Hola a todos.
Hace un tiempo que leo los relatos y algunos me parecen fantásticos, otros pura imaginación, lo que me animo a contarles es cierto, y ocurrió ya hace algunos años. Cuando tenía unos 32 años comencé a relacionarme con un jovencito que en ese entonces tenía 19 años, su nombre Diego. Yo ya había tenido relaciones con hombres en variadas ocasiones, pero el no. Estuve un tiempo tratando de convencerlo, hasta que un día, serían las 10 de la noche, yo había salido al quiosco, en mi casa no había nadie, y cuando vuelvo lo encuentro a Diego que volvía a su casa, lo saludo, y le pregunto cómo andaba, me dice que más o menos porque acababa de romper con la novia, esta es la mía pensé, así que sin dudarlo, y como muchas otras veces lo invité a ir a mi casa así charlábamos, muy pocas había aceptado y nunca había pasado de un manoseo, por supuesto de mi parte. Pero esa vez estaba casi convencido que se me iba a dar. Caminamos 1 cuadra hasta mi casa, entramos y nos sentamos en un sillón. Empezamos a conversar y el dale que te dale con lo de la novia, yo le decía no te hagas problema, sos joven, ya vas a encontrar otra. Sin más vueltas le propuse que si el quería y tenía ganas podíamos tener sexo, trate de acariciarle el miembro, pero el se negaba, insistí un par de veces hasta que me dejó agarrárselo, el tenía un pantalón jogging, que hermosa sensación sentir esa verga dormida en mi mano y sentir ese despertar, le estaba gustando. Le dije si me dejaba chupársela, el me contesta que no, pero yo ya estaba arrodillado entre sus piernas, con mi cabeza muy cerca de su bulto, y por supuesto con mi mano en su dura pija. Insistí hasta que me permitió sacársela del pantalón, que hermosa pija, tamaño normal, nunca me puse a medirlas, se la acaricié, lo miré a los ojos y comprendí que por fin había llegado el momento, entonces acerqué mis labios a su glande y comencé a chapársela, el sentado, yo de rodillas tenía en mi boca el miembro que desde ya casi un año estaba buscando. Se la chupé sin parar durante unos diez minutos. le empecé a bajar los pantalones, le acariciaba el culo, primero dijo nooo, después de varios intentos ya no se resistió. Se la seguí chupando hasta el fondo, también sus huevos, que lindos, Yo estaba a mil, el la disfrutaba, le digo, me la ponés, me mira y me dice no. Yo sigo mamándosela, me dije si no me coje por lo menos lo hago acabar en mi boca, le vuelvo a insistir y me vuelve a decir que no, yo sigo con mi lengua recorriendo todo su pene bien duro, al rato me mira y me dice, de veras querés que te coja. Siiiii le digo, se acuesta boca arriba en el sillón y me dice vení sentate, yo le digo mejor vamos a mi cama, me dice no acá, le digo bueno. Estaba boca arriba con los pantalones por la rodilla y su mástil bien parado. Me bajé los jeans y me puse en cuclillas sobre su pene. Me lubriqué con saliva. Y apoye su cabeza en mi agujero, no entraba, tengo que decirles que siempre les costó a todos metérmela. Le digo no hay caso, entonces el me agarra de la cintura, hasta ese momento, el no me había tocado con las manos, les decía me toma con sus manos de mi cintura, me corre un poco para atrás, hacia el y me baja sobre su pene que duro como una estaca empieza a penetrarme, seguía tomado de mi cintura y me subía y me bajaba, yo le decía para, para, pero el no me obedecía y me decía, vos la querías, acá la tenés y me la clavo durante un rato hasta que comencé a sentir sus jadeos y se vino dentro mío. Lo miré, se sonrió y me dijo, ya terminé, Yo me levante me fui al baño, me hice una flor de paja y después me higienicé. Salgo del baño y el estaba recostado en el sofá con la pija seminerecta, fue a lavarse y al rato cuando volvió del baño le di un abrazo y le acaricié su pene ya dormido, me miró y me dijo, bueno me voy, le digo estas bien, me dice si muy bien, hasta otro día, lo acompaño a la puerta le doy un beso en la mejilla y se va. Que hermosa sensación sentir la pija de Diego dentro mío, cuanto lo había esperado y por fin se me había dado. Realmente yo había perdido las esperanzas de tenerlo, ya se que no fue algo muy romántico, pero por lo menos pude sentirlo dentro mío. Esa fue nuestra primera vez, después hubo muchas más que espero algún día contarles. Hasta muy pronto.
Lucho