Estrellas Porno
Índice » Gays » Amor clandestino III

No siempre fue todo tan suave con Alfredo, recuerdo una vez, tendríamos 17 años, que el estaba muy mal por un asunto familiar que lo aquejaba, rollos con su padre. Yo no entendía nada, solo se que en esos días era particularmente grosero y mala leche, discutía con el resto de los amigos y a mi apenas me hablaba. Por casualidad nos encontramos en una reunión de “Ron” y marihuana en la casa de un amigo que estaba en el campo, yo solo quería acercarme para hablar y distraerlo. Recuerdo que esa noche todo estaba OK, buena música, buenas minas, buena yerba, mis actos solo eran para mi propia felicidad y cero rollo. Hasta que a mitad de la noche, tomándome del brazo fuertemente, Alfredo me llevo al baño para decirme que no estaba muy claro de mente y me pidió que nos fuéramos – llévame a casa por favor- me dijo. Ciertamente a mi me dio lata, pero bueno, era Alfredo, y caminamos desde ese sitio hasta la ciudad. Ambos estábamos bastante ebrios, no hablamos mucho, creo que nada. Nos dirigimos por un atajo improvisado para evitar una larga curva en la carretera y nos perdimos entre la maleza del terreno. Había pasado tiempo, unos tres meses desde que no teníamos nada, el era mi única pareja, y yo la de el, y sabia que algo se tramaba, Pero lo que ocurrió fue brutal. Alfredo me tiro al suelo, le veía los ojos llenos de lagrimas, me besaba con fuerza mientras intentaba bajarme el pantalón del buzo, Obviamente me asuste, le dije que no era el momento, pero insistió, Alfredo es mas grande que yo y con su cuerpo bastante fornido me dio vuelta, bajo mis calzoncillos y mientras me afirmaba con fuerza para no escapárseme mojo mi ano con saliva y me penetro con fuerza y violencia.........solo yo se el tremendo dolor que me causo, cada clavada era un punzante dolor que me hacia llorar, sentí como la estrechez de mi ano cedía a la agresión de sus envestidas, intente concentrarme, pensar en imágenes que me hicieran trasladarme de lo que estaba sucediendo. El ardor me mataba, hasta que lo sentí llorar mientras terminaba en mi interior, la situación me tenia bastante mal, mientras lo odiaba por lo que hizo, también sentí ternura y compasión. Me dio vuelta y vio mis lagrimas, se disculpo mientras me besaba y con un pañuelo limpio con suavidad mi adolorido ano, pude ver manchas de sangre, luego lo lamió con delicadeza y me pidió que lo amara. Debo admitir que todo era demasiado extraño, pero sus masajes y besos me calentaron hasta que logre una erección. Lo envestí mientras lloraba desconsoladamente, todo con mucha suavidad, me pedía disculpa una y otra vez al mismo tiempo que tomaba mis glúteos para apretarme mas contra su cuerpo , entre borrachera y pasión soltó con esa grave voz un – Te amo-................. perdí la cabeza, me lo dijo mientras terminaba en el y lo miraba a los ojos. Pasaron tres semanas cuando lo volví a ver, me abrazo con fuerza afuera del colegio, me invito a su casa esa noche, solo vimos televisión y nos quedamos dormido. Luego supe que se fue con sus padres de vacaciones, paso por lo menos un mes cuando me llamo, mi madre me paso el teléfono - es Alfredo-, lo tome pero solo se quedo en silencio, no dijo nada.

escrito por Anonimo
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