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                  INFIDELIDAD PERMITIDA
              Hola, mi nombre es Ana, y tengo 45 años, a pesar de mi edad hay
              que reconocer que físicamente estoy muy bien, o eso me parece
              cuando me siento observada por los hombres. Mido 1,65 cm, peso 52
              kilos, tengo los ojos de color claro, llevo el cabello tintado de
              pelirroja y utilizo la talla 95 de sujetador
              Espero que os guste la historia real, que voy a explicaros.
              Llevo casada con Pepe 20 años, La verdad es que él es un hombre
              de 47 años, moreno y de complexión fuerte.
              Me enamore el primer dia que le vi, y aun sigo estándolo.
              Supongo que en el terreno sexual soy una chica normal, tuve un par
              de relaciones antes de conocerle, y cuando me case con él pensé
              que seria el hombre del resto de mi vida.
              Nuestra vida sexual fue bastante bien al principio, pero con el
              tiempo, yo cada vez tenia menos ganas de hacer el amor.
              Las preocupaciones, el trabajo, el estrés. Cuando llegaba la noche
              esperaba que el se acostase, y yo lo hacia cuando creía que él
              estaba dormido.
              No es que no me gustase, simplemente es que no me sentía motivada.
              Sin embargo cuando lo hacíamos, la verdad es que disfrutaba mucho.
              Yo soy una mujer a la que le cuesta mucho dejarse llevar, mientras
              que a Pepe le encanta fantasear, y hablarme mientras lo hacemos.

              Una noche que yo había bebido un poco mas de la cuenta, mientras
              me estaba penetrando, empezó a preguntarme, si no me gustaría
              hacerlo con otro hombre, yo al principio le decía que no, pero no
              podía parar de imaginarme a Pepe, y a un desconocido culiandome
              al mismo tiempo. No se dé donde saque el valor, y le dije que me
              encantaría culiar con otro, mientras le comía a el la verga.
              Eso le puso como una moto, empezó a darme unas embestidas como
              nunca, y me comentaba, como le gustaría ver como me culea otro, y
              él eyacular en mi boca.
              Nos corrimos como unos locos, pero en cuanto paso un rato, empecé
              a tener remordimientos de lo que le había dicho. Así que hable con
              él, y le dije que eso eran solo fantasías producidas por la
              excitación, pero que no quería llevarlas a cabo.
              Yo creí que él me entendió, pero más tarde descubrí que no.
              Un Sábado por la noche, después de cenar nos acostamos, y como de
              costumbre él me paso los brazos por la cadera, y empezó a hablarme
              de lo guapa que estaba, de lo mucho que le gustaban mis piernas.
              Yo comprendí inmediatamente que es lo que quería, pero la verdad,
              es que me encontraba bien, y que narices, me apetecía un buen
              polvo, a sí que deje que me quitara el pijama, y me dejase
              completamente desnuda para el.
              Empezó a tocarme los pezones, que cada vez se estaban poniendo más
              erectos, y acariciaba suavemente mi sexo, mientras yo me humedecía
              mas, y más.
              Note su bulto en mi trasero, así que me gire, y le baje los
              calzones.
              La verdad es que Pepe tiene una bonita verga, de unos 18 cm así
              que empecé a masturbarle lentamente.
              El se separo, y me propuso un juego. Me tapaba los ojos con una
              venda, y yo me tendría que dejar hacer. Me pareció bien, así que
              accedí.
              Me encontraba estirada en la cama, boca arriba, y sin poder ver
              nada, la situación era muy excitante. Paso un rato, en que no
              entendía que estaría haciendo Pepe, y de repente note una verga
              en mi cara, era Pepe, y estaba intentando meterla en mi boca,
              así que la abrí y me la fui tragando poco a poco, estaba dura como
              nunca, y de repente note
              Como unas manos me tocaban los pies, y subían por mis piernas,
              hasta llegar a mis muslos.
              Comprendí de inmediato que había otra persona con nosotros. En ese
              instante, sentí un vuelco en el corazón. Saque inmediatamente la
              verga de mi boca y grite:
              -"Pepe, ¿qué esta pasando aquí?
