Desde hace un buen tiempo, yo deseaba compartir a mi esposa con otro hombre, ella es delgada, senos pequeños, bonito tracero y muy simpática, tiene 20 años de edad, y yo 41 años, a pesar de la edad nos llevamos de maravilla.
La idea de compartir a mi esposa nació cuando un día que haciamos el amor, empecé a fantasear imaginándome que yo era otro el que le hacía el amor, después un par de veces le comenté que si ella se animaría a hacer el amor con otro, pero ella lo negaba rotundamente, y para eviatr conflictos, dejé de hablarle del tema.
Pero la idea de entregarle mi esposa a otro me seguía taladrándome la cabeza, por lo que decidí dar rienda suelta a mi fantasía.
Para empezar me puse a imaginar como le haría para que ella fuera sexualmente de otro, por lo que mi plan fue el siguiente:
Para empezar escogí una ciudad que no fuera la nuestra, pasa que somos muy conocidos por lo pequeño que es nuestro pueblo, así que con el pretexto de que necesitabamos distraernos un rato pasaríamos un fin de semana fuera de nuestra ciudad, ella accedió encantada, pues hacía tiempo que no saliamos juntos, ya que tenemos dos hijas, una de 3 y otra de 5, así que nos pusimos de acuerdo con mi suegra y le encargamos nuestras hijas.
Al llegar a esa ciudad nos hospedamos en un hotel a orillas de la ciudad, una vez que pagué, pasamos a darnos un buen baño para posteriormente salir a comer y conocer la ciudad no sin antes decirle a mi esposa que se arreglara muy bien y que se pusiera esa minifalda que dificilmente se pone cuando estamos en nuestra ciudad, ya que es muy cortita y le da pena que la vean así, pero como estabamos en otra ciudad no existiría problema alguno en usar esa prenda, ella lucía muy sexy y encantadora, con un poco que se agachara se le notaba el bikini, incluso debería de permanecer parada, ya que si se sentaba podría versele gran parte del vello, pues la tanga era de tela transparente. Una vez fuera del hotel abordamos nuestro automovil, ya en el carro pude notar como se le miraba parte de su bikini, por lo cual se me ocurrió llevar el carro a un lavado, en donde no hay necesidad de bajarse sino hasta que le metan la aspiradora.
Al entrar al lavado, mi esposa se puso algo intranquila y apenada, ya que por mas que se tratara de bajar mas la minifalda era imposible tapar la tela del bikini que le tapaba su almejita. Yo le comenté en forma de broma que no lo hiciera, que total, nadie nos conocía y que nos divertiriamos un rato con la cara del joven que se encargaría de lavar nuestro auto, terminaba de decirle esto, cuando uno de los lavadores se acerco y nos pidió que acomodaramos el automovil para hacerle el lavado, inmediatamente coloqué el auto en donde me indicó y el lavador empezó a mojar el automovil con la manguera, mientras lo hacía pude observar que casi se le salian los ojos al ver a mi esposa con esa minifalda, con el pretexto de que me daba sed le dije a mi esposa que saldría del auto para comprar unos refrescos, de esa forma le daría oportunidad al lavador de apreciar sin tanta presión a mi mujercita.
Me dirigí enfrente del lavado y pedí un refresco, pero decidí tomarmelo ahi, para observar los movimientos del lavador de autos, el simple hecho de saber que a mi esposa se le veía el bikini estando sentada y ese joven observandola y que nunca terminaba de limpiar el parabrisas por estar calzoneando a mi esposa, me puso a mil y sentí una erección tremenda dentro de mi pantalón, la cual demostraba un bulto enorme el cual tuve que ocultar por los clientes que ahi se encontraban.
Cuando el terminó de lavar el carro, procedió a meterle aspiradora a la alfombra de mi auto, en ese momento sabía que mi esposa no se bajaría del auto, ya que había demasiados jovenes y le daría pena estar ahi sola enseñando sus piernas, y así fué, ella no se bajó.
