Mi reencuentro contigo.
Parecía una mañana cualquiera, aparentemente había regresado de mi prolongado viaje, pasaría recogiéndola de su visita casi diaria, al corporativo que representaba la cuenta vital de las ventas de la empresa a la que se había entregado en mente y alma, abarcando casi todas las funciones con tal de mantener esa relación comercial a flote. Mientras aguardaba no podía dejar de recordar cuantas veces la había esperado en el mismo lugar, casi siempre con la impaciencia de recomenzar el viaje de regreso a la oficina o darle fin a nuestros atareados días. Y es que no desaprovechaba cualquier excusa para llevarla o ir por ella, con tal de evitarte las incomodidades del transporte público, pues en la oficina no se preocupaban en lo más mínimo por apoyar su labor.
En ese edificio quizás, también estaría el hombre que de un tiempo a la fecha, con facilidad había accedido a su vida. No tuvo que escalar las diferentes etapas y pruebas que yo, que sirvieron de alguna manera para conquistar su corazón. Evidentemente él era algo especial, si no; de que otra manera se podía explicar ese reciente y pronto noviazgo.
Finalmente había reemprendido mi regreso, que en muchísimas ocasiones pospuse, pues el motivo que me había hecho alejar de ella yéndome hasta otro país, se desvió por rumbos escabrosos, retrasando el reencuentro y complicando extremadamente mi existencia. La dejé sola mucho tiempo, era inevitable una crisis. Nunca me hice la idea de haberla perdido, a casi dos meses de no verla y de que había decidido sacarme de su vida; no aguanté y tomé el teléfono, tenía un miedo terrible de hacerlo, aunque un rechazo más no hubiera impactado grandemente en mi. Según yo, lo estaba asimilando y me había convencido que la llevaría siempre en mi corazón, pues no podía arrancarla. Me acostumbraría pues a que sería así de ahora en adelante, transitaría lo que me quedaba de vida con el amor que siento por ella, y la penitencia de no volver a sentir su cercanía.
Al saber de su nuevo compromiso, en realidad no me sorprendió mucho, aunque no dejé de pensar que automáticamente el reencuentro sería imposible. Fue entonces que en una de nuestras conversaciones derivadas de esa llamada, ella consintió en volverla a ver. Regresó el alma a mi cuerpo…… me permitiría contemplarla de nuevo.
Cada segundo se volvía eterno, anhelaba ver su silueta aparecer por la entrada principal del moderno edificio, hasta que ese anhelo se hizo realidad. Ella quizás premeditadamente vestía una falda color violeta bajo y una blusa que combinaba muy bien, de pronto me di cuenta que era la misma vestimenta que portaba aquel primer diciembre en la fiesta de fin de año, cuando recién comenzaba nuestro romance. Al acercarse estuve seguro, la blusa ceñida provocaba un pronunciado escote, bajé del carro y le abrí la puerta, voltee hacia ella sin saber todavía que decir o que hacer, me dejé llevar e intenté darle un beso en la mejilla, lo hice sin problema, ella saludó. Estuve presto a que abordara el coche, estaba pendiente; tendría una vez más la oportunidad de ver sus piernas a las que adrede ella había desprovisto de medias, desde siempre me encantó curiosear al ella acomodarse en el asiento, pues en esos pocos segundos, tendría acceso visual a sus muslos y quizás a algo más, desde antes y más en ese momento mi cuerpo empezaba a reaccionar sin control.
Finalmente al abordar, empecé el trayecto todo nervioso, ni siquiera le pregunté que rumbo tomaríamos. Ella inició la conversación, en realidad no tengo recuerdos de lo que decía, seguramente eran preguntas respecto a mi viaje que se yo, yo aprovechaba cualquier el movimiento para dirigir mi mirada hacia sus tetas, en ese momento estuve seguro, era la vestimenta de aquella fiesta, donde por lo secreto de nuestra relación, tenia que observarla de lejos. Debía esperar un tiempo prudente y cumplir con el compromiso de bailar con otras compañeras, en el fondo no veía la hora de acercármele, se produjo el momento de bailar una pieza con ella, que en un principio le dediqué sin tener éxito pero que finalmente la tenia donde quería; cerquita de mí. Al recordar la imagen, mis latidos se agolparon, quise mirar más y aprovechando un semáforo, miré rápidamente hacia sus muslos, para entonces se había sentado de lado, girando su cuerpo hacia mi.
