Nunca me senti atraido por un hombre hasta el dia que conocí a Jack. Vino a ofrecerme pescado en la playa. Al verlo no pude ocultar mi sorpresa y me di cuenta de que el también me miraba fascinado y turbado. Me sentí intimidado y trate de despedirle, pero el no se dio por aludido y siguio conversando mirando ahora mi cuerpo detalladamente, lo cual me excito y trate de disimularlo con un paño. Jack noto mi turbación por la excitación y se arrodillo frente a mi desnudando su torso, dejandome ver su fuerte y negro cuerpo mientras mi boca se secaba. Al notar que mire su imponente bulto me dijo que le atraia mucho, y que estaba excitado mirandome y queria conocerme. Le dije que se fuera y el se levanto y me dejo solo mirando fascinado a aquel bello y hermoso especimen. Esa tarde vi a Jack varias veces por la playa vendiendo su pescado y no pude evitar mirarlo, y notar como me miraba por lo que decidí provocarlo, para fantasear con eso, pues estuve toda la tarde mirandolo, a pesar de que fui solo a la playa para ver si ligaba a alguna nena. Me fui de la playa al ver que quedaba solo y decidi bañarme en un rio cercano. Al llegar me desvestí pensando en Jack y me meti debajo de una cascada totalmente desnudo. Al salir miré desde allí la playa un poco lejana a ver si veia a Jack, pero estaba desierta por lo que recogi mi toalla del suelo pues temblaba de frio. Al erguirme, Jack me abrazo suavemente desde atras haciendome sentir su polla totalmente erecta en mis nalgas, y su calido cuerpo en mi espalda, por lo que senti una mezcla de placer y temor, pero el me calmo diciendome que no me haría nada que yo no quisiera. Sin soltarme me dijo que no sabía por que lo había excitado tanto y que me deseaba como su hembrita catira, me conto como había mirado mi trasero en la playa y me pidio que lo dejara besarme el cuello, a lo que accedí temblando de miedo y deseo. Mientras me besaba las orejas me aprete sensualmente contra el, por lo que comenzó a besar mi espalda, lo que hizo que levantara provocativamente mi cola, haciendome perder la cabeza por lo que no reprimi mis gemidos de placer, haciendole ver el gozo que me daba. Al besar mis nalgas me dijo que tenía un trasero hermoso que muchas mujeres envidiarían, y deslizo la punta de su lengua en mi ano, haciendome gritar de placer largo rato. Al ver como me apretaba contra su boca me pregunto si quería ser suyo, a lo que respondí con un si, abandonandome a sus deseos. Al oirme Jack me giro y me beso los labios apasionadamente por varios minutos, tocandome a placer. Yo temblaba de placer y miedo pero respondi a sus caricias con pasión. Al ver mi entrega tomo mis manos y las llevo a su pene pidiendome que lo mirara, porque quería que conociera su miembro antes de entrar en mi. Al ver el tamaño, calor y dureza de aquel miembro hermoso, senti ganas de acariciarlo con mis labios, pero Jack me detuvo diciendome que primero lo quería en mi cuerpo, y me llevo a unas rocas donde me acosto boca abajo, y separando mis piernas comenzo a lubricarme sin apuro, deslizando un dedo profundamente en mi cuerpo haciendome gemir de dolor al comienzo pero volviendome loco después. Lentamente fue abriendome y relajandome para el. Al ver que deslizaba tres dedos facilmente, se acosto sobre mi, colocando su glande en la entrada de mi ano y comenzo a penetrarme suavemente diciendome lo rico que estaba. Mientras me penetraba senti como un embelezamiento que me iba envolviendo, que me fascinaba, y llegue a un orgasmo tremendo al hundirmelo totalmente, por lo que senti mucho su virilidad deslizandose en mi cuerpo mientras me poseía. Al sentir su orgasmo vertiendose abundantemente en mis entrañas, tuve un nuevo orgasmo que me dejo exhausto. mientras nos recuperabamos me di cuenta que había acabado dos veces, a pesar de que no había tocado mi sexo mientras el me amaba. Al sentir que su huevo se paraba nuevamente, me moví sensualmente diciendole lo rico que había sido, por lo que el me amo nuevamente con lujuria. Al separarnos nos bañamos jugeteando y vistiendonos nos fuimos a su casa, donde pase la noche disfrutando de su virilidad. A pesar de que me creía muy hombre, Jack me enseño a ser la hembra de un macho magnífico, aprendí a vestir femenina y sensualmente en la cama y a disfrutar esa cosa maravillosa que todo macho lleva entre sus piernas, y lo mas importante: Los hombres negros son lo más sensual y erotico que hay, tal vez los rubios, hombres y mujeres deberíamos ser sus esclavos sexuales y satisfascerlos plenamente. Yo no volvere a tocar a una mujer en mi vida.