              El se acerco a mi oído, para susurrarme:
              -"Tranquila Anita, disfruta del momento, quiero verte disfrutar con
              otro hombre"
              Yo asentí, aunque estaba aterrorizada. Siempre había sido una
              mujer bastante clásica con respecto al sexo.
              Esas manos me separaron las piernas, y sentí una lengua, que
              estaba lamiendo mi vagina.
              No pude disimular un suspiro de placer, y volví a sentir la verga
              de pepe en mi boca.
              Lo que había soñado, e imaginado muchas veces, se estaba
              cumpliendo. Me iba a culiar a dos machos.
              Y eso quería verlo, me quite de inmediato la venda de los ojos, y
              salte de la cama, para poder ver bien quien era nuestro
              acompañante.
              Era Carlos, amigo de Pepe
              -"Hola Anita, Tu marido me ha propuesto esto, y la verdad es que me
              he sentido enloquecer"
              Yo siempre había sentido atracción por él, y no pude evitar mirar
              como era su herramienta.
              Dios, quien lo podía imaginar, a pesar de su constitución delgada,
              tenia una monstruosidad de pene. La de Pepe era grande, pero
              nunca había visto una así.
              Creo que debía medir unos 23, o 24 cm aproximadamente.
              El se dio cuenta de lo que estaba mirando.
              -"¿Te gusta, Anita? Esta noche puede ser tuya.
              Mire a mi marido, y pude observar su cara descompuesta por el
              placer, y el morbo.
              Me acerque a Pepe, me arrodille, e cogí su verga con mi mano.
              Empecé a moverla de arriba abajo, y le eche mi aliento, en su
              glande. Entonces empecé a lamer con mi lengua todo su tronco,
              desde los testículos, a su capullo, como si fuera un helado.
              El se estremecía de placer. Intente introducírmela tanto como
              pude, pero la verdad es que no llegue a pasar de la mitad.
              Pepe me dijo:
              -"Quiero ver como consigues que se corra"
              No era necesario que me lo pidiese, empecé a mover mi cabeza, cada
              vez con mas fuerza. Entonces note que sus pelotas se apretaban, y
              que quería expulsar su semen.
              En ese momento, pare el ritmo, volví a lamer su falo como un
              helado.
              Notaba su respiración, entrecortada y comprendí que la situación
              le estaba excitando mucho, igual que a mí.
              Volví a meter ese falo  en mi boca, y continué moviéndome deprisa.
              De pronto oí su alarido, y note como empezaba a correrse.
              Se estaba corriendo en mi boca. Y Pepe estaba mirándolo. Creo
              que nunca en mi vida había estado tan excitada.
              Trague poco a poco, todo el manjar que Carlos me estaba ofreciendo,
              y con la mano recogí un poco que me estaba recorriendo la mejilla.

              Me gire mirando a Pepe, enseñándole mis dedos le dije:
              -"Esta delicioso. ¿Te importa si no desperdicio nada?"
              Él asintió, y introduje mis dedos en la boca para saborear el
              resto de su corrida.
              -"Ahora te vas comer la mía." Dijo Pepe.
              Y no me hice de rogar, así que me acerque a el, y empecé a lamerle
              la verga.
              La tenia durísima, se veía como le había puesto la situación.
              Ver a su casta esposa comiéndosela a otro, y disfrutando como una
              leona.
              De pronto, me pidió que parase, que no se quería correr.
              -"Ni lo sueñes, Cariño, ahora quiero degustar tu leche"
              No me dio tiempo a introducírmela en la boca. Su respuesta fue
              inmediata.
              Mis palabras habían sido una orden para él, y su aparato parecía
              un volcán.
              Me salpico en los ojos, en la nariz, en el pelo. Creo que nunca le
              había visto correrse así.
              Con mis manos, recogí todo el semen que pude, y volví a disfrutar
              de este lácteo festín.
              Pedro estaba mudo, mirando la escena. Y su aparato apuntaba de
              nuevo al techo.
              -"Mirar lo mojada que estoy" Dije yo tumbándome en la cama.
              Los dos se acercaron, me separaron mis piernas, y Pepe introdujo
              dos dedos en mi vagina.
              -"Es cierto, tío, esto parece un lago"
              Carlos me toco para comprobarlo, y no pude evitar dar un brinco de
              placer
              -"¿Quieres que me la culee? Pregunto Carlos a mi marido.
