Trabajaba como ingeniero en una obra y un día a la hora de la salida observe a un obrero bañandose desnudo desde un tercer piso. No se por que pero me fascino ver aquel hombre de color bañandose y masturbandose, pensando que nadie lo veía. No se si era su excitación, o lo largo de su pene, o su viril y musculoso cuerpo, pero me quede extasiado mirandolo. Estaba excitado mirando aquel hombre y no sabía el por qué. De repente el me miro y nuestros ojos quedaron trabados por un momento. El sonrio y yo sentí un escalofrío por toda mi columna. Me escondí y trate de calmarme un poco. Mi sorpresa vino al verlo llegar totalmente desnudo a donde yo estaba. Mi pene se erecto de golpe y no pude ocultarlo. Jackson, así se llama, se acerco a mi con su sexo apuntandome amenazadoramente, y me beso en los labios ardiente y sorpresivamente. Quise resistirme pero Jackson era un negro enorme, de más de 1.90 y muy musculoso. Comenzo a acariciarme y besarme con lujuria, arrancandome literalmente la ropa. Al desnudarme comenzo a lamer mi ano con su boca, deslizando su lengua en mi. Aquel beso fue exquisito, gemí y le levante mi cola para que la acariciara mejor. Jackson deslizo uno de sus fuertes dedos en mi y grite de dolor y placer, poco a poco me fue lubricando y abriendo. Luego me apoyo a una columna y tomandome por las caderas llevo su glande a mi ano y comenzo a deslizar aquel enorme huevo. Estaba tan excitado que solo gemía de placer. Al hundir todo su sexo en mi cuerpo tuve un orgasmo tremendo que no disimule. Esto excito muchisimo a Jackson que comenzo a cogerme con lujuria, hasta venirse en mi. Al acabar me abrazo con ternura y me dijo que mi trasero era bello y divino. Pense que lo sacaría, pero comenzo a besar mi cuello sensualmente diciendome que sería su hembra, y a el le gustaba darle huevo a su mujer todos los días. Se comenzo a mover poco a poco y al rato me cogía nuevamente con lujuria. Al acabar me llevo de la mano a la ducha y me pidio que lavara su sexo. Estaba fascinado y sorprendido con aquel inmenso pene, y no me resisti a satisfacerlo oralmente. Después de beberme su semen sentí verguenza y sorpresa de haber recibido aquel imponente huevo en mi ano, pero Jackson comenzo a besar mis labios con ternura y deseo, volviendo a poseerme con lujuria. Al acabar me hizo sentar sobre su virilidad y mirandome a los ojos me dijo: "De ahora en adelante vas a ser mi putita rubia, vas a ser mi mujer, mi hembra, y mi exclava. Voy a cogerte cuando quiera y tu vas a ser muy complaciente, ¿Ok?". "Si" fue mi respuesta, mientras cabalgaba por primera vez sobre un macho. Jackson entro en mi cuerpo y en mi vida como un huracan, se posecionó de mi, y me hizo su hembra. Me obligo a terminar con mi novia, me prohibió masturbarme, o tener contacto erótico con nadie. Mi único placer se deriva de la sensación de plenitud, de abandono, de placer que me da mi bello negro con su sexo.