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UN CHICO PARA ENVERGAR Eran casi las tres de la tarde. Iba en mi auto, platicando con una amiga, de regreso de una cita de trabajo. Al hacer alto en un semáforo pasó sin prisa un muchacho. Lo miré por unos segundos y me impactó. No podía detener más mi mirada en él, pues mi amiga podría notarlo… Pero mi respiración se detuvo y sentí una oleada cálida y un hormigueo ansioso. El muchacho, de figura adolescente, seguramente salía de una universidad cercana, pues llevaba una maleta deportiva en sus espaldas, con una playera ajustada que delineaba las curvas de sus músculos y un pantalón que, al verlo de perfil, mientras pasaba, también marcaba una pronunciada curvatura al frente, a lo largo de su bragueta… seguramente era un chico muy bien dotado. Por la noche, ya en casa, al recordar la imagen del muchacho, sentí nuevamente esa oleada de calor y ese hormigueo en el cuerpo y esa sensación de ansiedad por él… y miré de nuevo su cuerpo curveado suavemente por sus músculos y recordé sus nalgas abultadas y el bulto vertical y curveado de la bragueta de su pantalón y también recordé su pelo castaño claro y ondulado, acercándose a sus hombros… y mi verga se inflamó, incontenible, sin que apenas pudiera detenerse en la licra de la copa de mi tanga. Seguí en el ensueño que me producía la imagen de ese chico y me venían deseos infinitos de estar junto a él, de saber quién era, cómo era su manera de ser, cuáles eran sus anhelos íntimos… quería saber todo de él… Me bajé la tanga y mi verga durísima golpeó mi abdomen y me la empecé a acariciar, como acariciaba la imagen de aquel muchacho tan erótico… Mis sensaciones eran de ternura y excitación inmensas y cuando sentía que me iba a venir me detenía, pues quería que no terminara el ensueño… sentía los latidos de mi verga al igual que palpitaba todo mi cuerpo. Y pensé en si lo volvería a ver… Y en esa sensación que me hacía sentir tan pleno me di cuenta de que estaba ilusionado, así nada más… sin nada más que su imagen incitante y erótica… y mi verga se humedeció, sin perder su dureza y su urgencia y enseguida me decidí por buscar a ese chico y hablarle, no sabía con qué pretexto, pero sabía que tenía que hablarle y verlo nuevamente y en ese momento mi verga se estremeció con todo mi cuerpo, con todo mi ensueño y tuve la sensación más intensa y más plena que la imagen de un chico me podía producir. Quiero envergar con ese chico ¡Y lo voy a buscar!

escrito por Anonimo
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