Estrellas Porno
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Aquella noche la convención del sindicato había terminado en una gran juerga y los tragos habían hecho de las suyas entre nosotros. Era la jornada de cierre y el ultimi día de un fin semana de actividades profesionales. De Caracas habíamos asistido los miembros de la directiva y Ernesto y yo teníamos que compartir una cama matrimonial , ya que el hotel que nos correspondió esta lleno cuando legamos desde la capital. Durante esos días Ernesto había estado insinuándoseme como un macho inclemente y andaba desnudo por la habitación, con apenas el paño terciado a su cintura, dejando ver apenas su pene, casi siempre en semi erección. Yo sin poder evitarlo dirigía mi vista hacia aquello a la vez que evitaba que el observara mi curiosidad. Casi siempre en su conversaciones hablaba sobre los maricos que había pasado por las armas e insistía que no había como un buen culo de hpmbre para darle duro y poner a gozar su guevo. Esa noche apenas llegamos, se quito la ropa y se desnudo totalmente. Su miembro era largo y delgado, tenía como siempre una pequeña erección, como todos estos días y me sugirió que nos bañaramos juntos. Yo algo mareado le dije que tenía pena de desnudarme ante el, pero el insistio diciéndome que si no me consideraba hombre y le tenía miedo. Esas noches anteriores me había rozado mientras dormíamos y yo estuve atento y nervioso ante cierto acoso disimulado que no había querido desatar en mi contra, pero que ya presentía y deseaba en el fondo de mi ser. Ante ese reto me decidi y mientras me observaba como un libidinoso, su miembro comenzó a erectarse en toda su longitud. Desnudo ya, su vista se concentraba en mis nalgas, redondas como una manzana, las cuales acostumbra depilar para ponerme panteleticas de vez en cuando. Yo con algo de sonrojo note que mi pene respondía al acoso. Sin mediar palabras me diriji al baño a ducharme seguido de Ernesto que dando traspies logro colocarse a mi lado mientras abría la ducha. Tome el jabón y comencé a pasarlo por mi cuerpo mientras Ernesto, un hombre maduro de 52 años, me observaba. Yo trataba de no verlo a la cara, sin embargo él con una risita disimulada pareceía prever lo que vendía en breve. _Oye Angel, estoy algo mareado, enjabóname un poco. Su pedido me puso nervioso, pero yo ya no resistía mas, lo que tenia que ser, tenía que ser. _Esta bien, pero quédate quieto. Yo ya estaba excitado a tañ forma que mi pene tenía una erección total y él guevo de Ernesto esta a punto de estallar. Tome la pastilla de jabón y comencé por su pecho y brazos. De pronto me tomo de la mano y la dirigió hasta su lanza. _ Anda, lávala que tiene hambre. No resistí mas y la tome entre mi mano, solté el jabón y presione hacia sus bolas, pelando aquella cabeza puntiaguda. Todo esta dicho, había cedido a sus deseos y mi secreto guardado por muchos años se venía al suelo, quería ser una putita, penetrada por un hombre, y Ernesto había descubierto mi debilidad a los 26 años. _mamamela mamita, es tuyo, no yengas miedo ni pela, desde hace tiempo se que tienes tu mariquería y me propuse que serías mio. Yo solo escuchaba mientras tenía dentro de mi boca aquella lanza varonil, que a pesar de su edad estaba tan tiesa que parecía de madera. Jamas me imaginé que era tan rica esa punta de carne. Mi ano ante esa locura suspiraba de deseos y presagiaba lo que le esperaba aquella noche de copas. Ernesto espero que yo terminase de beber el semen de su primer orgasmo el cual tome en su totalidad. Me acorde de Alex, un muchacho a quien un viejo italiano visitaba todos los sábados en la urbanización de Maracay para mamárselo y según mi amigo, le encantaba tomarse la leche. La leche de Ernesto, primera vez que me pasaba era agridulce pero muy caliente y la cantidad fue abundante. Mientras su pene convulsionaba yo succionaba con fuerza, quería tosa esa leche para mi- _Coño marica me vas a chupar las bolas..