Índice » Gays » El ventilador

Jajaja estoy seguro que ustedes encontraran muy extraño un relato con este nombre, sin embargo les puedo asegurar que es cierto y comprenderán el porque del nombre. Cuando tenía 22 años un grupo de amigos y yo fuimos a la casa de playa de uno de ellos. Estábamos en el último semestre de la universidad y la diversión parecía que llegaba a su fin. La casa de playa queda a 4 horas de Caracas específicamente en una población llamada Tucacas, era una casa sencilla de una sola planta y ambiente, con un baño y lo mejor de todo frente al mar.

Ese dìa llegamos directo desde Caracas con mucho calor y cansancio por lo que decidimos meternos al mar directamente, imagínense que ni siquiera bajamos las cosas del carro, directamente en shorts nos metimos al agua que estaba estupenda. Entre birra y birra se nos pasó el día, nos turnábamos para buscar las cervezas mas frías, botar las latas vacías y llevar algo de picar hasta la orilla. Éramos cuatro amigos ese día, a veces éramos muchos mas, Claudia la novia de Juan Carlos no había ido con nosotros ese fin de semana porque debía estudiar. Les confieso que nosotros también debíamos hacerlo pero sinceramente era irresistible la idea de pasar el fin en a playa jodiendo y bebiendo cervezas…siempre nos las arreglábamos para ponernos al día aunque fuera a última hora.

Ese día nos sorprendió una nube de zancudos y mosquitos tan densa que entramos corriendo a la casa. La casa tenía malla protectora de zancudos en todas las ventanas sin embargo alguno se colaba de vez en cuando por las rendijas o bordes de los marcos o cuando alguno de nosotros salía a buscar algo al carro y abría la puerta.

En fin, esa tarde entramos corriendo, mojados, y medio ebrios que no le dimos mucha importancia a los zancudos. Teníamos hambre , nos organizamos para preparar algo sencillo , siempre el menú era pasta  con atún enlatado. Mientras cada uno de nosotros de bañaba los otros preparamos la mesa, hacíamos bromas y seguíamos bebiendo.

Ese día apostábamos sobre quien debía salir hasta el carro para buscar nuestros bolsos con la ropa ya que la cantidad de zancudos y mosquitos nos los impedía. Entre broma y broma fuimos posponiendo la salida y al final de todo decidimos que los buscaríamos mas tarde cuando bajar la intensidad de los mismos o la brisa los dispersara. Casi todos nos quedamos con los shorts mojados que poco a poco se fueron secando sobre nuestros cuerpos, el único que se dio un baño para sacarse el agua salda fue Gorka quien luego se quedó con una toalla amarrada a su cintura mientras cocinaba la pasta.

El tiempo pasó muy rápido y cuando nos percatamos ya estábamos mas ebrios y con sueño. Hacia calor, la casa tenía un ventilador grande y central en el techo por lo que ubicamos las colchonetas bajo el mismo para que la brisa nos alcanzara a todos.

Entre risas y bromas nos fuimos quedando dormidos, los últimos fuimos Juan Carlos y yo quienes nos quedamos jugando una partida de dominó y charlando como de costumbre. Mas tarde en la madrugada el calor era  brutal, yo me desperté y en medio de la penumbra de la noche apenas alcanzaba a ver a mis amigos dormitando y dando vueltas y vueltas por el calor. Boca arriba en la colchoneta veía el ventilador y escuchaba el ruido que hacia.

