingerido una buena cantidad de cervezas.
Llegamos al punto de que ella me dijo bueno, yo he hablado mucho de mi, me preguntó que sentía yo por ella, a lo que le dije de forma respetuosa que me obsesionaba su forma sexy de mujer.
Avella comenzó a interesarle lo que yo pensaba de ella, y muy sutilmente comenzó a sacarse los zapatos y a jugar con el ruedo de mis pantalones, ya que había notado desde que llegó que mi pene estaba erecto, las caricias con los pies subieron de tono ya que alcanzó a tocarme con sus pies mi miembro, a lo que me dijo que abriera mi cremallera, yo siguiendo sus intrucciones lo hice y comencé a sentir el roce de sus pies con la punta de mi pene, lo que me excitó cada vez más, ella notando eso me dijo: observa debajo de la mesa, a lo que logré ver una buena vagina bien rasuradita.
Al poco rato de estar jugando con mi miembro me dijo me gustan los hombres persistentes que logran lo que quieren y tu lo eres, como premio te voy a llevar a mi casa, pues estoy sola.
Salimos del restaurante no sin antes pasar un rato hasta lograr que mi pene, quedara en estado normal, paramos un taxi y nos fuimos a su casa, cuando llegamos me dijo sientate, te traeré un café.
Pero no pude más la seguí hasta la cocina, la besé en la nuca, le agarré los pechos y los apreté, ella comenzó agemir de placer y colocó mi pene en la raya de su culo, moviendose rítmicamente, me abrió con una mano la cremallera y comenzó a pajearme, luego se dió la vuelta se arrodilló y comenzó a mamarla de manera descomunal, me la chupaba con la lengua en la punta de mi conducto, luego me daba unos pequeños mordiscos y me mamaba los cojones, entonces sentí que ya no podía más y le dije que iba a correrme, por lo que me dijo métela entre mis pechos y cuando te corras me avisas, así lo hice y ella me la tomó y se la metió en su boca, sin terminar la saco y el semen que faltaba se le hecho en sus pechos, a lo que decía, qué rica la lechita está calientita, me exitó oir eso tanto que no paré, la sostuve del brazo la paré y le comencé a mamar y morder delicadamente los pechos a lo que ella se quejaba de placer y me dijo, ¿Qué es lo que más te gusta de mi cuerpo?, inmediatamente le contesté: tu culo, diciendo ella: es todo tuyo, como loco le di vueltas le pasé unas cuantas veces mi lengua y jugué con su ano, ella gemía como loca, me paré y coloqué mi pene fuerte caliente y erecto en su raya con mi mano lo sostuve y comencé a rociar la cabeza con su ano, ella seguía gimiendo y cuando más erecto me sentí, se lo metí de una vez, ella exclamó, la comencé a penetrar y sentí que su culo me apretaba con fuerza por lo que después de varias metidas sentía que me iba a correr nuevamente, ella al presentirlo me dijo que le metiera el dedo en su vagina, húmeda y caliente y que la follara al mismo tiempo.
Comenzó a gritar qué rico dale duro, gimiendo uuuuum, delicioso no pares uuuuum dale más duro hasta que comenzé a correrme con una fuerza increible y noté que ella también.
Luego de eso nos fuimos al cuarto hicimos el acto unas cuatro veces más, en muchas posiciones que yo no sabía,lo hemos vuelto hacer hasta la fecha, pero eso será otra história.
J.leo