Todo empezó cuando buscaba un piso para compartir y por Internet contacte con Alan. Aunque los inviernos en Barcelona no suelen ser crudos, esa noche fue de las más frías de Diciembre.
La cita era para conocernos y ver el piso que compartiríamos. Llegué muy abrigado y sentí que Alan me quitaba la ropa con su mirada, tenia para entonces 25 años y sus labios eran húmedos y carnosos y aunque su cuerpo era menudo estaba muy bien formado y daba la sensación de ser muy dulce y nada indefenso, era un contraste que me atraía.
Yo con mis 24 años acababa de terminar en la Universidad y solo había tenido dos novios, de los cuales prefiero no hablar.
Pasó un mes hasta el día en que me mudé al piso de Alan, y ese mismo día supe que tenía un novio extranjero y que su relación no andaba muy bien.
Fue muy amable, me ayudó a acomodarme y de una forma muy simpática me dio la bienvenida a la nueva familia urbana.
Llegó la noche y sentados en el salón me comenta que no se sentía muy bien, las discusiones con su novio le habían provocado un fuerte dolor de cabeza y yo me ofrecí para aliviarle con unas técnicas de digito-puntura que había aprendido de uno de mis novios anteriores. Se sentó en el sofá con las piernas cruzadas como yoga y comencé a darle pequeños masajes en las sienes y la frente. Estaba frente a mí, con sus ojos cerrados y sus jugosos labios muy cerca de los míos, me contenía para no besarlo pero sentía ese cosquilleo que me salía no se si de estomago o de mas adentro, mientras los latidos de mi corazón casi lo escuchaba en el silencio del salón y mi polla comenzaba a ponerse dura.
Mis masajes le aliviaron pero también le provocaron sueño y me pidió que si podía recostar su cabeza en mis piernas, y lo hizo, lo único que yo atinaba a hacer era acariciar su pelo con mis dedos, pasado unos minutos se reacomodó y subió aun mas por mis piernas, su boca estaba justo al lado de mi polla y solo de pensarlo mi erección fue mas y mas intensa.
Ya no podía controlar mis manos, que poco a poco fueron bajando hasta su espalda y subían suavemente de nuevo hasta su pelo, de pronto con un movimiento mínimo de su cabeza ya tenia la boca entreabierta justo en mi polla, que quería romper mi pantalón de pana gris y con su mano bajó la cremallera muy diestramente. No se metió mi polla de golpe en su boca, comenzó a pasar la lengua suave de arriba a bajo y con un gesto me invito a quitarme todo el pantalón que baje hasta mis rodillas. Ahora su lengua llegaba hasta mis huevos y me hacían retorcerme de placer, subió y me comió toda la polla al tiempo que yo le quitaba su jersey, su pecho no era especialmente musculado, pero si muy fibrado y con sus pezones duros de excitación masculina.
Subió por mi abdomen hasta mi pecho y se detuvo ahí mientras acariciaba mis huevos y mi polla, le bajé su pantalón de pijama y con las dos manos apretaba sus duras nalgas y nos fundimos en un largo beso. Ya estábamos completamente desnudos y acostados sobre el sofá, el encima, fue girando y adoptamos la tan conocida posición del 69, su polla era hermosa y estaba muy lubricada, la chupé con ganas y la sentía jugueteando en mi garganta, chupé también sus huevos y llegué hasta su culo de escasos vellos y dilatado como si ya quisiera sentir mi polla toda dentro y en ese momento sentí como su lengua entraba y salía de mi culo mientras abría mis piernas la máximo. Hizo que me girara y no me resistí, recorrió mi espalda con sus labios y sentí su polla justo en mis nalgas que buscaba mi culo para penetrarme. Sentí como su polla abría mi culo y entraba muy dura, me dolía pero la disfrutaba mucho y el lo hacía muy amorosamente a la vez que impetuoso. Entraba y salía de mi culo con fuerza y me hizo ponerme en cuatro sobre el sofá mientras el, de pie, seguía dándome y dándome placer con su rica polla, hasta que de momento siento que la saca y su leche cae toda sobre mis nalgas y mi espalda, yo me incorporo y me siento en el sofá, rápido busca mi boca y mete su lengua toda, baja por mi pecho hasta mi polla y la llena de abundante saliva, y me coloca un condón, es entonces cuando pasa sus manos por mi espalda y de frente a mi, se sienta sobre mi polla hasta que la tiene toda metida en su culo, en mi posición, no podía moverme mucho, pero Alan se movía suavemente dándome un placer intenso, su culo estaba muy caliente y lubricado y en su cara se reflejaba su satisfacción mientras jadeaba y me pedía que le echara toda mi leche dentro, sus movimientos eran cada vez mas intensos y fuertes, como cuando era el quien me follaba a mi, hasta que no pude mas y me corrí dentro de su culo.
Hace dos años que comparto piso con Alan, se ha arreglado con su novio pero varias veces en la semana Alan y yo follamos como locos, en su cama, en la mía, la ducha o el salón. Un día me sorprendió follando con el vecino del 4to y se sumó, desde entonces somos tres, pero eso se los cuento en otra oportunidad.