Estrellas Porno
Índice » Confesiones » Una tarde en la filmoteca

Aquella tarde mi novia Antje, mi amiga y yo salimos a la filmoteca a ver una vieja película de algún director que sólo Antje conocía. Mi amiga, una chica que acababa de conocer hace unas dos semanas en un seminario de programación, era rubia, de pelo largo, y con grandes pechos que hoy cubría con una insuficiente camiseta roja ajustadísima... sus piernas no eran demasiado largas pero sí fuertes y esbeltas. Su culo era abultado y carnoso... además lo sabía mover excelentemente. Desde el primer momento que nos conocimos hubo una especie de “química” entre ella y yo... algo se cortaba en el ambiente para que desde muy pronto nos confesáramos intimidades tales como que ella no se encontraba demasiado a gusto con su novio –un alemán asqueroso- y que de alguna forma le apetecía cambiar o probar algo nuevo. Yo, por mi parte, siempre la dejé claro que conmigo no podía contar para nada de eso porque yo tenía pareja desde hace casi un año y nunca se me ocurriría hacer gilipolleces de ese tipo. Pero eso no fue problema para que yo me fijara en sus pechos, que ella lo notara y que aceptara el reto de venir al cine contigo con una gran sonrisa. A Antje mi amiga le cayó muy bien desde un principio y creo que, desde el primer momento en el que se vieron, se fijó, tal y como lo había hecho yo, en sus pezones. Ella lo notó y desde que se conocieron, hubo una especie de tonteo entre las dos... algo tímido al principio –esa camiseta te queda muy bien o tienes unas manos preciosas- y luego más descarado –me encantan tus ojos o besar unos labios así serían mi pasión. Cuando entramos en el cine, un instinto nos hizo ponernos en la última fila, justo en el rincón más alejado de la puerta... donde no había luz y donde, probablemente, no se sentaría nadie. Ella, mi amiga, se sentó en el centro... conmigo a la derecha y Antje a su izquierda. Cuando apagaron las luces sus manos se fueron acercando cada vez más y más... hasta que en un momento mi amiga cogió la mano derecha de mi novia y se la llevó suavemente a su pecho izquierdo. Mi novia, sorprendida de su acción, empezó a tocar su precioso pecho mientras mi amiga subía su mano por el muslo de mi novia. Tocar un pecho ajeno le sorprendió positivamente a mi novia... nunca pensó que un pecho podría ser así pero le gustó porque empezó a tocarlo con suavidad... buscando el pezón, rozándolo, dándole un masaje sin tregua. Mi amiga, mientras, se dirigía al coño de mi novia por encima del pantalón y me susurró algo al oído que no pude entender; cuando la pedí una repetición, lo único que fue capaz de emitir fue un leve gemido de placer mientras mi amiga ya, decididamente, le tocaba el coño a mi novia con toda su pasión. Fue entonces cuando me di cuenta de su situación y ante otro gemido más fuerte, pedí permiso para levantarme e ir al baño. El permiso fue denegado... y en ese momento mi novia decidió probar cómo era un coño; nunca había tocado uno que no fuera el suyo y en ese momento metió la mano entre las piernas de mi amiga y la levantó la falda. Allí estaban sus bragas, una especie de hilo que no cubría absolutamente nada y dejaba ver todo su coño perfectamente afeitado y su olor tan característico... tan particular y tan salvaje. Mi amiga estaba chorreando entre las piernas y mi novia decidió que quería probar como era su coño por dentro; la metió un dedo y estaba húmedo, el dedo de mi novia resbalaba por la vagina de mi amiga... por su estrecha vagina; estrechísima. Mi amiga mientras le había desabrochado el pantalón a mi novia y le había metido la mano debajo de las bragas... le había estado un rato tocando los labios, la entrada de la vagina, el clítoris y por fin, cuando mi amiga creyó que mi novia estaba lo suficientemente mojada, le metió dos dedos... Mi novia chilló, alguien en el cine mandó callar y mi novia sacó los dedos del coño de mi amiga; pero mi amiga siguió dentro de mi novia moviéndose de