Por una enfermedad viral tuve que tomar una potente droga por casi tres semanas, lo que no sabía era que esta podía inhibir la producción de tetosterona y aumentar los estrógenos en mi cuerpo.
Empecé a notar que estaba siendo atraído por hombres, y aunque fui al médico varias veces, este no me dijo nada, y al el preguntarme si sentía algún cambio, o tenía algún tipo de reacción al medicamento, nunca imaginé lo que ocurría en mi cuerpo.
Al volver al trabajo un compañero con quien siempre he tenido una muy buena relación vino a saludarme. Al verlo lo miré con otros ojos y al abrazarlo me agradó mucho el contacto. Ese día fuí a ducharme tarde y allí lo encontré totalmente desnudo. Lo había visto así varias veces, pero ahora quedé fascinado con su belleza. Miré su bello y viril cuerpo oscuro, y su largo y hermoso sexo, y deseé ser mujer. Mi pene se erectó con violencia y me quedé contemplando aquel hermoso hombre. El me miró y sonrió. Yo me corte todo y me puse nervioso. Al notarlo me dijo; \"Me miras como si quisieras comerme, y tu pene está erecto\", ven, vamos a ducharnos y me cuentas.
Me desnudé y entré a las duchas, el estaba en la última. Me acerque y al verlo no pude disimular mi excitación. Al verme su sexo se erectó y quedé fascinado y paralizado mirando aquel hermoso miembro. Extendió su mano hacia mi y yo deje que tomara la mía. Me haló hacia el y me metió a su ducha, donde me dió un beso ardiente en los labios. Me alarme y asuste, y le dije: \"Ramón, no, no\", pero el no dejo que dijera más, simplemente beso mis labios con deseo, abarcando toda mi boca con la suya. No me opuse y el tomó mis brazos y me hizo abrazar su cuello. Como es unos 15 cm más alto que yo, tuve que pararme en la punta de mis pies, para besarlo con comodidad, mientras sus manos recorrían mi espalda. Aquello era algo delicioso, y aunque sentía miedo, continue besándolo.
Después de besarme por varios minutos me hizo girar y empezó a acariciar mi espalda, tan divinamente que me retorcía de placer y tuve que detenerlo varias veces para no gritar. Estaba delirando de placer en brazos de aquel negro maravilloso. Mientras acariciaba mis glúteos los separó y beso mi ano, deslizando su traviesa lengua en mi. Fue como una gran explosión de placer repentino que me hizo gritar de gozo, sin poder reprimirlo. Allí estuvo un rato y note que ponía algo muy baboso en mi ano, traté de mirar y vi que deslizaba uno de sus largos dedos en mi. Volvía a dar un fuerte gemido, y casi tuve un orgasmo. Luego note que me lubricaba con sus propios fluidos, los que salían de su pene de manera abundante. Recibí dos y luego tres dedos en mi ano.
Poco después se levantó y puso su glande en mi ano. Me moría de ganas de tenerlo dentro de mi, pero sentía un miedo terrible, porque su huevo era enorme y yo nunca había estado con otro hombre, ni siquiera me había sentido atraido por ninguno antes de la medicina.
Ramón deslizó su glande un poquito en mi ano y me preguntó si me molestaba. \"No\", dije. Empezó a hundirlo muy suavemente. Sentía mi ano y nalgas muy babosas, y la sensación era divina. Además estaba contra la pared parado de puntillas y no podía resistirme. El tomaba mis muñecas y estaba a su merced. \"Hoy te voy a hacer mi mujer, mi vida, vas a ser mi hembra\", decía. Su huevo fue entrando muy lentamente. Si me quejaba retrocedía un poco y volvía a envestir con delicadeza. Su glande llagó a mi segundo esfinter, que se abrió para el, y recibí todo su sexo hasta la base en mi cuerpo.
Me sentí lleno, completo, suyo. Una sensación divina empezó a envolver mi cuerpo. Sentí latir mis entrañas y de repente, de manera sorpresiva, un delicioso, intenso, y prolongado orgasmo explotó dentro de mi. Gemí, grité, y jadeé lujuriosamente, sin poder reprimirme. Mi cuerpo empezó a moverse eróticamente. Esto volvió loco a mi amante que empezó a moverse con violencia, eyaculando intensa y profundamente en mi. Al acabar me abrazo con deseo y yo levante mi cola para sentirlo.
Mis gritos alertaron a un vigilante quien entró y nos vió así unidos. Ramón estaba parado abrazandome, yo estaba de puntillas contra la pared, con mi trasero levantado para el. Al verlo mi hombre salió de mi. El vigilante quedó fascinado viendo salir aquel inmenso pene de mi cuerpo, y su pene se erectó. Desabrochó sus pantalones y sacó su miembro. Quise oponerme pero mi hombre dijo: \"Quedate tranquilo o nos va a delatar\". Me quedé quieto y el otro hundió su sexo en mi y me gozó sin apuro, eyaculando después de un largo rato, ya que retardó su orgasmo varias veces. Estaba muy avergonzado cuando salió de mi cuerpo. Luego dijo: \"Ya no hay nadie aqui, sigan tranquilos\", pero no pude y le pedí que nos fueramos. Le di un aventón a Ramón y le pregunté: \"Donde te dejo?\", y el me miró con picardía y me dijo: \"Voy a tu cama\". Le dije que no estaba de humor, que estaba muy avergonzado, pero el me dijo: \"Vamos a tu casa, no te me opongas, es una orden\". Lo dijo con tanta firmeza que accedí.
En casa me hizo todo lo que quiso, y dormí con su sexo dentro de mi cuerpo. Al día siguiente el vigilante me obligó a satisfacerlo oralmente y comprendí que no podía seguir trabajando allí, pero me sentí alagado con sus comentarios. Ramón se hizo mi amante y por dos meses lo he dejado hacerme lo que quiere. Depiló mi cuero, me hace usar ropa íntima femenina muy sexi, me obliga a maquillarme, me hace el amor en lugares peligrosos donde pueden descubrirnos, pero lo amo con locura y no puedo estar sin el. Además empecé a tomar inhibidores de tetosterona, y mi cuerpo ha empezado a afeminarse un poco.
Que bueno que tomé esa medicina y conseguí al hombre ideal. Un negro maravilloso y bello, que desea con locura a su putita catira.