¡perra! Me levante, algo apenada, y me dijo muy quedo. _Tranquila mi reina bella, es solo jugando. _Le sonreí mansamente, mientras me daba vuelta colocámdome de espaldas a él: _:Que vas a hacer.bicho malo. _Te voy a hacer mía. Hace dos años estoy tras de ti y te llego la hora. mis nalgas, que acostumbraba afeitar, tenían aquel miembro apuntando hacia mi ano. Me beso en la espalda abrazándome tiernamente mientras me llenaba de besos. _Vamos a la cama mi amor, Me tomo de la mano y me llevó al lecho que habíamos compartido esos dos días. Acuéstate boca abajo linda. Le obedecí sin chistar. Estaba decidido a que me penetrara, iba a ser suya. Comenzó a besarme desde la espalda hasta mis gluteos, subia y bajaba con la punta de su lengua señalando el camino. Finalmente se coloco entre mis nalgas y abrió con sus manos mi culo, dejando al descubierto aquel rosado y virginal agujero. Su lengua caliente lo perforo y un beso sonoro en mi ya rendida pepita de culo me hizo estremecer. Ernesto me hizo subir, de cuclillas, y levante aquellas rosadas nalgas para que iniciara una mamada en mi culo que nunca olvidare, aquella sabia lengua, larga como ninguna, me penetraba como loca y yo comencé a moverme desesperada menta hasta que no pude mas y le grite domo una loca: _METEMELA MI AMOR, MO AGUANTO, METEMELA. A todas estas Ernesto tenia una pomada de moroline en sus mano u con uno s de sus dedos me lubrico profunda y sabiamente. Coloco sus dos manos a los lados de mis nalgas y las abrio para dejar al descubierto su objetivo. Senti su afilada cabeza, caliente como al rojo vivo, hacer contacto con mi orificio y luego comenzar a penetrar su nuevo hogar. La penetración fue lenta y algo dolorosa, pro primera vez me estaban cogiendo, tal como lo había soñado tantas veces, Ernesto logró penetrarme totalmente y se acerco a mis oidos para susurrarme: _Mía. _Si tuya, malvado, amor. Dame. Dame. Aprovechame que estoy borracha. Comenzó a moverse lentamente mientras yo trataba de acoplar su paso hasta que logramos un ritmo cadencioso ambos aceleramos nuestros cuerpos acoplados en uno solo mientras su miembro iba y venía entre mis nalgas. Yo me deje caer y entonces abrí las piernas para quedar a su merced. Ernesto, muy cariñoso me llenaba de besos hasta que logré voltear la cara, saque la lengua y como un suplica le pedi me besara en la boca: _Bésame mi amor quiero ser tuya , toda tuya. Aquel hombre era especial y complaciente, busco mi boca y me ofreció su lengua que chupe ansioso mientras mi culo ardiente apretaba cada vez mas su miembro buscando acelerar su orgasmo. De pronto Ernesto me grito quedadamente: _¡Estas acabando perra!¡puta! Si efectivamente, no pude resistir aquel placer que vivía por vez primera y mi orgasmo lo sorprendió. Yo tome mi pene y me masturbe mientras salía el semen. Ernesto gritaba emocionado: _¡Rico, que rico culito mi amor, acabas como una mujer, como una hembra! Dicho esto, me acometió con furia y no tardo mas de dos minutos cuando sentí su miembro batirse dentro de mi para descargar un fuerte chorro de leche caliente en mis entrañas. Ernesto empujo todo el pene mientras acababa y yo giraba mi culo en redondo para extraerle la ultima gota de sus bolas calientes. Finalmente cayo agotado y sudoroso sobre mi y me dijo al oido _Te quiero mi vida. La delegación se encontró de nuevo a la hora del desayuno. Llegamos tarde y allí nos despedimos, Ernesto y yo nos quedamos un día mas. Desde aquella noche, todo quedo decidido, mi secreto fue develado para él y cada vez que había una convención, casualmente solo habían camas matrimoniales disponibles.

escrito por Anonimo
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