dentro para afuera, de derecha a izquierda rápidamente y sin poder evitarlo mi novia empezó a notar unas vibraciones de placer, empezó a gemir en voz baja porque no se atrevía a chillar todo lo que le gustaría... y mi novia, sin poder aguantar más, la empezó a lamer el pezón izquierdo a mi amiga por encima de la camiseta... su enorme y duro pezón izquierdo, justo en el que más me había fijado cuando la vi la primera vez en la puerta del cine. De repente Antje, un tanto avergonzada por la situación, paró de chupar el pezón de mi amiga pero ella no sacó sus dedos de dentro de mi novia. Mi amiga me miró un momento con sus ojos azules, sacó muy despacio sus dedos de dentro de la vagina de mi novia y, con un movimiento de cuchara para que no se perdiera ni una gota del líquido, me acercó sus dedos a la boca y me los metió para que los saboreara sin sacármelos durante varios minutos, moviéndolos en mi boca como antes lo había hecho en el coño de mi novia. Luego me besó hasta dejarme sin aliento y acto seguido cogió los dedos de mi novia chorreando de su líquido, me los metió en la boca y me preguntó: “¿Cuál prefieres?” Una vez en nuestra casa elegí el coño de mi amiga. Así es que, una vez desnudos, la tumbé en la cama, la abrí de piernas, metí mi cabeza entre sus muslos y empecé a chuparla salvajemente... algo desenfrenado porque yo sabía que mi novia ya la había calentado lo suficiente como para que yo cumpliera mi papel. Yo dejaba espacio para que mi novia me viera chupar a mi amiga y de vez en cuando la dirigía largas miradas furtivas mientras yo daba placer a otro clítoris. Mi novia miraba desesperadamente mi lengua, oía los gemidos de mi amiga, mirabas sus tetas y, suponiéndose que ese coño era el suyo y que esos pezones eran los suyos, mi novia se tocaba, también desnuda... esperando una señal de alguno de los dos, señal que la hiciera entrar en el juego, en nuestro juego particular. Mi amiga se incorporó y, completamente roja de placer, me dio la vuelta y empezó a chuparme la polla; al principio muy suavemente pero con unos grandes lametones que recorrían mi polla erecta de arriba hacia abajo; con su mano me agarraba la base, abría la boca y se la metía directamente hasta la garganta. Luego la sacaba de allí y empezó a moverse salvajemente de arriba hacia abajo, acompañando sus movimientos con la mano... sudorosa y llena de mi líquido y su saliva. Mi polla estaba erecta como un mástil... rosa, suave, con un glande enorme. Mi amiga, al igual que yo, mientras me la chupaba dirigía breves y sutiles miradas a mi novia... ella se metía con un esfuerzo horrible toda mi polla en la boca y la miraba... con unos ojos que la venían a decir: “tu novio tiene una polla horriblemente dura y grande. Me encanta la polla de tu novio... y ahora es mía, mira cómo se la chupo, mira cómo le doy placer” y acto seguido se la sacaba húmeda de la boca y paseando su lengua a lo largo de mi pene, llegaba a la punta y justo con la punta de su lengua, me chupaba hasta la última gota de mi líquido. Mi amiga se dio la vuelta y me puso el coño en la cara haciendo un 69... su coño chorreante y afeitado estaba otra vez en mi cara mientras me la seguía chupando salvajemente, mientras yo la abría sus labios, metía mi lengua en todos sus rincones, le dejaba el clítoris al aire y se lo frotaba salvajemente con mi lengua... agarré sus pechos firmemente con mis manos y le rocé los pezones duros y en ese momento empezó a gemir cada vez más fuerte, a chuparme la polla con más fuerza y a echarle miradas cada vez más perdidas a la selva del placer y la desesperación por el orgasmo que no tardaría demasiado en llegar; pero eso sólo lo sabía yo que me bebía todo el líquido que la salía de su coño y ella que sentía vibraciones dentro de sí misma. No fue necesaria una señal nuestra porque cuando mi novia vio el arco que formaba mi líquido desde la punta de mi polla hasta la lengua de mi amiga, decidió que había llegado su turno, así es que