En realidad no encontraba excusa para abordar el tema que nos acercaría a mis deseos, tenerla conmigo, pero ella no lo facilitó siguió hablando y hablando, sus labios me recordaban que por mucho tiempo fueron la fruta que alimentaron mi pasión. Hacia mucho que no los probaba, ¿ habrían cambiado su sabor, al probar unos diferentes a los míos?, quería prestarle atención, no quería que adivinara que mis pasiones se estaban desbordando, se molestaría, me echaría en cara su nueva relación y quizás se bajaría del coche a la primera oportunidad. En algún momento quiso recomponer su escote, pero el movimiento del coche caprichosamente se empeñó en asomar mas sus tetas.
Empezó a llover, estaba desubicado, no sabia por donde transitaba, solo sé que en el siguiente momento de conciencia, estábamos en un cuarto de hotel, parecía que en un arrebato, había accedido a uno sin consultarle, quizás con la misma excusa de la primera vez “necesito hablar contigo”. Yo no alcanzaba a entender lo que me decía, parecía contrariada, quizás algún discurso de moralidad, de su nueva pareja, del deber ser o quien sabe que.
La sangra me hervía, me acerqué y tenia el rostro descompuesto, el labial mágicamente había desaparecido y apenas si se vislumbraba. Al sentir mi cercanía dió un paso atrás, estuve apunto de abandonar mi intención, pero preferí acercar mi mano a la suya, hizo un gesto de rechazo, se le acabó el camino, quedó atrapada entre la pared y yo. Creo que en segundos me reprochó hasta lo que no, seguía sin oirla, de repente la atrapé y la abracé fuerte, quiso luchar, pero en realidad muy poco, quiso decir algo, pero solo forzó su cercanía a mi cara, cosa que aproveché para besarla, de inmediato abandonó su resistencia. Fue un beso indescriptible, todos mis sentidos se pusieron alertas y mi pene se hizo notar, creo que así fue porque se apretó más a mí. Le besé el cuello con delicadeza…..
Fue fácil desabotonar su blusa, parecía que el accesorio mismo queria hacerlo, incluso desde que abordó el coche, su brassier cedió ante mi torpeza y pronto tuve ante mí sus tetas, atrapando de inmediato su pezón, alternando mis chupadas entre uno otro y apretándolas sin medir si la presión era dolorosa o no, mi desenfreno no me permitía ser amable…
Ella empezó a gemir y corrió al sillón, simplemente se subió la falda, dejó al descubierto una tanga negra, de mis preferidas como sabia…. Lo demás vino solo, acudí a su manantial para calmar mi sed, al acercar mi rostro era como oler la tierra mojada después de la lluvia, al acercar mi nariz por encima de la prenda sentí la humedad de su volcán, su vulva había estallado desde hacía rato y estaba inundada su vagina..Arranqué su calzón y contemplé su rasurado y depilado monte de Venus, con premura me posesioné de sus labios vaginales, estaba loco de placer, pero hice gala de mi experiencia en su cuerpo, y comencé hacer movimientos lentos, en cada uno de ellos, ella dejaba escapar gemidos que para mí eran notas celestiales. Simultáneamente me aproveché de sus desnudas piernas y al mismo tiempo empecé a acariciarlas. De pronto hicieron aparición mis dedos, casi lo olvidaba, todo mi cuerpo trabajaba en equipo para darle placer, así fué desde la primera vez y así era ahora. No hacia falta ningún plan, ellos simplemente se encargaban de todo. Con el primer vaivén noté como lucían empapados de su néctar.