Una vez que hubo terminado de aspirar el auto, regresé al auto, noté como ese joven tenía un tremendo bulto bajo su pantalón, el cual denotaba una gran erección. Entré al auto y mi esposa se notaba nerviosa y agitada, yo sabía que no había pasado nada entre ellos, ella me comentó que el joven la ponía nerviosa, pues en varias ocaciones mientras lavaba y aspiraba el carro le pudo ver su cosita la cual jamás pudo tapar por lo pequeña que era su minifalda, yo le dije que no se preocupara, que despues de todo no nos conocian y que solo lo tomara como diversión, le di el refresco que le había comprado y baje del carro para pagarle al lavador por su servicio.
Me pude dar cuenta que aun no se le bajaba la erección, por lo cual aproveché para empezar a poner manos a la obra mi plan. Le dije: vaya erección que te cargas muchacho, un poco mas y se te rompe el pantalón, él no sabía como disimular y se quedó mudo sin poder articular palabra, para tranquilizarlo le dije: No te preocupes, lo que pasa es a mi esposa le pedí que se vistiera así para que otros la miraran, y pues veo que has mirado muy bien, dime... ¿Te acostarías con mi mujer? - El joven no lo creía, le dije.. Vamos...! no tienes porque apenarte, no es una broma, ¿ves aquel hotel?, pues ahi estamos, si gustas paso por ti a las 10 de la noche y podrás darle hasta cansarte.
El joven al fin respondió: ¿Es broma?
Para nada - Contesté
Es que no puedo creer que me pida esto tan facilmente - dijo el muchacho
Ya con mas ganas le dije, aprovecha, te estoy dando permiso.
El me pregunto si tenía que darme a cambio algo...
Yo le dije asi:
- No, lo único que te pido es que me permitas grabar en video mientras le haces el amor, ella no se dará cuenta que le harás el amor tu, ya que ella tendrá los ojos vendados.
Por fin nos pusimos de acuerdo, le dije en que cuarto nos hospedabamos y que no habría problema con su entrada, ya que es un hotel en donde cada cuarto tiene su estacionamiento y nuestro cuarto estaba en plena entrada, asi que de la calle a nuestro cuarto solo tendría que caminar unos cuantos pasos, que me esperara a unos pasos del hotel y que yo iria por el, le pedí que fuera puntual y hasta pusimos iguales nuestros relojes para que todo fuera exacto.
Yo no lo podía creer, al fin mi fantasía se hiba a convertir en realidad.
Durante el resto de la tarde y parte de la noche llevé a mi esposa a almacenes, le compré ropa, cenamos, y paseamos a pie por la ciudad, para entonces mi esposa ya tenía menos pena que la vieran con esa minifalda, cada vez que pasabamos por donde había hombres, ella y yo notabamos como la miraban y hasta los suspiros que producian al observarle todas esas personas las piernas a mi esposa.
Por fin eran las 9 de la noche, mi pulso poco a poco era mas rápido y le pedí que nos fueramos al hotel, una vez ahi le pedí que nos bañaramos, me desvestí inmediatamente y yo mismo le quite la ropa, pude observar y sentir que el bikini de mi esposa estaba un poco humedo, por lo cual deducí que eso era provocado por la exitación al sentirse vista. Cuando entramos a la regadera empecé a enjabonarla y limpiarla, esto la puso a mil, ella empezó a besame, con ganas de que le hiciera el amor, pero yo me detuve y solamente la besaba y le daba masaje a su almejita, es almejita que dentro de unos momentos conocería un nuevo miembro de su cuevita.
Una vez en la recamara ella salió desnuda y yo me puse un short y una playera, le pedí que hicieramos el amor, pero que le vendaría los ojos y la amarraría de los barrotes de la cabecera, ese es un juego que hemos hecho en tres ocaciones, para lo cual ella asintió, le dije: vas a ver como esta noche te haré gozar, hasta pensará que me transformé en otro hombre.
Empecé a vendarle los ojos para posteriormente atarla suavemente a la cama, para esto aún faltaba un par de minutos, por lo que decidí darle un suave masaje con crema en todo su cuerpo.
Con el pretexto de quitarme el short me separé de ella e inmediatamente y sin hacer ruido me dirigí a la puerta y salí en busca de mi complice, ahi estaba, puntual a la cita, le pedí que entrara en silencio y se quitara los zapatos para que mi esposa no lo escuchara, y así lo hizo.
