Índice » Gays » 4 Hermanos

Soy el tercero de 4 hermanos hombres. Mis padres desde que se casaron querían tener una hija mujer y cuando los dos primeros fueron hombres, tuvieron una gran decepción y más todavía cuando yo nací, es entonces que decidieron tratarme como si fuera niña, me vestían, peinaban y me acariciaban como niña, yo recuerdo desde que tenía 4 o 5 años que me gustaba que me dieran palmadas en el culito, me ponían enemas frecuentemente creo que en el fondo para sensibilizarme esa zona, su idea era convertirme en mujer mas adelante, tuvieron otro hijo y también fue hombre, por lo que decidieron acelerar mi tratamiento, al principio no me gustaba que me pongan enemas, pataleaba, lloraba y corría a mi cuarto cuando veía que ya estaban preparando el dispositivo, pero después poco a poco me fue gustando, no solo el sentir el líquido muy tibio entrando a mi cuerpo por mi trasero sino el hecho de ser forzado poniéndome boca abajo, sentir que me bajaban la ropa, sentir mi trasero al aire y a pesar que yo decía que no quería, me deslizaban el aparatito de color negro por el ano empezaba a sentir como me entraba el agua, ajustaba y aflojaba pero el chorro era fuerte y terminaba inflándome el vientre, luego me dejaban para que en el baño bote toda el agua y volvía a sentir que salía por mi ano, cada dos semanas hacían eso, hasta que un día le dije a mi mamá que quería que me pongan un enema, entonces llamó a mi papá y le dijo ¡creo que ya está listo!.

Siguieron tratándome como niña, a los 9 años me enseñaron a cocinar y lavar la ropa de mis hermanos incluyendo el último, mis hermanos mayores y el menor salían a jugar a la calle pero a mi no me dejaban, me decían que yo era delicado y que los chicos me podían hacer daño, empecé a mirar a los chicos hombres como superiores, admiraba su independencia, su rudeza, su forma de hablar que a mi no se me permitía, a los 11 años me empezó a gustar el físico de algunos chicos amigos de mis hermanos, chicos de 13 y 14 años y chicos del colegio también. Un día mi mamá me preguntó si me gustaría ser mujercita, le dije que no sabía como era y me dijo yo te voy a enseñar y si te gusta, hacemos que te conviertan en mujercita, en la clínica te ponen anestesia, te cortan el pipí y los huevitos y te hacen una vagina nuevecita; pero primero tienes que acostumbrarte, usa calzones en lugar de calzoncillos y siéntate para orinar, me dijo que cuando tenga ganas, me toque las nalgas y que me sobe los pezones para que me crezcan y se sensibilicen.

Cuando cumplí 12, mi mentalidad y mi sexualidad ya eran las de una mujercita, quería que me venga la menstruación, casarme, salir preñada, parir y criar a los bebes, sentarme en las rodillas de mi marido para que me de palmadas en las nalgas, lavarle su ropa y cocinarle la comida que le guste. También quería dormir en una cama matrimonial con mi marido y tener sexo con él, aunque no sabía como era eso todavía, pero quería que me agarre un poco a la fuerza y me baje el calzón como me lo hacían cuando me ponían el enema.

