Índice » Gays » Descubriendo mundos

Trabajaba en el interior del pais y volvía a Caracas, pero debido a una fuerte tormenta tuve que detenerme, debido a que un gran derrumbe ostaculizo la vía. Venía con un obrero con quien simpatizaba mucho. después de tres horas en cola, decidimos buscar un hotel para pasar la noche. Después de ir a varios hoteles congestionados, llegamos a un Motel, pero solo quedaba una habitación. Como no había más remedio, la tomamos. Fuimos a cenar, pero nos mojamos totalmente. Al llegar a la habitación, Ramón se desnudo totalmente para poner su ropa a secar. Hice lo mismo y nos acostamos en la cama, y comenzamos a ver una pelicula porno. Ramón se excito muchísimo y no lo oculto Al ver aquel enorme pene erecto comence a excitarme. y me acoste boca abajo para disimularlo. Ramón me dijo: "Jesús, que nalgas tan lindas tienes" y sin más comenzo a tocarmelas muy suavemente. Disfrute aquella caricia pero le dije: "Dejame", Ramón no cedio y me dijo: "Temes que te guste demasiado" No, fue mi respuesta. "Entonces no tengas miedo, dejame acariciarte para bajar mi tensión". No se por qué cedí, pero lo deje tocarme a placer. Poco a poco Ramón me fue tocando más intima y eroticamente, sentí su dedo húmedo acariciando mi ano. Aquello era divino, rico, emocionante, cada vez me gustaba más. Ramón se incorporó, separo mis gluteos y deslizo su lengua en mi ano. Fue algo tan intenso que grite de placer, lo que lo estimulo más. Ramón comenzo a deslizar uno de sus dedos en mi ano, poco a poco me fue abriendo con sus dedos y su lengua. Acaricio mis gluteos con su sexo erecto, y me lubrico con el. Al ver que deslizaba tres dedos dentro de mi cuerpo sin ninguna resistencia me dijo:"Jesús, hoy vas a vivir el momento más bello y erotico de tu vida, voy a romper tu virilidad", y sin dejarme ni pensar se acosto sobre mi y me penetro con aquel enorme pene negro. Di un grito, pero no fue un grito de dolor, fue un grito de placer, y felicidad. Me sentí completamente lleno, me sentí completo, sentí que mi cuerpo se fundiría con el, y me vine en un intenso orgasmo que me dejo insensible y casi agónico. Ramón espero a que me recuperara y comenzo a poseerme con lujuria. Yo sentía un placer intenso con aquel sexo moviendose en mi y no oculte mi placer. Me adapte a sus embates hasta sentirlo eyacular dentro de mi cuerpo. Ramón me apreto contra el y me dijo: "Qué culo tan divino tienes, no solo es bello, es delicioso. Quiero que de ahora en adelante seas mi hembrita. Jesús me atraes mucho, te quiero y deseo que de ahora en adelante seas para mi". Después de esto me dio el beso más delicioso de mi vida y mirandome a los ojos me pregunto: "¿Quieres ser mi mujer?". "Si" fue mi respuesta, y el comenzo a montarme de nuevo. Esa noche aprendí a satisfacer a un macho con mi cuerpo, mis manos y mi boca. Me enamore perdidamente de el, y ahora somos novios. Esa noche, gracias a una tormenta, cambio mi vida.

escrito por Anonimo
Añadir a meneame Añadir a del.icio.us
¡Puntúa este relato! ¿cuantas estrellas merece?


Menú privado
Envianos tu relato erótico
Webs Amigas