Estrellas Porno

En la primera mirada que le dediqué, pensé que era el hombre más sexy que había visto en toda mi vida: Era hermoso: Tenía unos ojos negros y grandes que hacían juego con su nariz recta, una boca carnosa y sensual, que parecía una invitación (Bésame, bésame. ¿qué no te parezco buenísimo? ¿qué crees que puedes resistirte a mí?). Mi vista descendió por su fuerte pecho, que se desvanecía hasta llegar a su cintura, ¡Unos músculos intercostales tan marcados que ahhhhhh...! Me llenaban de deseo. La primera mirada que él me dedicó, fue de reojo, pues su novia ya había advertido la forma en la que yo miraba a tan fabuloso especímen humano. Derrotada me alejé, no sin antes echarle una última mirada a su entrepierna. ¡Wow! Parecía que su pantalón se iba a romper en cualquier instante por el tamaño de ese miembro. Esa noche desperté excitada: Me imaginaba al muchacho, de pronto, entrando a mi cuatro, apartando las cobijas violentamente y besándome en la boca, tomándome por la cintura, desnudándome apasionadamente para saborear mi dulce sexo y romperme el dique virginal que... ¡Oh! tanto tiempo estuvo esperando una verga de ese tamaño. Al otro día, aun con el sueño en mi cabeza, volví a verlo. Pero de nuevo estaba con su novia. Estaban tirados en el pasto, besándose. Él descansaba su mano en el muslo de ella, inclinada sobre la hierba, acariciándole el trasero (perfecto, por cierto) y disfrutando los ricos labios del chico... ¡De mis sueños! Celosa y enojada me recluí en un rincón del jardín. Entonces oí risas. Volteé y era el chico, besando a otra mujer, escapando de su novia, poniéndole el cuerno en todo su esplendor. El chico me vio. Temió que le fuera a decir a la novia. -¿Cómo te llamas?- me preguntó, con su voz hecha varonil trueno. Le contesté mi nombre, a penas pudiendo articularlo. "¿Y tú?" -Juan.- respondió- He visto cómo miras a mi novia y a mí. Me puse nerviosa. -He notado que me espías- continuó, acercándoseme- He notado que te excito, que me ves entre las piernas y quieres que te joda. ¿Quieres eso? -No le diré a tu novia... -Murmuré, asustada. -¿Y qué carajo si se entera?- Preguntó con una sonricita traviesa- ¿qué puede hacer? Es una puta. Y tú... Tú eres mía. -Pero... yo...- Ahora, me comportaba como una cobarde, como si toda la noche no hubiera estado corriéndome de sólo pensar en su verrrrga.-Yo... -Contesté al fin- Seré tu putita. ¡Me rendiré a tus deseos, guapote! ¡Desgárrame con esa cosa, soy virgen, bébeme, caliéntate y poséeme! Como si adivinara mis más hondos secretos, el apuesto Juan me tomó entre sus brazos y me arrancó la ropa. Pasó su lengua por mis senos y mordió suavemente mis pezones. Yo mientras, descbroché su pantalón y toqué su erecta parte, jugando con los testículos. Me tiró sobre el pasto y me bajó la ropa. -Te voy a violar, porque eres una maldita pervertida- Amenazó en broma- Esto te enseñará a no espiarnos a mi novia y a mí, ya verás cómo aprendes. Bajo esa masa perfecta de músculos yacía yo sin aliento y con una humedad increíble. Cuando acabó de besarme, curvó su espalda hacia atrás y apoyó las manos en el pasto. Dejó de tocarme unos momentos... De repente me dio un dolor terrible en el coño. ¡El muy salvaje me había penetrado de una vez! Grité, aferrándome a sus intercostales. -¿Qué, lo saco?- preguntó entre carcajadas. -¡No!- Rogué- ¡Noooo! -Como quieras- Contestó, moviendo las caderas en círculos, penetrándome más y más hondo. -¡Déjame! ¡Déjame!- Pedí sin saber exactamente a lo que me refería- ¡ya no quiero! Lo sacó tan violentamente como lo había metido. El atlético semental se arrodilló frente a mí, abriéndome más. y lubricándome con dos dedos, y después con la boca. Luego, embistió otra vez. Ahora, después de los gritos iniciales, me relajé y me sumí en una inconciencia infinita, donde sólo oía sus gemidos y mis gritos de "más más máááás" . De pronto me lenvantó, sacando el pene todo ensangrentado. Lo tomó con fuerza y se puso en cuclillas encima de mi cara. Me restregó su pene por la cara y me dijo que abriera bien la boca. En ese momento eyaculó. Chorros de semen saltaron hacia mi cara y mi cuerpo desnudo. Lo probé. Sabía fuerte, pero riquísimo. -Límpiame- Ordenó- Que no quede una gota. Y yo lo hice, lo mamé, como había visto hacerlo en las películas. Era enorme. Y con gran cantidad de leche. -Ahora putita- Dijo, poniéndose de nuevo el pantalón- Tú vas a disculparte con mi novia. -¿Cómo...? Pero... -Intenté escapar de eso. -No, vas a ir a disculparte, putita. La ví entonces parada enfrente de nosotros. -Yo...- Comencé a hablar. -Cállate- Me ordenó, tomándome de las manos y dirigiéndolas hacia sus senos- Ven acá. Mientras, sentí cómo la verga de Juan se volvía a parar, pegada a mi trasero, y después, cómo la lengua de ella se hundía entre mis labios. Cómo yo era deliciosamente violada, por el chico de mis sueños... Y su perra novia. FIN.

escrito por Anonimo
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