Estrellas Porno
Índice » Dominacion » ESPOSA dominda

Acababa de sonar el despertador, ella empezaba a desperezarse. Lo paró, sabía que pasarían 5 minutos más hasta que volviera a sonar de nuevo, y se quedó tumbada en la cama, se volvió a acurrucar y en el momento que volvía a cerrar los ojos en su mente apareció una imagen, se veía desnuda atada en cruz y un hombre que la estaba penetrando con un consolador. Esa imagen pertenencia al sueño que estaba teniendo justo cuando despertador sonaba. Quiso seguir recordando permaneció inmóvil con sus ojos cerrados e intento rebobinar poco a poco hasta ver donde podía llegar. Se le representaron algunas escenas y fue retrocediendo hasta llegar a un punto en el que no podía ir más atrás. Entonces intentó componer la & quot;película& quot;. Era una habitación oscura, ella estaba totalmente desnuda, llevaba una cadena en el cuello y estaba sobre una de una pequeña alfombra en el suelo. Permanecía quieta. Entraron dos hombres en la habitación, encendieron la luz. Uno parecía sentirlo como su amo, al otro no lo conocía. Su amo se le acercó y oyó como le día al otro - & quot;Verás como si que la tengo muy bien enseñada, como me obedece & quot; No recordaba el resto de la conversación pero veía la hombre sentado en un sillón con los pantalones bajados y ella chupándole el pene mientras oía al hombre que sentía como su amo le repetía al otro : - & quot;ves como la tengo bien entrenada& quot; Ya sólo podía recordar la imagen con que se había despertado atada en aspa al lado de un hombre que después de jugar con el consolador, la estaba azotando con un látigo en las nalgas y la estaba intentando penetrar contra su voluntad por el trasero. Se sintió muy excitada. Medio dormida aún, mientras recordaba el sueño, se había ido acariciando todo el cuerpo. No había podido acabar de enlazar el sueño. Estaba sudando y llegó orgasmo sin darse cuenta apenas de cómo había sido. Con los ojos aún cerrados disfrutando de todas aquellas sensaciones que le había proporcionado el sueño y de su masturbación, siguió un rato más estirada. Relacionó aquel sueño con su relación con Alberto. Ese hombre tenía una fuerza sobre ella que le asustaba y le excitaba. Ultimamente había empezado a tener fantasías sexuales para ella fuera de lo norma. Se conocían hacía ya algún tiempo y su relación había ido cambiando paulatinamente. El la estaba llevando con pasos medidos hacía un camino totalmente desconocido para ella. Cuando él quería, con su mirada, ejercía sobre ella una atracción casi hipnotizadora. Se daba cuenta de que bajo sus brazos su fantasía estaba cambiando de rumbo. Había engendrado en su cuerpo una semilla que había hecho nacer en su mente, un loco y apasionado deseo que arrastraba todo su cuerpo detrás de él. Una tarde hablando sin saber porque ella le había confesado que uno de sus ocultos deseos es que un hombre la dominarla, cosa que pensaba sería muy difícil de conseguir; a su vez él le dijo que el suyo era dominar. Después de un tiempo de conocerse en otros sentidos en un momento de conversación parecía que habían descubierto algo que los complementaba. ------------------------------- -------------------------------------- 2 - Aquella tarde cuando volvió a casa del trabajo encontró un mensaje en el contestador: & quot;Hola Dafne, ¿estas bien? Esta noche vamos a cenar. Estarás a las 8 de la noche en la calle enfrente de tu portal esperándome. Deberás llevar el vestido azul, si aquel tan corto y con botones en la parte delantera, sin ropa interior, con medias y ligeros, y con las bolitas que te regale introducidas en tu vagina.& quot; Ella al oír el mensaje se quedo muy sorprendida. Se sentó un momento tratando de centrarse pero era imposible. & quot;¿Era él?& quot; Se oía tan diferente. No parecía ser el Alberto que hasta ahora había conocido. Se fue a la ducha para prepararse. Solo faltaba una hora para las ocho. Sentía un hormigueo por todo su cuerpo y especialmente por su órgano sexual, intentó atenuarlo con agua fría, muy fría. Al terminar se puso aceite en el cuerpo para suavizar su piel, se secó, fue al cuarto abrió el cajón y buscó las bolas, se las introdujo con mucho cuidado. Estaba ya muy mojada a pesar de haberse secado con cuidado. La esencia de su sexo parecía salir por todos lados. Se vistió según las instrucciones. Le encantó que él le dijera lo que tenía que hacer. Se peino y se maquillo. Casi era la hora. Estaba intranquila, presentía algo y no sabía el que, bajo las escaleras y espero en la puerta. Eran las 8 menos 5. Mientras esperaba cada vez se notaba más mojada, notaba el liquido parecía que iba a bajar por sus piernas. Las 8.05, aún no había llegado, ella estaba cada vez más impaciente. Notaba sus pezones rozar con el vestido de seda azul y cada vez los tenía más duros. Tuvo que cruzar las piernas, para soportar todas aquellas sensaciones. Y al fin a las 8.10 llegó. Abrió la puerta y subió al coche. Él nada más subir le toco el coño y dijo: & quot;así me gusta bien mojadita. Ahora quiero que te abras de piernas y te