Estaba haciendo la mili.
Un fin de semana no quedaba casi nadie en el cuartel
y tuvimos un partido de futbol entre soldados y oficiales.
Les ganamos 2 a 1.
Cuando estabamos en las duchas, note que un oficial de los mas jovenes, de 22 o 23 años, me miraba disimuladamente la polla.
Eso me excito y me puse un poco duro.
El me la miraba con ganas.
Al irse me ordeno que despues fuera a su habitacion que tenia que darme un encargo.
Toque a su puerta con cierto temor.
Cuando pasè me hizo comentarios del partido.
Me reprochò que lo habia empujado mal.
Estaba sentado en el ordenador y yo estaba parado junto a el.
Basto que me mirara el bulto, que se me notaba bastante, para ponerme duro.
Al darse cuenta, me miro mas y yo me pase la mano sobre el bulto para que entendiera que me estaba excitando.
"Que te ocurre ?", me dijo.
"Nada", le respondi.
"Como nada?, ven mas cerca", dijo.
Me quede estatico y no sabia que hacer, entonces el se acerco mas y mientras me ponia la mano sobre el bulto me dijo "Estas duro?".
"No", le respondi.
"Vamos no te agrandes, que eso esta duro", dijo, "te apuesto que ese no es tu tamaño normal!". "Vamos a ver, sàcala!", dijo.
Me baje el pantalon y la polla salio con todo completamente dura.
"Has visto?, tienes un buen tamaño, pero yo estaba en lo cierto, se te notaba mucho porque estaba dura".
La tomo entre sus manos y me la empezò a sobar, me acariciaba los huevos y el vello de las piernas.
"Ven aca, ponte còmodo", y me sento en su cama. "No tienes problema"", preguntò. Yo lo dejaba hacer. Me bajò el pantalon y me la empezo a mamar. Me dio vuelta y me mamo el culo a fondo. Me pasaba la lengua desde el agujero hasta los huevos con unas ganas locas y me pidio que me corriera en su boca. Al instante se la llenè de leche.
"Ahora, vete, pero vuelve mañana a las 22", dijo.
"Te gustan las pollas ?" le pregunté.
"Si, pero queda entre tu y yo. No se te ocurra comentar con nadie", respondiò.
A esa hora fui a su cuarto.
Me abrio la puerta desnudo y con una toalla en la cintura.
Era un lindo chaval, alto, delgado, rubio y muy peludo en el pecho, las piernas y el culo.
Me llevo a su cama, me pregunto si me gustaba mamarla. Le dije que no y el me la empezo a mamar de nuevo.
Me preguntò si alguna vez habia sentido ganas de desquitarme por algun ejercicio riguroso que él me habia ordenado durante el entrenamiento.
Precisamente eso me habia ocurrido. "Cuando me dejaste en el fondo del fozo porque no podia salir solo. Prohibiste que me ayudaran mis compañeros", le dije, "Dèjenlo en el fondo a ese inutil!", dijiste.
"Me diste mucha bronca". Otro dia cuando nos arrastrabamos bajo los alambres sobre un charco de agua y barro, te paraste sobre mi espalda y me dijiste: "Pèguese al suelo que asi ya lo habria bajado el enemigo!", y me hundiste la cara en el barro. me mordia de rabia.
El se reia y me preguntò: "Quieres desquitarte?".
"Si, claro", respondi.
El se atravesò de bruces sobre mis rodillas y me dijo, "Dame mi merecido".
Al verlo desnudo sobre mi, me dio placer darle palmadas en el culo mientras se retorcia de placer.
Despues de un rato me mostrò el agujero abierto con sus dos manos, donde antes se habia puesto una crema blanca.
Cuando le vi el culo peludo abierto para mi me puse a mil.
De un golpe lo penetrè hasta los huevos. Dio un gemido de dolor y me pidio: "Mas despacio".
Con el culo rojo por el castigo gozaba con mi polla adentro moviendose con placer.
Lo follie duramente hasta que me corri adentro.
Nos hicimos muy amigos, el me preferia y tenia gestos conmigo.
Los fines de semana, cuando no quedaba casi nadie en el cuartel, segui dandole palizas en el culo y lo penetrè muchas veces. El se tragaba mi leche y me lo segui folliando bastante seguido hasta que termine la mili, pero nunca se lo conte a nadie.
Desde entonces hacerle el culo a un lindo chaval como aquel me enloquece.