se dirigió lentamente hacia mi pene y cogiéndolo como sólo ella lo sabe coger, empezó a chuparlo y a paseárselo por la cara y por el pecho. Mi amiga luchaba sin mucha fuerza por quedarse también con mi pene y si mi novia lo chupaba por arriba, ella lo intentaba chupar por abajo y viceversa... si mi novia se metía en la boca la mitad, ella me intentaba chupar la otra mitad; estaba claro que ella no quería dejar de chupar lo que ella creía que le pertenecía pero estaba aún más claro que el pene le pertenecía a mi novia. Así es que mi amiga se incorporó y le dejó mi pene a Antje... ahora era todo para ella, para que jugase con él o hiciera lo que le viniera en gana; y eso hizo mi novia... incorporándose, se abró de piernas y, cogiéndolo firmemente por la base, se lo metió entero dentro de si. De un golpe... sin compasión, sin preguntar, mi novia había aguantado ya lo suficiente como para andar preguntando y empezó a moverse hacia delante y hacia atrás rozando su clítoris contra la base de mi pene... dándose placer, ese placer que mi amiga la había negado anteriormente, llenándome la base del pene de su líquido para que sus labios corrieran mejor por encima de mi piel... para que mi polla corriera bien por dentro de ella. Pero mi amiga se dio rápidamente cuenta de que mi novia estaba frente a ella desnuda y empezó a tocarla los pechos suavemente con sus dos manos... mi novia empezó a gemir fuertemente, se echó para delante y empezó a chupar el pezón izquierdo de mi amiga, su maravilloso pezón izquierdo ahora en su boca mientras yo le chupaba a mi amiga su coño chorreante. Mi novia le mordió suavemente el pezón a mi amiga y ella gimió aún más fuerte... otro bocadito y volvió a gemir... Mi novia, instintivamente, no quería que mi amiga se corriera en mi boca pero no pudo evitar la tentación de darle otro bocadito pequeño junto con una pequeña caricia en su otro pezón, a lo que ella respondió con un grito brutal y se corrió fuertemente en mi boca. Mi amiga siguió encima mío, la gustaban mis lametones y mis caricias íntimas, pero ahora era ella la que le apartó la cabeza a mi novia Antje y era ella ahora la que le chupaba los pezones a mi novia... ahora era mi novia la que empezó a gemir mucho más fuerte... ella le enseñaba su lengua rosada y la rozaba con la punta en los pezones, mientras mi novia se seguía moviendo con mi pene dentro de su cuerpo... a su ritmo, con sus condiciones, a su gusto. Entonces mi novia sentió una enorme presión en su vagina... intentó aguantar el orgasmo para que le diera más placer, aguantó como pudo... echando líquido, mordiéndose la lengua, pensando en hierros calientes atravesándole los pezones. Mi amiga notó cuál era la situación y empezó a chuparle los pezones más intensamente... a morderle la puntita, a masajearle los pezones con toda su fuerza y su arte... a tocarle suavemente el culo... a morderle tiernamente el cuello –con lo que los pezones de mi amiga empezaron a rozar con los pezones de mi novia y, precisamente cuando sintió sus pechos juntándose y mi novia sintió sus pezones rozando con los de mi amiga, mi pene se volvió más grande dentro de mi novia... y ella sabe bien lo que eso quiere decir... ella conoce mi pene mejor que nadie. Mi novia Antje se sintió invadida por todos los puntos y volvió otra ola de placer a su vagina, más vibraciones y más lujuria... bajó por su espina dorsal y, como un rayo, invadió toda su vagina y su clítoris. Mi novia intentó aguantar pero esta vez no pudo; gritó, se revolvió, cerró los ojos y disfrutó de su orgasmo mientras yo me corría gritando dentro de ella; mientras nuestros líquidos se juntaban en su interior. Mi amiga se levantó, se vistió rápidamente y se fue. Nos dejó solos para disfrutar de nuestro momento. Ella sabía de sobra que no tenía nada más que hacer allí.

escrito por Anonimo
Añadir a meneame Añadir a del.icio.us
¡Puntúa este relato! ¿cuantas estrellas merece?


Menú privado
Envianos tu relato erótico
Webs Amigas