Alfredo o el flaco como le decíamos también estaba despierto, comenzamos a bromear y a reírnos, estábamos mareados y discutíamos si era el ventilador quien giraba o nosotros sobre nuestras colchonetas. Bromeábamos sobre calor y sobre cualquier tontería. También despertó Juan Carlos y se unió a las bromas. En la penumbra podíamos ver a Gorka quien inteligentemente se había duchado y quedado en toalla por lo que estaba mas fresco y menos incomodo por haberse quitado la sal con el agua dulce, además estando en toalla era estar prácticamente desnudo y menos acalorado.  Yo decidí quitarme el short y quedarme en pelotas también y bromeando les dije que realmente se estaba mejor, el aire del ventilador sobre mis bolas sudadas y humedecidas resultaba refrescante. Me siguieron Alfredo y Juan Carlos en menos de un par de minutos. Allí despertó Gorka y bromeamos sobre que dirían nuestros amigos y novias si nos vieran o fotografiaran desnudos los cuatro bajo un ventilador, solos en una casa de playa. Reíamos y reíamos descontroladamente. Entre risas y bromas observé como Juan Carlos me observaba con el rabillo del ojo, y veía mi pene, y note que de vez en cuando se tocaba como para controlar y evitar una erección. Alfredo que es un flaco alto y desgarbado comenzó a bromear sobre el pene de Gorka diciéndole que a pesar de su estatura alta y de calzar talla 45 tenia el pene y las bolas pequeñas…..yo no me quede atrás y les comencé a mostrar inocentemente mi paloma o guebo como le decimos en Venezuela y les dije que la mía era talla normal pero que una vez erecta era como de 20 cm y bromeaba sobre su grosor. Juan Carlos estaba callado y solo reìa y por mas que trataba de ocultarlo tenia una erección. Cuando nos percatamos comenzamos a joderlo y decirle que no se tocara el pene y que se fuera para el baño que no fuera asqueroso. Juan Carlos estaba apenado y realmente no podía ocultar su enorme pene erecto y nos aclaró que de tanto calor se le había parado. Entre risas y mas risas le rogamos que se tapara y que era realmente asqueroso lo que estábamos viendo. Aun ebrios buscamos otras cervezas y continuamos la charla y la jodedera. Vimos como  Alfredo también estaba erecto y de pronto nos encontramos todos con el pene duro como un garrote. Juan Carlos que es el mas bromista en el fondo comenzó a pajearse  y dijo que no le daba vergüenza hacerlo, nosotros bromeando también comenzamos a frotarnos aunque con mas reserva que Juan Carlos.  Hubo un minuto de silencio en donde todos sentimos que lo que estábamos haciendo no era normal pero no dejábamos de tocarnos. Yo inocentemente dije en tono de broma que lo que faltaba allí con nosotros era una mujer porque de lo contrario iba a terminar cociéndomelos a todos ellos. Gorka de pronto agregó que él se conformaba con una mamadita o chupada ya que estaba muy caliente. Alfredo y yo permanecíamos callados cuando vimos como Juan Carlos comenzó a chupar el pene de Gorka.  Alfredo y yo nos miramos las caras y nos levantamos de las colchonetas como si nos hubieran dado electricidad. Yo le grite que esa vaina no me parecía correcta  y que me iba para Caracas, Busque mi short húmedo todavía y oloroso a la fetidez del agua de mar y Alfredo me siguió. Juan Carlos interrumpió la mamada y me detuvo disculpándose e indicándome que lo que había pasado era algo circunstancial que nunca antes había sucedido, nos dijo que por eso no íbamos a ser maricones sino que realmente había pasado y que no me enrollara por eso. Lentamente me abrazó con ternura inusual y me dijo que me calmara. Me senté esta vez en la silla y observé como lentamente se incorporó sobre Gorka quien aun estaba erecto y ansioso por acabar lo que habían comenzado. Era muy extraño , es mas increíble que un hombre fortachón y súper macho como Juan Carlos tuviera esas desviaciones pensaba yo. Gorka por su parte también era un tipo muy machote y de hecho yo lo consideraba el mas viril de todos, rustiquero, velludo e hijo de españoles de pueblo, tosco y de ninguna forma con plumas. Lo que mas me turbaba era ver como ambos disfrutaban.

En cuestión de segundos Gorka de retorcía y acababa  sobre su pecho peludo en parte de la cara de Juan Carlos. Gorka hizo una broma y dijo que no conocía esas cualidades de Juan Carlos, quien sonrió y con los dedos empujaba parte del semen que estaba sobre su cara hacia su boca. Mientras Gorka se limpiaba con la toalla vi como Juan Carlos se acercó hasta mi silla y me levantó. Yo soy flaco y delgado por lo que bastó poco esfuerzo de Juan Carlos para levantarme en contra de mi voluntad. Muy rápidamente y con rudeza me sometía con su brazo y le pidió a Gorka que me bajara el short. Yo le grite varias groserías y miraba fijamente a Alfredo quien estaba petrificado sin hacer nada para defenderme.

