RIO DULCE II
Luego de la experiencia homosexual vivida con Kenny en Platanal. Seguimos teniendo unas relaciones abiertas que cada día me comprometían mas con el muchacho cuyo vigor y fogosidad era increíble, por lo menos una o dos veces a la semana me hacia su mujer. Yo me sentía por demás complacido, pero notaba que Kenny me hablaba cada vez mas sobre Yanet, mi mujer, de quien comentaba sobre lo hermoso de sus piernas y trasero, preguntándome como era en la cama. Yo deducía que el muy zamarro comenzaba a codiciar mi mujer y eso me molestaba algo, quizás un poco de celos o simplemente miedo a que Yanet me quitara el machito.
Yanet y yo habíamos bajado ostensiblemente la frecuencia de nuestros encuentros maritales desde que el carajito empezó a cojerme, notando que estaba saliendo muy a menudo con sus amigas y llegaba muy tarde cada vez justificándose con cualquier cuento, que yo aceptaba sin chistar, total mi interés por ella había bajado a tal punto que hacia mas de un mes que no la poseía.
Un día mientras Kenny me daba por detrás comenzó a llamarme por el nombre de Yanet, notando como se excitaba al máximo mientras me penetraba.
_Yanet, mamita que rica estas, Mami dámela, Mami ahhh!
Yo espere ansioso que acabara para lograr mi orgasmo y así poder preguntarle tajantemente:
_¿Quieres tirarte aYanet coño de tu madre!
_Si, me gusta que jode-me contesto- y esta bien buena la muy puta-
_Por qué le dices puta a mi mujer?
_Tu eres ciego guevon, hace mas de un año se la coge un policía .
_¿Como sabes esa vaina?
_La he viste entrar al hotel en el carro del tipo. Ayudame a tirarmela, total a ti lo que te gusta es que te de por ese culo.
Aquello no me sorprendía, la pobre tenía que desahogarse porque era puro fuego a la hora de fornicar. Cuando me case con ella ya no era virgen y conocí de sus correrías de muchacha. Mire fijamente a Kenny y le dije amenazante:
_Okey, pero eso si, mosca con encularte con ella porque te corto el guevo.
Kenny se hizo mas consecuente en la casa y Yanet comenzó a relacionarse con mas confianza con el negrito que simpatía no le faltaba. Mi mujer gustaba de usar pantaloncitos muy cortos cuyas nalgas sobresalían insinuantes cada vez que se agachaba o caminaba insinuante. Aquel día, se celebraba el carnaval: había comprado algunas botellas de licor y unas máscaras; desde temprano habíamos comenzado a beber y el ambiente era de parranda y bochinche que aumentaba a medida que se vaciaban las botellas. Nunca había visto a Yanet consumir tragos con tanta furia, nos acompañó en la parranda aceptando bailar con Kenny en mas de una oportunidad,
quien ni corto ni perezoso aprovechaba estrechar a Yanet contra su cuerpo, la cual a medida que libaba se tornaba mas sumisa a las apetencias del morenito. En un momento de la tertulia Kenny sugirió el juego de la botellita a lo que Yanet replicó: ¡Quien dijo Miedo! Ya mi mujer estaba prendida y los tragos los consumía sin compasión.
El juego comenzó de inmediato y mi mujer perdió corrido quedándose en pantaletas, mientras que kenny y yo manteníamos casi toda la ropa. Yanet insistió en seguir jugando a pesar de haber perdido toda la ropa, solo le quedaban las pantaletas y los zapatos cuando ganó la siguiente ronda. Como castigo le quito los pantalones a Kenny quien tenia una erección muy explosiva, la cual se hizo notable al caer el pantalón. Yanet se quedo casi muda mientras observaba aquella puya que amenazaba con salirse del interior del muchacho, Kenny se sentó mientras expresaba:
_Sigue el juego, tira la botellita Alex.
La botella giró suavemente hasta que su boca me señalo como inquisidor de la próxima pena para los dos restantes. Pense´por un momento y les dije:
_Quiero verlos bailando-
Kenny me miro con satisfacción, mientras Yaneth aceptaba sumisa mi petición. El muchacho la tomo de la mano y se fueron al centro de la sala para bailar un regeeton que sonaba en ese momento. Las tetas de mi mujer se movían al compás del ritmo mientras que su acompañante, sin ningún recato colocaba aquella polla erecta entre sus piernas al mismo tiempo que la hembra lo recibía complacida. Yo a su vez comencé a excitarme al verlos tomar calor. Ahora Yanet, desinhibida, colocaba su totona a disposición de Kenny quien desvergonzadamente busco con su mano liberar el miembro, el cual salio como un resorte hacia delante hundiéndose nuevamente entre las piernas de ella. A todo esto la parejita de bailadores fue cogiendo calor y se abrazaban sin recato. Mí mujer busco la boca de Kenny y le metió la lengua que fue correspondido en la misma intensidad, se movían con mas fuerzas y el pene liberado entraba y salía de los muslos de Yanet quien perdiendo el control se desprendió sin ningún rubor de las pantaletas dejando el camino despejado a su pareja para que intentara la penetración que ya era inevitable. Kenny tomo su pene con una de sus manos y lo colocó a las puertas de la vajina de Yanet quien subiendo una de sus piernas permitió la penetración definitiva- A todas estas, absorto ante lo que veía, permanecía estupefacto ante lo inevitable mientras mi mano masturbaba mi erecto miembro. Yanet y Kenny estaban zingando parados frente a mi besándose como locos. Mi mujer, en un movimiento brusco se separo de su machito y lo tomo de las manos tomando camino a nuestra habitación donde lo empujo de espaldas a la cama para introducirse de nuevo aquel miembro que ahora lucía mas grande que nunca. Yanet montada arriba se introdujo todo el pene para iniciar una sesion de sube y baja buscando bañar con sus liquidos vaginales aquella tierna y atrevida polla, suspiraba y apenas hablaba cosas entre dientes, mientras abria sus piernas y se apoyaba con las manos en el pecho del tierno para golpear con su culo la base del pene, había perdido toda noción de recato ,no hablaba, solo quería acabar con aquello dentro de ella. Montada sobre Kenny se movió con tanta fuerza que el muchacho no hallaba que hacer, permanecía a merced de aquella hembra golosa .Solo escuche un grito de placer que me indicaba el orgasmo de mi esposa cogiéndose a mi carajito .Cuando entre al cuarto encontré a mi machito metido entre las piernas de Yanet quien boca arriba, desvanecida recibía el embate de quien de ahora en adelante sería nuestro amante. Kenny no tardo en acabar a pesar de que ya habia eyaculado mientras bailaba con mi mujer, llenando de leche aquella cuca caliente. Espere que acabara y lo tome por la mano hasta el salón donde le dije con autoridad:
_Complacido, ahora le toca a mi culito, estoy que ardo, castígame con todo mi rey.
_Si de ahora en adelante les toca su ración a cada uno.
Efectivamente, Kenny vive ahora con nosotros, mi mujer dejo al policía, y disfrutamos como locos de un trio maravilloso donde doy y recibo. A Yanet la penetramos los dos llenando simultáneamente ambos orificios que la muy puta disfruta como loca.