Estrellas Porno
Índice » Dominacion » Ella no queria

Esta semana anduve de viaje, poniendo al día la contabilidad de una empresa con "problemas". Había una secretaría,Julia, de 37 años, casada, a la que pusieron a mi disposición para pedirle todos los papeles que necesitara. El tema era urgente, y las horas de trabajo han sido largas. Así que muchos días nos han dado las tantas en la oficina. El primer día fué bastante frío, pero luego, entre curro y curro, conseguí sacarle algo de su vida privada. La tía no está nada mal, un poquito bajita, pero tiene un cuerpo bien formado. Los ojos castaños (de traidora) y el pelo en media melena rizado, que le cae sobre los hombros. Eso sí, tiene un culo respingón que enamora. El caso es que es la típica gallega recatada y sumisa. Está acojonada con su marido, que la domina de huevos, y le tiene pánico. Pero claro, todo es probar. La verdad es que me costó el martes, porque nos quedamos hasta cerca de las 12 de la noche, y la muy perra, no aflojaba ni un pelo. Pero como la fábrica cierra a las 10, quitaron el aire acondiconado, y eso creo que me ayudó. Habíamos pedido unos bocadillos para no perder el tiempo, y a eso de las 11 paramos algo a meter un poco de comida entre pecho y espalda. Aproveché entonces para iniciar un diálogo un poco picante. Entre eso y el calor que hacía, noté que se empezaba a sofocar, al tiempo que la blusa, se le pegaba a la piel. Tiene unos pechos no demasiado grandes, pero son de los que me gustan, respingones: la verdad es que por haber sido madre 2 veces, se conserva muy bien. Iba vestida con una blusa blanca y una falda ibicenca hasta la rodilla. El caso es que cuando le entró el sofoco, se dirijió hasta la ventana, para asomarse un poco y respirar aire fresco.Viéndola así en esa postura, me apresuré a ir por detrás y clavarme en su trasero, al tiempo que me sujetaba firmemente con mis dos manos al dintel de la ventana. De este modo la tenía acorralada. Su primera reacción al notarme detrás fué de rechazo, pero al darse cuenta de "la trampa" y ser consciente de que no iba a poder salir, se resignó, creo que hasta con complacencia. Empecé a susurrale al oido cosas obscenas al tiempo que inicié un suave movimento circular y de presión sobre sus nalgas. Mi polla aumentaba a pasos agigantados de tamaño y su garganta soltó un leve gemido de aceptación que me hizo acelerar la respiración todavía más. Solté la mano derecha de la ventana y se la clavé por delante en plena entrepierna, empujándola hacia atrás para que mi polla se clavara todavía más en sus nalgas. Su voz, entrecortada, murmuraba:"Dios mío, si nos ve Andrés.... por favor..." Ya ves tú, si el cabrón estaría en su casa sobando, creyendo que su mujer hacía horas en el curro. Poco se imaginaba el tal Andrés que su Julia se estaba mojando como una zorrita. Viendo sus titubeos de complacencia, tardé pocos segundos en subirle la falda por detrás con la otra mano, y después de sobarle con morbosidad las nalgas le aparté un poco la braguita, al tiempo que tiraba de élla para que se bajara un poco y me dejara el camino libre. Después y sin parar de manosearle el coño por delante, me bajé la cremallera y me preparé para envainarle mi polla. "Por detrás no, el culo no por favor, que me duele..." decía Julia casi susurrando, así que con la mano derecha la empujé hacia atrás un poco más para que se arqueara y se la metí en el coño en dos intentos. La verdad es que no me costó apenas, estaba chorreando. Eso sí, de sus labios salieron dos gemidos de placer que me excitaron hasta el límite. Ahora era ella la que se agarraba a la ventana mientras yo la cogía por las ancas e iniciaba un desaforado movimiento de vaivén.Las paredes de su coño se entestaban en apretarse a mi polla a cada movimiento con un desenfrenado propósito de estrujarme y estrujarme. No había duda, Julia estaba a cien. Sin embargo, seguía murmurando "Dios mío si nos ve Andrés, Dios mio...." Estaba claro que no es muy propensa a hacerle el "salto". Le dije, mientras empezaba a jadear yo también que se lo iba a pasar en grande y que desearía