Esto me sucedió anoche.
Justo aquí donde tengo el ordenador, en mi estudio. En la habitación de arriba dormía mi pareja.
Ya era bien entrada la madrugada. Todo estaba a oscura, la unica claridad era la del monitor
Mientras miraba y admiraba la pose en la foto acompañada por un hermoso cuerpo sensual y femenino. Leía el mensaje al pie de la misma, que rezaba así. Soy masajista pero cariñosa y espiritual. Mis manos entendieron rápidamente el mensaje, mientras serraba los ojos y daba rienda suelta a la imaginación.
Comencé a acariciarme lentamente por enzima de la ropa, en tanto mi mente y mi espíritu viajaban hacia tu encuentro.
Afloje la hebilla del cinturón, baje la cremallera. Y las sensaciones se multiplicaron, soñaba con estar con tigo en ese mismísimo momento.
Empecé a sentir calor, que emanaba dentro de mi pecho, mi pené empezaba a erguirse, estaba muy estimulado, sentía el calor cálido y la humedad entre mis dedos, la respiración se hacia mas agitada y se entrecortaba, pero en silencio, como un niño haciendo travesuras.
Realmente yo ya estaba hay, acariciándonos, mirándonos, deseándonos y todo era placer y mas placer, mi espíritu ya no estaba en mi cuerpo.
Como en esa foto tus dedos exploraban tu labios y jugaba con el néctar de tu dulce clítoris.
De repente sentí la horrible sensación. Mi pareja estaba detrás de mí, observando todo en silencio.
Intente taparme, apagar la maquina, querer dar explicación a algo que era inexplicable.
Ella echo mi sillón así atrás, se paro delante de mi, apoyó sus dedos en mi boca, como pidiendo silencio.
Se retiro una playera que usa para dormir, que dando desnuda. Abrió levemente sus piernas y comenzó a bajar lentamente, mientras se acariciaba.
Se puso el pené en su boca, que se encontraba tímidamente erecto pero muy húmedo después de esa situación.
Aun no entendía muy bien que sucedía y tampoco era momento de analizarlo.
El placer volvió a mi, sentía su lengua jugar en todo mi pené moviéndola, hacia arriba hacia abajo una y otra vez. Miraba la imagen en el monitor y la miraba a ella que no paraba de acariciarse los senos erguidos, y su clítoris. Sus manos viajaban por todo su cuerpo dándose placer y más placer.
Ya era el sumun entre orgasmos y gemidos. No pude controlar la eyaculacion.
En ese momento retiro el pené de su boca lo apoyo sobre sus senos, mientras seguía acariciándolos, lo unto por todo su cuerpo quedado húmedo y brilloso.
Se levanto, se limpio con su playera su abdomen y sus pechos, quedando unas gotitas en su pezón las tomo con su dedo índice y la deposito en la punta de la lengua, introduciéndola en su boca y como saboreándolo placenteramente.
Se sonrío y con vos muy sábeme, al oído me dijo, hice realidad tu fantasía.