acaricies hasta llegar al restaurante pero no se te ocurra correrte& quot;. A ella le sorprendió esta actitud, él no actuaba nunca así con ella. Lo miró sorprendida como preguntándole con la mirada ¿qué esta pasando? No me has oído, ¡Empieza¡. No se lo podía creer, parecía otra persona, habían comentado lo de ser amo y esclava. Habían hablado de sus deseos ocultos y parecía que aquello les excitaba pero nunca penso que él fuera capaz de tener una actitud así. El normalmente era muy cuidadoso en su trato, y hasta ahora, aunque hubiera comentado lo contrario, en la cama, él no parecía tener una actitud dominante. Sin decir palabra ella empezó ha hacer lo que le había mandado, iba a seguir el juego, tenía verdadera curiosidad por saber hasta donde podía llegar. ¿Qué Tal las bolas? Le preguntó mientras miraba como se acariciaba. Bien, le respondió ella en voz muy baja mientras se acariciaba, estaba tan excitada y tan mojada que parecía que se iba a correr enseguida. Veo que esta siendo aplicada pero no se te ocurra correrte ahora. No me apetece que te corras. Quiero que solamente te pongas muy caliente. Ella paró de acariciarse - Pero no podré aguantar si sigo acariaciandome. Creo que aún no han quedado suficientemente claras nuestras posiciones. Ella lo contemplaba con los ojos muy abiertos. Tu deseas ser dominada yo deseo dominarte. Si aceptas, a partir de ahora, únicamente debes obedecerme en todo lo que te pida sin protestar. ¿Aceptaras cualquier tipo de cosa que te pueda pedir¿ Dafne se paró a pensar un segundo. El no sería capaz de llegar muy lejos. Tampoco perdía nada por probar y aquello le parecía divertido y tenía mucho morbo. - Sí - Respondió. Seguro. ¿Vas a ser desobediente? Dafne sonrió, no se lo estaba tomando demasiado en serio y le volvió a repetir: - Sí. A partir de ahora cuando estemos solos me debes llamara Amo, nunca más Alberto. Eres mi esclava y actuaras como tal. ¿Recuerdas lo que te he dicho cuando has subido al coche? Sí Si ?Qué? Si amo. ¿Entonces? Ella volvió a acariciarse pero todo aquello le provocó tal morbo que no pudo aguantar mucho rato y se empezó a correrse. El la miraba medio complacido mientras le decía -Te estas portando muy mal y tendré que castigarte. Ella disfrutó del orgasmo y no le importó todos los castigos que el pudiera imponerle más tarde. Llegaron al Restaurante y ella estaba roja. Era un Restaurante Japonés, muy especial en el cual había unos reservados. Sólo estaban ellos en una pequeña sala con una mesa muy baja y unos cojines. Les dieron unos batines y salieron de la sala. Ella se fue al lavabo y él pidió la cena. Cuando volvió del lavabo, él se había puesto el batin largo hasta los pies abierto por delante con un cinturón, le dio otro batín a ella y le dijo que se lo pusiera sin sacarse las medias ni los zapatos de tacón, más tarde se sentó enfrente de él. Hay algo que debes saber, a partir de ahora todo será diferente. Tu debes obedecerme sin protestar. Según sea tu comportamiento tendrás unos premios y unos castigos. No preguntes. No cuestiones. Obedece. Cuando te traigan la cena la dejaran sobre esta mesa que tú me la sirvas. Tú como esclava cenaras después, cuando yo te diga, tu obligación es atenderme a mi. Dafne estaba como a la expectativa. Al momento entraron con unas bandejas y las dejaron encima de la mesa y salieron. Otra cosa que debes aprender es que tú sólo estas en este mundo para complacer y dar satisfacción a tu amo. Cada cosa que te pidas deberás esforzarte en hacerlo lo mejor posible, !mi perra esclava¡. Ahora deja que vea tus pechos, abre el batín que te queden fuera y sírveme con mucho cuidado. Mientras le servía él le metió la mano por debajo del batin, le tocó por donde se acaban las medias, acarició los ligueros y siguió acariciando hacía arriba y encontró entre su coño mojado el cordoncillo que le salía del conejo, y empezó a jugar mientras ella le servía. ¿Te gusta? Si ¿qué? Si amo. Ella no sabía que estaba pasando aquel cambio de un día para otro. El parecía otra persona. - Veo que no has aprendido la lección todavía, creo que tendré que ser un poco más duro contigo. Le estiró de las bolas y se las sacó. Espero que esta noche seas una esclava sumisa. No te quiero oír protestar por nada. ¿Has comprendido?. Pueden pasar cosas que te sorprendan y no se si te gustarán o no, tampoco me importa. Si amo. A Dafne se le estaban poniendo los pelos de punto. ¿A qué se refería? Cogió la primera bandeja y empezó a servirlo con mucho cuidado. Le sirvió también la bebida. Como la mesa era sumamente baja tenía que arrodillarse para servirlo y quedaba como una gatita a cuatro patas sirviendo a su amo, se sentía muy torpe. El le hizo darse la vuelta en aquella posición y le dijo : & quot;Ahora tu amo va a probar tu almeja para ver si esta suficientemente mojada& quot;. Empezó a pasar su lengua por la vagina de ella hasta que estuvo tan excitada

escrito por Anonimo
Añadir a meneame Añadir a del.icio.us
¡Puntúa este relato! ¿cuantas estrellas merece?


Menú privado
Envianos tu relato erótico
Webs Amigas