que no se terminara nunca. Empezó a repetir:" sí, sí, sigue, sigue, oh oh...." Parecía que iba perdiendo la noción del tiempo y empezaba a entrar en el juego. Solté mis manos de su cintura y empecé a cogerle el pelo, recogiéndoselo en una cola y retorciéndolo entre mis manos. Ahora ya no necesitaba dirigir sus movimientos, nuestros cuerpos habían empezado a describir al unísono el vaivén preciso para que mi polla le penetrara hasta lo más hondo. En un momento, saqué mi polla de su coño, a lo que ella respondió con un quejido de reprobación. Le subí la falda hasta la cintura y le bajé las braguitas hasta los pies: Ella, complaciente levantó primero un pie y luego el otro para que pudiera sacárselas. Agarré una silla, y, antes de sentarme en ella,me saqué rápidamente el pantalón y el slip. Una vez sentado, le cogí la mano para que se acercara a mí.No hizo falta más explicaciones. La muy zorra se arremangó la falda y se clavó mi polla erguida en su coño, apoyando sus manos en mis hombros y balanceándose como una posesa. Aproveché que tenía las manos libres y le desabroché la blusa, luego de un tirón le subí el sujetador sin quitarselo para que sus pezones quedaran frente a mí. Inicié entonces un continuado lamido de sus pezones, acompañados de suaves mordisquillos a los que su garganta respondía con sendos gemidos. Estaba fuera de sí. Yo me la miraba con un cierto asombro, hasta con una cierta relajación todo y que mi polla se entestaba firmemente a cada impulso hasta el fondo de sus entrañas. Julia giraba la cabeza a ambos lados mientras seguía en su sexual baile, apoyada en mis hombros y lanzando de vez en cuando una furtiva mirada hacia mi polla y su coño, cosa que la excitaba todavía más. Como soy un poco cabrón, fuí yo el que ahora empecé a decir:"Joder, lo que tiene Andrés en su casa, y no lo sabe, vaya fierecilla.... seguro que sabe comérsela y todo". Fiel esclava del placer, se levantó y mientras se apartaba el pelo hacia un lado de su cuello, su boca musitó: " no sé si sabré hacértelo bien, porque no estoy muy acostumbrada pero..." Ya no podía continuar. Estaba de rodillas ante la silla, con mi polla cogida con su mano derecha y su boca lamiendo mi prepucio. Poco a poco empezó a metérsela para adentro, hasta que el movimiento se convirtió de nuevo en salvaje, y a cada embestida, notaba que mi polla chocaba con su campanilla. Su cuerpo se movía al mismo compás y sus tetas se bamboleaban al mismo ritmo. Así, con el sujetador arremangado, la blusa abierta y de rodillas, estaba encantadora. Era tal mi excitación que noté que me acababa, así que le ordené:"para, para, que me corro...." Y paró, diciendo, casi exigiendo:"no, todavía no, coño". Era la primera vez que le oía un taco. Le ayudé a incorporarse y la cogí en bolandas para depositarla encima de la mesa. Sus manos se echaron para atrás, tirando la mitad de los papeles por el suelo. Una pierna le colgaba fuera de la mesa, y la otra, la colocó encima de la misma,dejando su coño justo al borde para que pudiera penetrarla. Y lo hice con rapidez. De nuevo el movimeinto de vaivén que iba in crescendo hasta que nuestros gemidos se hacían cada vez más fuertes. La cogí por las nalgas con mis manos para ayudar a que mi polla la penetrara hasta el fondo, y fuen en esa posición cuando la oí gritar:"me corro, cabrón, sigue, me corroooo, más, mas, oh, ohhhhhhhh" Mi polla notó claramente los espasmos de su coño, como tratando de muñir la leche que yo me esforzaba en no derramar. Cuano noté que ya había acabado, me apresuré a sacarla y derramar toda mi leche en cuatro espasmos, sobre su pubis y su barriga, llegándole las gotas hasta a mancharle la blusa. Fue genial. Otro día te contaré, lo que vino después, porque aunque solo ha sido esta semana, la verdad es que ha dado de sí. Y lo mejor es que no volveré a verla, al menos por mucho tiempo. Es lo que tiene mi trabajo. Así no te encariñas. Ahora, eso sí. Me imagino que el zángano ese de Andrés sabrá valorar la diferencia. eljefe4551@hotmail.com

escrito por Anonimo
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