Una vez adentro del cuarto ahi estaba mi esposa completamente desnuda y a merced de aquel extraño, quien no cabía de asombrado al ver ese monumento de mujer que tengo por esposa, para darle oportunidad a mi complice, le hice una seña para que se desvistiera, mientras yo me acerqué a mi mujer y empecé a besarle sus pechos, quien al sentir mis labios sobre sus pequeños pezones empezó a retorcerse de placer, mis dedos recorrían su vientre bajando poco a poco hasta esa cuevita que en unos momentos me sería infiel sin saberlo.
Miré de reojo a mi complice y noté que su verga era un poco mas alargada y gruesa que la mía, mi temor empezó al pensar si ella desconocería ese trozo dentro de su almejita, pero sabía perfectamente que ya no podría yo dar marcha atrás.
Le hice una seña para que se acercara y yo lentamente me quite de sobre ella y de la cama, le hice una seña a mi complice para que empezara a acariciarle los pechos, él empezó su faena, se le veían los ojos de lujuria y felicidad pues quizá jamás en su vida había tocado a una mujer tan hermosa como la que tenía ahora en sus manos.
Yo me dirigí hacia la camara de video y la encendí, y empecé a filmar toda la acción, lo que para mi era temor se volvió pesadilla, pues la verga de él la veía al doble de tamaño que la mía.
Ese hombre dejó de besarle los pechos y bajó hasta la cuevita para saborearle sus labios vaginales y ese delicioso jugo vaginal que solo yo había probado, ella respiraba agitada y se movía con pequeños espasmos, pues le encanta que yo le haga eso, él movía muy rápidamente su lengua dentro de la almejita de mi mujer que empezaba a decir, me gusta papi.. me gusta... mas.. mas... así.. mmm... que rico
El se separó de ella y se puso de pie, noté que el deseaba una mamada, mis nervios crecieron a 100 pues estaría a punto de concluir todo o seguir, ya que el enorme trozo era de considerable tamaño al mío, al fin lo tuvo en la boca, ella se quedó un momento quieta, quizá notó la diferencia, pero procedió a mamarle la verga, para lo cual me di cuenta que quizá por lo exitada no le importaba el tamaño o que quizá no lo había notado.
Yo veía como la lengua de mi mujer recorría esa verga, la ensalibaba y se tragaba esas secreciones del miembro, ella no podía tocarlo, pero al igual lo disfrutaba mucho. Era tanto el esmero que propinaba mi esposa a esa verga que por un momento sentí celos y coraje, pues veía que mi esposa lo disfrutaba mucho, yo notaba una diferencia en el trato, ya que a mi no me la a mamado con tanta ganas como lo hacía con esa verga que no cabía dentro de su boca, era demasiado el entusiasmo que ella ponía a su labor de mamadora.
Al fin él separo la boca de mi mujer de su verga, ella respiraba agitadamente y exclamó -hazme el amor papito... quiero sentirte dentro de mi... ahh ya no aguanto.
El separó las piernas de mi mujer, pude observar como mi esposa había mojado la cama con sus jugos vaginales, la cual estaba perfectamente lubricada por la tremenda exitación que sentía, el puso la punta de su verga en la cuevita de mi mujer, apenas si le tocaba con su pene y solo la frotaba levemente, mi esposa gemía de placer, sus espasmos e inquietud de ser penetrada era enorme, jamás había visto a mi mujer tan exitada. Ella solo exclamaba: Ya.. por favor.. no me hagas sufrir, quiero sentirla dentro... ohh damela papi.. por favor...
De una sola estocada la penetró, fue tan brusca esa metida que mi esposa gritó un tremendo: aghhhh..!, No...! así no... ya sabes que me lastimas cuando lo haces así..! pensé que ella se molestaría demasiado y que suspendería todo, pues siempre me a pedido que la penetre suavemente, ya que es algo estrecha, sin embargo los movimientos de esa verga dentro de mi mujer eran muy rápidos, por lo que mi esposa se fue calmando un poco mas para dejar salir a la perra que lleva dentro, yo no lo podía creer, mi fantasía se había vuelto realidad, al fin veía a mi esposa ser penetrada por otro hombre y mejor aun, tenía grabado en video todo lo ocurrido.