De todos lo chicos que me gustaban había uno de 13 años y medio y tenía un hermano un año mayor que él que también me gustaba pero lo veía ya grande y me daba un poco de miedo, pero el de 13 que se llamaba Carlitos, me gustaba porque no me fastidiaba como los otros chicos, solo me agarraba las piernas y las nalgas cuando estábamos solos, me mostraba su bulto entre las piernas y me decía ¡mira se me ha parado¡, se lo quería sacar pero yo le decía que mejor no, que la próxima y solo me dejaba besar y manosear hasta que una vez se lo sacó y me dijo que se lo toque, tuve miedo pero se lo agarré primero despacito y luego con toda la mano, lo tenía grueso y grande, ya tenía algunos pelos, le agarré sus huevos despacito y me gustó estarle agarrando sus partes a un macho, pegué mi cuerpo al de él y lo besé en la boca, él reaccionó abriéndome la camisa y lamiéndome mis pezones que se pusieron duros, claro que no tanto como su verga que parecía de madera pero caliente, me dijo ¡si te gusta, chúpamelo¡, me arrodillé y me lo metí en la boca, sentí rico, un poco salado y un poco resbaloso, luego se echó sobre mi, me agarró de los hombros y me puso boca abajo, sentí que me bajaba el calzón como cuando me ponían el enema y me preparé a sentir algo por mi trasero, todavía no me tocaba pero imaginé que con su miembro duro me iba a penetrar, sentí que su pene tocaba entre mis nalgas, me dio miedo pero llena de deseo porque me sentía hembra, levanté el trasero y le rogué que me hiciera chorrear saliva entre las nalgas, así lo hizo, comenzó a presionar contra mi agujero pero no entraba fácilmente, empecé a gemir y a temblar, si quería que me penetre pero tenía miedo, empezó a estrujarme los pezones, a besarme el cuello y con un fuerte empujón me desfloró, grité al sentir su miembro grueso en mi trasero, me dolió al sentir como me desgarraba el ano, luego con otro empujón lo hizo entrar más, entraba a trozos, a la fuerza, empujó más fuerte y de golpe y me entró todo porque sentí como sus huevos se pegaban a mis nalgas, entonces empezó a cabalgar, yo sentía placer en todo el cuerpo, en el cuello con su aliento caliente y sus lamidas, en los pezones al sentir como sus dedos los jalaban, en el ano como su miembro grueso entraba y salía, en las nalgas, como sus huevos se pegaban y despegaban de ellas, en la espalda y las piernas al sentir su cuerpo caliente y empapado de sudor y por último el olor de su cuerpo, a sus axilas, a macho, así me tuvo mas o menos 10 minutos, luego sentí como retiraba su miembro de mi trasero y me dijo ¡te quiero cachar piernas al hombro como una película porno que ví!, yo no sabía como era eso pero él me enseñó, me hizo echar de espaldas con el trasero levantado por un doble almohadón, con la piernas bien abiertas encima de sus hombros, mi trasero y mi huequito quedaron a su disposición, vi como me miraba el culo, con deseo, pude verle la verga claramente, estaba totalmente erecta, durísima, mojada en la punta y con las venas de su miembro saltadas, era feo pero sexualmente hermoso, lo deseé con fuerza, primero lo colocó donde debía, luego se echó sobre mi y dejó caer su cuerpo sobre el mío, penetrándome de golpe, lo besé en la frente, acaricié su cabeza, sus hombros, su espalda mojada de sudor, me sentía dominada por él, era el macho fuerte y yo su mujercita delicada que la hacía gemir de placer y de sentir su verga dentro de mi cuerpo, sus axilas olían riquísimo, ácidas pero excitantes, ya no podía sentir mas placer y sin embargo hubo más, después de otros 10 minutos que me tenía en esa pose, empezó a cabalgar más rápido, sentí que su verga se ponía más dura y gruesa y como si reventaran un globo dentro de mi trasero, sentí algo mucho más rico que un enema, porque el enema es solo sentir el agua que entra, ahora era estar empalada por el culo con un miembro caliente, grueso, vibrante, que se anchaba y latía y que botaba chorros de líquido caliente y espeso, eso fue lo mejor de todo, ahí si me sentí hembra completa, estaba convencida que saldría preñada por mi macho, que sus huevos me habían llenado el culo de leche y que yo sería su mejer, su puta o lo que quisiera, un olor todavía mas excitante que sus axilas llenó la habitación, era el olor a su semen.

Cuando se paró, me dio un palmazo en el culo y me dijo ¡que rico culito habías tenido!, vas a ser mi puta, se vistió y salió del cuarto, yo me quedé en la cama, cachada, con el culo abierto y lleno de semen que me chorreaba por las piernas y las nalgas y con el trasero adolorido que me haría andar con las piernas abiertas por tres días porque la verga de mi macho me molió el trasero.

Las siguientes veces que me cachó, lo hizo con mas confianza, con un total dominio sobre mí, me enseño a lamerle su miembro como a él le gustaba, a su ritmo, me enseñó a tragarme su leche y a decirle que me gustaba que le pida eso, me domó como su hembra, me hizo ser obediente y sumisa, cuando le desobedecía, se sacaba la correa y me pegaba en las nalgas y piernas hasta que le pida perdón de rodillas y le diga que me de a tragar su lechada. Yo era su puta, me mandaba lo que él quería y yo tenía que obedecer o me pegaba, una vez que estuvo muy aguantado, me dijo, ¡bésame el culo! y se lo besé en su mismo hueco, aun el olor en esa parte de su cuerpo me gustaba, era mi macho adolescente. Al poco tiempo también fui la putita de su hermano de 14 años casi 15 y de dos chicos más, amigos de ellos, cuando en la casa no había nadie, me hacían ir, me jalaban a un cuarto y me cachaban los cuatro más de una vez dando rienda suelta a todos sus instintos de adolescentes contenidos, me hacían de todo, tragarme su leche, salpicarme su semen en la cara, penetrarme en todas las poses, hacerme gemir fuerte metiéndomelo de golpe y otras cosas. Todavía me hacen eso y yo me siento su puta.

escrito por ElMakea
Añadir a meneame Añadir a del.icio.us
¡Puntúa este relato! ¿cuantas estrellas merece?


Menú privado
Envianos tu relato erótico
Webs Amigas