Repentinamente me apoderé de su clítoris, esa hermosa flor que tantas veces había acariciado y que había ayudado a producirle los más dulces y fuertes orgasmos. Miré su vagina rosada y húmeda, muy húmeda, adiviné entonces que habia renunciado desde hacia rato la resistencia, quizás desde el momento mismo, que vislumbró el carro conmigo a bordo. Sólo que el orgullo y sus ideas impidieron, correr a mi, evitando la tortura que me hería el alma, no queria escuchar lo que su cuerpo le hacia saber con sensaciones que desde antes le producía mi presencia. Empecé con un movimiento lento hasta alcanzar la celeridad necesaria para llevarla al delirio. De pronto empezó a tocar mis manos, trataba de señalarme algo, entonces mi memoria corpórea lo recordó, por lo que al mismo tiempo que le chupaba intensamente su clítoris, con la mano izquierda acariciaba sus nalgas, y con la derecha tenía un dedo hurgando su vagina y fue entonces que deslicé otro por su ano para dar respuesta al movimiento que me pedia con su cuerpo, era el broche de oro, inmediatamente me previno que se venía la oleada orgásmica, yo sentía que mi verga estallaría por tanta tensión, el tenerla frente a mi tan expuesta, tan mía…
Yo no sabia que hacer pues quería continuar con mis movimientos, pero sabia que violentamente rechazaría cualquier caricia, ni una más, o la volvería loca me confesaría después…fueron muchos microrgasmos que fueron progresivamente invadiéndola. No sabia que hacer, en algún momento pedía mi verga a gritos, - Quiero mamártela insistía, la oferta era muy tentadora, pero no quería por ningún motivo abandonar su panocha que tantas noches había añorado…..
Fue entonces cuando me acerqué y la abracé. deposité un dulce beso en su cuello, todavía sentía espasmos cuando lo hice, por lo que hizo un movimiento algo brusco, comprendía que todavía sentía los corrientazos entre sus piernas…. La quise tener asi, conmigo, apretadita a mi cuerpo, habia ansiado mucho esa proximidad.
Estaba de espaldas a mi, se volteó y atrapó con sus manos mis huevos, por fin!!! Aquella sensación que me marcó para toda la vida…. Los acarició, mi verga violentamente se paró, no esperó para mamarla profusamente, empezó con el vaivén producido por su mano y boca. No sabia que hacer, le pedí que me mamara de espalda a mi y me dejara apreciar su culo, de tez blanca y apetitoso como lo recordaba… intensificó sus movimientos, con la mano libre me acariciaba las partes mas próximas, de pronto, como lo esperaba, venia con su arma letal, los sentones, me cabalgó con furia, parecía que me quería hacer pagar por todo ese tiempo sin mi, yo solo pedía al universo, evitar desbordarme cortando ese delicioso castigo, no tenia piedad, le pedía que aminorara los movimientos para tener mas oportunidad de mirar su culo, pensé que perdería la cordura, me pasaban por la mente mil formas de venirme en ella…. Veia su ano y me provocaba penetrar en él, pensaba en ponerme arriba de su cara y vaciar toda mi leche en ella, la empaparía de mis fluidos, de pronto se volteó y me cabalgó de frente, aminoró la marcha hasta casi quedarse inmóvil, hizo presión con sus caderas, provocando que la penetración fuera lo mas profunda posible, empezó a culear lentamente, fijando su mirada en mi, su boca gesticulaba de una forma muy cachonda, su mirada era pasional pero a la vez malévola, me tenia a su merced…. Yo me apoderé de sus nalgas y las apreté, ella levanto sus caderas y arremetió con su panocha, 2 o quizás 3 veces, yo le grité: veme mi vida!! Y dejé salir todo esa represión de meses, sentía que la leche abandonaba mi cuerpo, temí dejar escapar el último suspiro de vida, una lágrima escurrió por mi mejilla y le dije ¡te amo!
Quise decir algo más, pero un ruido me regresó a la realidad, lentamente abrí los ojos y comprendí que continuaba en mi encierro involuntario, vi el techo blanco que por meses había hecho su aparición todas las mañanas, las paredes beiges que me protegían del frío, parecía que esa noche no mucho, porque sentí humedad en las sábanas, mi semen ahí se habia descargado, cuanto daría por inundar su cuerpo de nuevo………