El agarró las piernas de mi esposa y se las puso al hombro y la penetraba tan profundo que mi esposa se deleitaba por aquellas estocadas, pues tenía un toro tan violento que la sacudía en cada embestida, los boca de mi esposa se abría cada vez que era penetrada y dejaba salir sonidos y gemidos los cuales no entendía y que eran solo parte del placer que ella sentía, mi esposa empezó a exclamar que estaba a punto de llegar a un orgasmo, cosa que siempre me avisa, y yo la penetro mas rapidamente. Hice una seña a mi complice de que le diera mas duro, que la rompiera, cosa que el realizó inmediatamente, dandole unas estocadas tan rudas y profundas que mi esposa gritaba con tanta fuerza que por un momento me acerqué a la ventana para ver si no llamaba demasiado la atención, ya que jamás la escuché gritar de esa manera.
Cada metida que le daba aquel extraño era un Aggghhh.. ! tan lastimero como delicioso, pues ella decía: Me estás castigando papi... me lastimas mucho pero me duele... mmm... agggh... ohhh.. voy a tener un orgasmo... ya me vengo... oohhh mmmm... rico... aghhh... no me la saques... ohhh papi... siempre deberías de hacermelo así... que rico... ohhh.. mmm....
El tambien se encontraba tan exitado que me hizo una seña de que estaba a punto de arrojar su semen, yo me acerque y le señalé que los dejara hasta lo mas profundo de la cuevita de mi mujer, no sin antes ponerme a lado de mi complice y como si fuera yo el que fuera a arrojarle el semen le dije a mi esposa: Oh cariño... te voy a dar toda mi lechita... recibela... ella exclamo: - Si papi, quiero sentirla, damela toda, estoy sedienta...
Entonces ese hombre dejo salir toda su leche dentro de mi mujer, - Oh la siento dentro de mi, la estoy sintiendo... oh que caliente está, me hace muy feliz esta sensación.
La verdad es que mi esposa solo en tres ocaciones a sentido mi semen cuando se lo deposito dentro de su cuevita.
Noté que el semen le escurría, era demasiada leche que maginé que ese hombre quizá no había tenido relaciones con alguna mujer. era tanto el semen que hasta me sorprendí de ver tal cantidad de leche.
Le hice una seña para que se separara de mi mujer, se vistiera y saliera, entonces yo ocupe su lugar, empecé a besarle los pechos y su rajita tan humeda de aquel semen, ella me decia: Oh papi, que rico estuvo, me encantó mucho, todavía estoy tan exitada que... ....Inmediatamente empecé a besarla por el cuello, cara, pechos, aquel hombre me hizo una seña de adiós a lo cual le respondí con una seña de un "Hasta luego", ya que sabía que tenia ahora alguien que cuando yo lo quisiera podría ayudarme en mis fantasias.
Me hice a un lado y separé las piernas de mi esposa para penetrarla, a lo que ella exclamo, hay papi... ya se te volvió a parar, deberás que me vas a dejar completamente agotada, le solte las manos las cuales se les notaban las marcas del amarre que le había hecho y le quité las vendas de sus ojos, ella se hizo a un lado sacandose mi pene de su almejita usada por otro y con el semen que todavía le salia y empezó a darme una mamada que de por si yo ya estaba a 100, ella me dijo... mmm.. que rica lechita me has dado... sin saber que esa leche era de otro, y asi pasamos toda la noche haciendo el amor hasta quedar dormidos.
Al día siguiente regresamos muy felices de nuevo a nuestra ciudad y por nuestras hijas.
Si te gustó este relato escribe tus comentarios a:
andreaduvaldelvalle@hotmail.com
Posdata: si vives en Tampico, Madero o Victoria Tamaulipas y eres delgado, quizá podamos ponernos de acuerdo para que me ayuden a darle mas lechita a mi mujer.
Si no vives en estas ciudades, no tiene caso que escribas, no podemos alejarnos tanto de nuestra ciudad, ustedes comprenderan.