Una de esas tardes de domingo aburridas, sali a caminar, despues de mucho andar me detuve en un bar y alli la conoci, hablando del tiempo comenzamos una charla trivial. Luego de un tiempo de estar hablando me dijo que la acompañara, que le gustaba mi conversacion, etc.. Vivia a pocas cuadras de alli, al llegar me invito a que pasase a su departamento. Seguimos charlando y comenzamos a hablar de sexo y fantasias. Me dijo hagamos realidad una tuya o una mia, tras discutir quien primero, tiramos una moneda y perdi. Quede a su merced.
Me llevo al cuarto. ya alli me dijo que me desnudara. Mientras me sacaba la ropa ella buscava cosas en el placard. Cuando estuve desnudo, tomo unas cinta adhesiva y con mucho cuidado sujeto mi pene hacia atras de tal manera que parecia que no lo tenia, lo primero que me dio para que ponga fue una diminuta tanguita que en la parte de atras era solo un cordoncito. Luego sucesivamente me fue dando unos corpiños, una remerita, una medias de nylon y una mini super cortita que a la mas minima inclinacion quedaba mi cola al aire. Tras esto me maquillo cuidadosamente. Al final era toda una nena. En el cuello me coloco un collar tipo de los perros de cuero con su correspondiente correa, de la cual tironeo y me llevo nuevamente al living.
Alli me hizo poner en cuatro patas y me ordeno quedar quieto. Por supuesto que al estar asi, la pollerita dejaba mi cola al descubierto con solo el cordoncito de la tanga metido en la zanja.
Ella tambien se desnudo y se sento en el borde de un sillon me ordeno que primero le lamiese los pies, entretanto se habia provisto de una pequeña fusta. la cual me enseño y me dijo:- Hazlo bien, si no tendras tu castigo.
Me esmere en hacerlo lo mejor que a mi me parecia, pero que para ella no fue asi, ya que azoto mis descubiertas nalgas, diciendome mejor. Me indico que siguiese lamiendoles las piernas, los muslos hasta hacerme detener en su concha, la cual me hizo lamer largo rato, dandome un azote de tanto en tanto cuando aflojaba, rambien se puso de espaldas, dandome su cola para que se la lamiese y chupase, teniendome asi otro buen rato. Mi lengua estaba agotada, cuando aflojaba, cobraba un fustaso en mis malgas.
Despues de haber acabado ella varias veces con mi chupada, me dijo que fue regular, que me merecia una penitenci. Tironeando de la correa me llevo, siempre en cuatro patas, y me puso de cara a un rincon de la habitacion. Me dejo alli, advirtiendome que no intentase moverme ni espiar, cosa que no hice, ya que cada vez pegaba mas fuerte. Escuche que se alejaba y volvia al rato, me vendo entonces los ojos y de la correa me llevo hasta una mesa ratona, a la cual me hizo subir (siempre en cuatro patas). Alli comenzo a tocar mi cola, me separo las piernas y siguio acariciando mi ahujerito, de pronto senti que no eran sus dedos, era otra cosa, la que empezo a empujar hasta que comenzo a penetrarme, quise moverme, resistirme y varios fustazos cayeron sobre mi. Pego un empujon y senti que me penetro profundamente, alli comenzo a moverse, a cojerme. Largo rato me cogio.
Cuando me saco la venda vi que era un consolador colocado a su cuerpo con un arnes. Me lo hizo chupar. Estaba cansado. No obstante me hizo parar y me ordeno que hiciese algunas tareas domesticas, no sin antes decirme que aun faltaba lo mejor, cosa que dejo para la proxima.
Hasta alli mi experiencia no me resulto desagradable y quisiera volver a repetirla, si alguien que viva en Cordoba (Capital) quiera hacerlo que me escriba a guillermo0053@hotmail.com.