              -"Preguntémosle a ella quien prefiere que se la culee" dijo él.
              Yo lo tenia clarísimo, quería sentir la verga de Carlos dentro de
              mi.
              -"Pepe, quiero que me culee él" le dije a mi marido.
              -"Claro Anita, pero se lo tienes que pedir por favor"
              Yo me di la vuelta, en la cama, y me acosté boca abajo. Esa es la
              postura que más me gusta. Así que abrí mis piernas, levantando un
              poco el culito, y dejando ver todo mi húmeda zorra.
              -"Carlos penetrame, Por favor.
              -"No te oigo" dijo él.
              -"Va, por favor, estoy malísima. culeame". No podía creer que le
              estuviese pidiendo a alguien por favor que me lo hiciese, delante
              de mi marido.
              -"Pepe, tu mujer es de verdad una puta, creo que le voy a romper
              el choro"
              Al oír esto yo me estremecí, note como se recostaba encima de mí,
              y como empezaba a introducir la punta dentro de mi cueva.
              No había sentido nunca nada así, era enorme, todavía no me había
              introducido ni la mitad, y ya estaba llena. CREI que iba a
              reventar.
              Empezó a moverse, poco a poco metiendomela cada vez más.
              -"¿Te gusta Anita? Pregunto él.
              -"Me vuelve loca"
              De repente, la introdujo entera, y creí morirme, me estaba
              corriendo como nunca lo había hecho con Pepe. Pero el no paraba,
              y de repente comprendí que me estaba corriendo por segunda vez.
              Él me la saco, y le dijo a Pepe
              -"Ahora me va poseer ella a mí"
              Se estira él en la cama, y me pidió que me sentase encima suyo. La
              sentía entera dentro de mí.
              Ahora era yo quien se lo estaba haciendo a el, entraba y salía
              sintiendo esa tremenda verga en mis entrañas.
              Pepe, se acerco con un bote de crema hidratante, y mientras se
              untaba todo el miembro con ella me dijo:
              -"Recuéstate sobre él, bésale, haz lo que quieras, pero pon tu
              culo en pompa, porque quiero desvirgártelo"
              Nunca se lo había permitido, porque imaginaba el terrible dolor
              que se debía sentir, y menos aun con una verga dentro de mi zorra.
              Pero estaba tan caliente, que no solo le dije que si, sino que
              hasta le hubiese pagado si hubiese sido necesario.
              Pero no lo fue. Sin decir mas, se puso detrás de mí, y empezó a
              empujar
              Al principio sentí un desgarro horrible. El cabron estaba tan
              excitado que me la metió de golpe.
              No podía ni hablar del dolor que sentía, pero poco a poco a cada
              embestida, una sensación de calor me recorría todo mi culete. Y
              ese calor se convirtió en un placer indescriptible.
              Yo, la mojigata, estaba culiandome a Carlos, mientras mi marido me
              estaba petando el culo. Y la verdad es que me corrí otra vez, como
              una loca, empecé a gritar
              -"Me corro, me corro"
              Mi marido saco la verga de mi culo, dirigiéndose a mi cara, me la
              puso de golpe en la boca.
              Mientras se corría en ella, notaba la mezcla de sabores entre el
              semen, y los restos de mis propios liquidos,
              estaba tan excitada que no me
              importo en absoluto.
              Entonces note una sensación que no había experimentado nunca,
              Carlos se estaba corriendo dentro de mí, y yo lo podía sentir. No
              me había pasado con ningún hombre.
              Siempre me daba cuenta de que se habían corrido, cuando paraban
              sus envestidas.
              Sin embargo, ahora notaba su leche dentro de mí, quemándome toda
              por dentro. Y volví a correrme.
              Nunca, repito Nunca, me había corrido mas de dos veces en una
              noche.
              Pero tampoco nunca había estado con dos hombres.
              Después de unos momentos de descanso, nos duchamos los tres,
              fuimos al comedor a tomar una copa.
              Pepe me dijo que no sintiese remordimientos, que era la
              realización de una fantasía, y que no había que darle mas
              importancia.
              Sin embargo sí la tenia,
                pues había despertado
              en mi la fiera que llevo dentro.
              Yo no soy una mujer de un solo hombre. Y ahora lo sé.
                

escrito por Anonimo
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