Índice » Gays » Amor clandestino V

La historia de mis primeros años en la clandestinidad tiene una fuerte sacudida, que si bien pude sobrevivir, me marco demasiado. Alfredo ese año estuvo afuera de la ciudad, por disciplina los papas decidieron cambiarlo de colegio. Fue un golpe bastante duro, por que si bien no teníamos una relación de apego, siempre frente a algo nos buscábamos. Justos por ese invierno llego a mi barrio un joven, 2 años mayor que yo, desde Uruguay. Andrés, era un joven sociable, muy guapo, bella cara, sonrisa y muy apetecido por el sexo femenino. Por esas cosas resulto ser amigo de uno de mis parner de mi grupo, por lo que sin querer termine conociéndolo. Yo soy de una personalidad bastante introvertida, lo que a el desde un principio le causo curiosidad, - siempre estas pensando y observando, eso me cae bien - me dijo alguna vez, y de ese momentos comenzó nuestra buena onda. Sin invitación comenzó a llegar a mi casa, mis padres lo acogieron muy bien y por lo general terminaba hasta muy tarde en casa. El siempre me daba lata de sus conquistas femeninas y aventuritas con niñas de la ciudad, veíamos películas y comentábamos de cine. Sucedió un día que se quedo a alojar en casa, se quedo en mi dormitorio donde preparamos una cama para el y no molestar con nuestras risas y comentarios al resto de los habitantes de mi hogar. Terminábamos de ver Tv cuando nos dispusimos a dormir, yo apagué la luz de mi habitación, esta queda para la calle y la luz de los faroles deja claro y muy visible todo, el comenzó a desvestirse mientras yo hacia lo mismo, pude advertir su figura atlética bastante bien formada y su enorme bulto debajo de sus calzoncillos, – a ver, déjame ver como están tus músculos - , y sin mas estaba tocando mis abdominales y mis pectorales para de alguna manera evaluarlos....... Quede petrificado, el se tendió en la cama y me dijo – mira toca los míos- , obviamente que accedí, con la claridad de la habitación pude observar su mirada muy fija en mis ojos, como observando mis reacciones, toque sus brazos, sus pecho velludo , sus abdominales, en eso me comento – basta es que me estoy poniendo duro, vamos a parecer maricones - , yo para esa altura estaba bastante abultado, me puse algo nervioso, – mira, mira como la tengo- , y saco un grueso falo que me dejo algo aturdido, si bien no era tan grande, su forma era perfecta y brillaba en su punta tensa algo de la luz que entraba por la ventana, me quería tirar de cabeza para mamarsela pero me contuve, – mira tu también te pusiste duro- mientras observaba el bulto bajo mis calzoncillos, fue en eso que me dijo –hey, esta cama en el suelo no esta muy cómoda , mejor dormimos en la tuya - , sin esperar un “sí”, se metió en mis frazadas y se giro para dormir..... Quede loco, queria puro darle y recibir, pero en menos de 15 minutos, mientras intentaba pensar en pajaritos y duendes, se da vuelta y me abraza apretadamente mientras su respiración insinuaba estar dormido, claramente no lo estaba, paulatinamente pude sentir como su bulto, muy poco a poco, se dejaba sentir en mis nalgas, Bien!!!!, yo sin saber lo que podría pasar e intuyendo algo, me había bajado algo los calzoncillos, dejando al descubierto mi culo. Moví lentamente y cuidadosamente mi trasero con la misma delicadeza con que el se acercaba, cada vez su falo estaba mas apretado a mí anito. Los movimientos se hicieron mas fuertes, mientras trataba de contener mi respiración para no mostrarme tan excitado, la de el era evidente, sentí como movió su mano para sacar su dureza del calzoncillo, y fue hay que su carne toco la mía, su glande justo en mi orificio, mientras agradecía a Dios tanta fortuna. – He estado esperando esto desde que te vi, quiero fallarte- , automáticamente me di vueltas y comenzamos a besarnos, baje por su cuello, abdomen, y continué por el camino que su bello, debajo del ombligo, me llevaba. Succione todo el liquido preseminal que ya tenia, sus testículos, su ano, todo estaba bastante rico, el hizo lo mismo, me dejo tiritando de placer, se tendió sobre mi – No despegues tu mirada en mis ojos- y mientras terminaba de decir eso, yo le entregué mi orificio, fue extremadamente intenso, follamos sin dejarnos de mirar, sentí como su leche me llenaba mis intestinos. Luego fue mi turno , me pidió lo mismo, termine no solo dentro de el , si no en sus pupilas, en su mirar tierno. Fue demasiado. Con el tiempo y los meses que siguieron continuamos con lo nuestro, pero no solo fue sexo, sino que también hubo ternura, conversación , apoyo y complicidad. Todo aquello que Alfredo no me entregaba, y no me refiero a sexo, Andres me lo dio. Cuando se fue creí morir. Llore mucho tiempo. Se que ahora esta casado y tiene tres niñitas. Lo vi hace dos años, fue extraño, estaba con su mujer, fue precisamente ella quien me dijo- siempre cuando habla de este lugar, es de ti de quien se acuerda. Muero otra vez.

escrito por Anonimo
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