En mi casa
No era homosexual, o por lo menos no conocía esa parte de mi hasta que conocí a Ramón, un bedel negro que entro a trabajar en el vestuario de mi club, al verlo la primera vez me sentí muy atraído por el, y noté que el me miraba también con interés. Desde ese primer encuentro empecé a tener fantasías eróticas con el cada vez que me masturbaba. Acababa de salir de una relación, y no quería involucra...