Nunca pensé que Andrés iba a pegarme uno de los mejores polvos de mi vida. Era un tipo alto, delgado, bastante musculoso y con un tatuaje en el brazo izquierdo. Llevaba un pantalón a media pierna y una camiseta negra de manga corta que dejaba al descubierto unos brazos fuertes.
Aquel día llovía intensamente, así que decidí entrar a tomar un café. Me lo sirvió pero a mi me gusta con más leche.
- Perdona, pero ¿puedes ponerme un poco más de leche?
- Joder, Paco, no me toques los huevos. Estoy de mal humor y tú vienes que te ponga más leche.
- Tío, sólo te he pedido un poco más de leche... Y ya sabes que a mi no me importaría tocártelos...
- Joder, leche es lo que me sobra... A mi mujer le faltan dos semanas para que cumpla y llevo ya unos cuantos meses sin mojar.
- Bueno se me ocurre algo. Si quieres puedo ordeñarte y dejarte sin una gota de leche ...
- Paco, te he dicho miles de veces que no me gustan los tios así que toma la leche y vete antes de que cometa una locura.
Me tomé el café, nos despedimos y me fui a casa. Al rato, tocaron a la puerta. Era Andrés.
- Hola, Paco. Espero no molestarte pero necesitaba hablar con alguién.
- Pasa y siéntate...
Al cerrarse la puerta, Andrés se bajó la cremallera y sacó su nabo.
- ¿Puedes mamarla? Llevo toda la tarde empalmado. Me he intentado hacer una paja. Cada vez se me pone más dura y no consigo correrme.
- Claro que sí... ven a la ducha.
Nos desnudamos. Lamí sus pezones mientras lo pajeaba con mi mano derecha. Andrés gemía y acompaño mi cabeza hasta su capullo.
- Mama, perra, chupa con fuerza...
- Uhhh... vaya tranca....
- Métetela hasta el fondo.
Estuve chupándosela un buen rato sin que ni una gota de leche apareciera. Entonces Andrés dijo, apartando mi cabeza de su polla:
- Déjalo, Paco. No ha sido buena idea. Lo siento. Mamas mejor que muchas tías pero no me pongo cachondo...- Salió de la bañera y me dejo con un calentón de época.
- Espera. Se me ha ocurrido algo. Ven a la habitación. Mientras ves una peli hetero déjame hacer a mi.
Andrés accedió. Un tio con los huevos cargados de leche no sabe pensar. Lo único que desea es descargarse y, más, Andrés en su situación.
No hizo falta mamársela mucho rato para que se volviera a empalmar y se marcaran las venas de su polla. Le puse una goma y nos dirigimos a la cama. Me tumbé con las piernas separadas para que Andrés me la pudiese meter mientras miraba la escena de la peli, la cual, no por casualidad, era la de un tío follándose a una tía por el culo. Al rato, me puse a cuatro patas, echado en la cama para no tapar la pantalla. Andrés me tumbó en la cama y empezó a besarme.
- Mira la tele..
- Déjalo, tú me pones más cachondo...
Sacó su polla, retiró la goma de su polla y se la meneó, sujetando con la mano izquierda mi cabeza. Apuntó su nabo a mi boca donde cayó un chorro de semen espeso. No fue el único, descargó varias veces su leche en mi cara hasta que no le quedó ni una gota.
- Paco es la mejor limpieza de sable que me han hecho nunca.
Seguro que me creereis que a partir de aquel polvo, mi café tenía más leche que café.