Cuando entré en el bar, no pude dejar de fijarme en él. Era alto, moreno y con un tatuaje en el brazo. Estaba sentado en la barra y no hacia más que mirarme. Me puse tan cachondo que me fui al baño a hacerme una paja. No me ocurría desde que lo había hecho con dos tíos a la vez.
Me baje el bóxer y empecé a menearme la polla. Cuando iba a correrme, se abrió la puerta. Era él, con un bulto entre las piernas que me hizo estremecer. Entró, cerró la puerta, se arrodilló y me hizo una mamada increíble. Con la boca llena de leche, me dijo:
-¿Porqué no te vienes a casa ahora que estoy caliente y te tomas mi biberón? No vivo muy lejos de aquí ...
Nada más entrar en su piso, empezamos a besarnos. Metió su lengua en mi boca. Le quite la camiseta y descubrí su torso peludo. Cada vez me ponía más cachondo. Me centré en sus pezones y luego bajé con mi lengua hasta llegar a los pantalones. Se los quité y fuimos a su habitación. Dentro de aquellos calconzillos se marcaba un nabo enorme. Cuando se los bajé, ya estaba empalmado. He follado con negros, árabes y mulatos pero la de este tío era enorme.
- ¿Quieres mamármela?
- Sí, estoy muy caliente pero no hago nada sin goma. Si no tienes, puedo hacerte una paja y ya follaremos otro día.
- Tranquilo tengo una caja entera. Hace días que no follo, así que imagínate como tengo los huevos...
Abrió el cajón de la mesilla y se puso una goma. Me arrodillé y me metí aquella verga en mi boca. Empezó a gemir y me centré en sus huevos, se los lamía y con la mano le meneaba la polla. Llevabamos un rato así cuando me dijo:
- Antes de correrme, quiero follarte. Vamos túmbate en la cama y ponte a cuatro patas.
Sacó un tubo de vaselina, me untó el culo y me metió dos dedos. Al rato noté aquella polla como entraba y salía. Cuando ya me la había metido hasta el fondo, me dijo:
- Antes de correrme, tengo una sorpresa para ti. Entrad ahora que está calentito...
La puerta se abrió y entraron dos tíos. Yo estaba tan cachondo que al verlos me corrí otra vez. Uno era madurito, con perilla y buenos músculos. Estaba en bóxer y se sentó en la butaca de la habitación. Con una voz penetrante dijo:
- Juan folláoslo primero vosotros. Luego será mi turno. Fue entonces cuando conocí el nombre del dueño de la polla que tenía en mi culo.
El otro era más joven. Era rubio, con coleta y su polla no era tan gruesa pero era larga. Se bajo el bóxer, se puso una goma y me la metio en la boca. Al rato me dijo:
- ¡Cómo chupas! Ya podía aprender mi novia... Me la has puesto tan dura que te follaría ahora mismo.
Se tumbo en la cama y Juan sacó el nabo de mi culo. Me puso un poco de vaselina y me senté encima de la polla de su amigo. Cuando la tenía toda dentro, Juan empezó a gemir así que note que iba a correrse en pocos segundos. Se quitó la goma y empezó a correrse en mi pecho. Hacía tiempo que no veía a un tío soltar tanta leche de una sola corrida. Me besó y se sentó en otra de las butacas. Su amigo me pidió que me tumbara en la cama. Me puso una almohada debajo del culo y me dijo:
- Vamos abre las piernas. Sentiras como mi polla llega hasta el final pero antes chúpamela que se me ha puesto morcillona. Después de chupársela un rato me dijo:
- Túmbate que quiero correrme dentro de tu culo.
Empezó a dar fuertes embestidas y noté como su polla entraba hasta el final. El ruído de sus huevos al chocar contra mi culo me pusieron muy cachondo. Con las dos manos apretaba aquellos glúteos y los empujaba para que su nabo entrara hasta el fondo. Yo no podía parar de decir
- Córrete cariño... fóllame,fóllame uhhh..sí sí. Métemela oh ohhh.
- Ahí va, toma mi leche..Ufff Vaya corrida. Cuando me tire a mi novia esta noche me acordaré de ti.
Se apartó de mi, saco su nabo de mi culo y vi como toda su corrida colgaba del preservativo.
- Ahora me toca a mi -dijo el madurito que seguía sentado en el sillón-. Ven aquí y mámela un rato antes de que follemos en la cama.
Me acerque a él y me pidió que le bajara el bóxer. Estaba rasurado y tenía otro tatuaje en el brazo. Me pone muy cachondo ver a un tío empalmado que se la menea con uno en el brazo.
- Déjame a mi, cariño.
Le aparte el brazo y empeze a hacerle una paja. Le chupé los pezones y él empezo a morrearme.
-Vamos a la cama. Quiero metértela por el culo porque a mi mujer no hay manera de hacérselo.
- No me extraña- le dije. La tienes muy gruesa y, sí, al principio duele mucho pero luego son las mejores.
Él se tumbo en la cama, le puse la goma y me pidió que se la mamara. A los cinco minutos, me pidio que cabalgara sobre su polla. Mientras tanto, Paco y el rubito, empalmados, se subieron a la cama, uno a cada lado, y se turnaban para meterme la polla en la boca. El madurito me pidio que me tumbara y de lado empezo a embestir con tal fuerza que le dije:
- Tránquilo, que vas a meterme los huevos si sigues empujando de esa manera. Pero no pares, que no había tenido nunca un capullo tan grande como el tuyo dentro del culo.
Paco y su amigo, se iban tumbando sobre mi boca y me metían la polla en mi boca como si me estuvieran follando. El madurito me pidio que se la mamara antes de correrse, mientras que Paco y el rubio se iban turnando para penetrarme en la postura del perrito. Se notaba cuando entraba la verga larga del rubito o el pollón de Paco.
Al minuto estaban los tres corriendose en mi boca