En ese momento sentí como Gorka tiro mi short hacia un lado y tomo mi pene flácido y muerto de miedo dentro de su boca. Lo que mas me impactaba era sentir su barba naciente y rasposa sobre mi entrepiernas. Al principio me dio mucho asco y rabia pero debo confesar que cuando deje de resistirme comencé a disfrutar de una chupada nunca antes experimentada.

Solo volvi a sentarme en la silla y abri mis piernas lentamente. Al principio yo temblaba por lo que Gorka tomo una de mis piernas y me hizo colocarla  sobre su muslo fuerte y peludo, algo que me dio confianza y deje de temblar.

Observe como Alfredo estaba sometido de igual forma por la fuerza física de Juan Carlos y vi como también terminó acostado sobre la colchoneta recibiendo una mamada .

Yo por mi parte sentí como lentamente alcanzaba una erección fuerte y distinta a las que antes había tenido. Gorka me mamaba el pene con una frecuencia y movimiento rítmico particulares. Bajaba lentamente sus labios por mi guebo y llegaba hasta mis bolas, las succionaba un poco una por una y bajaba hasta mi entre piernas casi llegando a mi ano. Yo apretaba mi culo con fuerza y trataba de cerrar las piernas mientras Gorka lentamente retomaba la punta de mi guebo y comenzaba todo el procedimiento una y otra vez. Yo miraba hacia arriba y veía el ventilador del techo y deseaba que todo acabara muy pronto aunque sentía sensaciones increíbles y gratas como nunca antes.

Me tarde en acabar, lo hice en la boca de Gorka, quien chupaba como un recién nacido con su teta. En ese momento alejé su cabeza de entre mis piernas con asco por lo que yo acababa de hacer y me sentí muy culpable por haber disfrutado al mismo tiempo.

Observe hacia un lado y vi como Alfredo conversaba con Juan Carlos en voz baja, supuse que habrían tenido un final similar al mío. Ya casi amanecía, los minutos eran largos y todos nos quedamos así largo rato. Juan Carlos rompió el silencio indicando que no había rollo o problema en lo que había sucedido. Que era algo normal entre verdaderos panas, yo no dije una palabra, entre a bañarme y trate de pensar en otra cosa. Alfredo salió con Juan Carlos hacia la playa olvidándose de los zancudos. Cuando salí de la ducha observe que Gorka había traído nuestros bolsos desde el carro. Me vestí y muy secamente le di las gracias a Gorka por traer mis cosas. Pasaron unos minutos y todos seguíamos callados, cada quien preparó algo por su cuenta y desayunó. Gorka se sentó a mi lado y me ofreció una disculpa mientras Juan Carlos hacia lo mismo, Alfredo y yo permanecimos callados largo rato.

Juan Carlos y Gorka comenzaron a bromear y a decir que lo comentarían con toda la universidad….mi cara de espanto fue tan terrible que dejaron de bromear y conversamos seriamente sobre lo sucedido.

Juan Carlos y Gorka nos contaron que una vez lo hicieron en las duchas de la Universidad después de un partido de futbol y que esta era la segunda vez que sucedía. Que ellos no eran maricones sino que habían experimentado algo diferente. Esa tarde el regreso fue silencioso hacia Caracas, estuvimos distanciados por un tiempo. A Gorka y a Juan Carlos parecía no importarles, nunca mas hablamos de eso. Una vez ya casados tres de nosotros fuimos a la casita de la playa con nuestras esposas y no puedo dejar de reconocer que al ver el ventilador del techo recordé la mamada mas increíble y secreta de mi vida.

 

 

escrito por Antonio act xxx vzla
Añadir a meneame Añadir a del.icio.us
¡Puntúa este relato! ¿cuantas estrellas merece?


Menú privado
Envianos tu relato erótico
Webs Amigas