De visita a una ciudad canadiense, me aventuré a irme en plena mañana a uno de esos baños sexuales tan conocidos. Averigüé el mejor, ya tenía varios días visitando ciertos lugares de interés y necesitaba de un hombre. Al entrar, me apresuré a desnudarme, mi verga de 20 cm. muy gruesa, que se levantó en un segundo.
Habían muchos cubículos con hombres esperando que entrase a follarlos, revisé cada rincón del lugar. Me asombraba escuchar gemidos, tenía dos condones en la mano dispuestos a usarlos.
En la sauna, dos hombres de 35 se acariciaban, en las regaderas otra pareja teniendo sexo de pie. Corrí al cuarto oscuro a ver una película. Dos la veían con aburrición y al voltear vi a un hermoso muchacho de mi edad, alrededor de 22 años hincado y mamando una verga desconocida que se vino en su cara. Se levantó, fue a enjuagarse y regresó donde yo estaba, sentado, nos miramos, me besó y arrancó la toalla de mi cintura. Tenía cabello oscuro, un poco de barba, pelo alocado, cuerpo definido y un hermoso pene.
Se sintió atraído a mi verga expectante. Nos dirigimos a un cubículo, empezó a mamar magistralmente, metió su dedo en mi culo y me volteó hacia la pequeña cama. Me mantuve en la posición de perro sabiendo que me montaría y me penetró fuertemente, tomaba mi cintura, escupía mi ano, tomaba mi cabello y me dañaba la cabeza. No pude más que gemir al sentir su enorme pene dentro de mí.
Luego me recostó de espalda, puso mis piernas en sus hombros y me embistió. Me sentí como una puta a su servicio. Arqueó mi cuerpo mientras seguía penetrándome y me encontré con mi propio pene en mi boca, sólo llegaba a la mitad y el dolor de espalda se disipaba al saber que pronto sentiría mi propio semen en la garganta.... exploté en un minuto y chorros y chorros de semen salían hacia mi garganta, escurrían por mis labios y él sonreía hermosamente de placer.
Terminó sacándome su pene erecto y se vino en mi cuello, mi cara y mi pecho. Fue maravilloso sentir ese líquido caliente y salado en mi cuerpo. Me abrazó y frotamos el semen hasta que se secó.
Salimos de ahí y él me besó y me dio su teléfono. Me dirigí a bañarme y al salir, entré a la zona del jacuzzi donde un hombre musculoso me pidió que lo follara. Miré alrededor y un grupo de 15 a 20 hombres se dedicaban a masturbarse, lamerse y venirse entre ellos. Quise unirme pero el musculoso abrió su culo a la orilla del jacuzzi. Tomé el condón y empecé a darle con fuerza, quería dominarlo aunque tuviera 30 años.
Él sentía mi pene y no podía moverse por el tamaño. Otro tipo miraba cerca y se masturbaba. Noté que en un momento, el que era mi puta ahora sacaba un frasco e inhalaba su contenido. No dudé en aspirarlo en cuanto me lo ofreció.
Sacudidas en mi cuerpo hicieron que el placer se duplicara, tomé el pene erecto de mi hombre y le saqué el semen que salpicaba en los mosaicos de enfrente y terminó llenando mi mano de una blanca y tibia mezcla de semen.
No logré venirme y mi verga seguía enorme, muchos miraban el tamaño frente a mi delgado cuerpo y sonreían con lujuria.
Me uní a la orgía de inmediato. Un muchacho de ojos azules, cabello rubio, cuerpo perfecto comenzó a tomar mi pene con su boca. Un hombre moreno introdujo su lengua a mi ano y no podía entender ese placer, jamás había hecho eso y terminé llenando de semen a mi rubio compañero.
Después de que mi primera vez alguien de mi edad me hizo el amor, sentí que esta segunda experiencia era demasiada perversión.
Ahora, años después, sigo con la fijación de corridas en la boca, de lenguas en mi culo, de sexo público, de aventurarme a lo que sea, continuamente me masturbo en webcam para desconocidos, uso dildos, me tomo fotografías y disfruto ser activo y pasivo, oral, dominante, dominado, me gusta follarme a una mujer y no puedo limitarme a una cosa.
Diario me masturbo y no veo el día en que vuelva a meterme a un baño gay a liberarme y disfrutar el sexo entre hombres.