HISTORIA REAL, EN BUSCA DEL VERDADERO AMOR
Corría 1975, yo era un chico de 20 años, muy masculino, mi nombre, diremos Miguel, virgen, siempre anhelando poder conocer un hombre que me colmara de felicidad, que me protegiera, en donde yo pudiera tener un consuelo, una palabra de aliento, un compañero, un amigo, un amigo, un padre, en fin un ser ideal. Mis fantasías giraban en torno a un hombre mayor, mas grande que yo y más capaz que yo, un adonis maduro, con un cuerpo bello, atlético. Había en todo Bogotá un tipo con esas características??
Un día paseando a pie, me senté en una banca de un parque, recuerdo ese día, estaba ansioso, angustiado, era un tipo que todo el tiempo quería pasar encerrado en mi recámara, escuchando la música del momento como escape o viendo televisión largas horas, lo cual preocupaba a mis padres, que con la oleada hippie del momento suponían que andaba en algo por el estilo, la marihuana era la droga del momento, pero yo inocente no andaba en eso, la verdad yo era un tipo de mente limpia.
De repente nos vimos a los ojos y quede flechado, al parecer el también, me saludo yo le respondí, se sentó a mi lado y conversamos mucho tiempo, yo quería verle al día siguiente, y el me respondió que si, por lo cual nos estuvimos viendo a diario en la misma banca por tres meses, yo estaba enamorado él también. Era un tipo normal muy masculino, de 40 años, su nombre diremos José, el doble de mi edad!!!, no cumplía mis requisitos físicos, de los sueños húmedos que tenia todas las noches, pero me parecía un hombre fenomenal. Accedí ir a su casa, conocí a su familia, el vivía solo, pero visitaba mucho a su familia, acababa de pasar un divorcio, la familia me encanto y yo a ellos, desde ese momento éramos uña y carne, luego yo le presente a mi familia y nos estuvimos viendo tanto con sus familiares como con los míos, pasábamos veladas maravillosas, él al principio tenia sus inseguridades con respecto a mi por mi juventud, yo era su primera experiencia homosexual extratiempo, pues llevábamos ya 4 meses, eso hizo que no se entregara completamente de corazón, pues yo sentía un vació, hable con el al respecto y el tuvo un cambio tremendo, lo tenía al 100%. Me amaba en demasía. Me conseguí empleo en la empresa donde él trabajaba, un banco, el era contador y yo era cajero, nos veíamos todo el tiempo, y nos sentíamos bien. Empezamos prácticamente a vivir juntos pues yo poco a poco me fui desprendiendo de mi familia, solo los fines de semana iba a casa, al otro extremo de la ciudad.
Al cabo de dos años de relación nació en mi de nuevo la ansiedad de mi prototipo masculino de hombre, e inicie mi búsqueda a través de las revistas de corazón de aquel tiempo, pues no había internet, recibí correspondencia y me escribía con varios tipos, tenia un apartado postal en el centro de Bogotá para no dar mi dirección, y escondía mi tesoro en mi buró en la habitación que ambos compartíamos. Conocí a dos o tres tipos en persona, pero no me llenaron, pero hubo uno que si, al cual di mi teléfono pues ansiaba un encuentro con él.
Un día José tuvo que salir temprano de su trabajo, yo me quede en mi puesto, luego de sus diligencias se dirigió a nuestra casa, y como costumbre escucho la messagemachine y entre ellos había un mensaje, era de Pedro, mi novio epistolar, “llego el fin de semana a las 9 a.m., espero estés esperando en el sitio señalado.
Llegue como de costumbre a casa a las 7 p.m. y me esperaba siempre cariñoso José, me preparó la cena, al terminar, me dijo que escuchara la contestadora telefónica, y lo hice, me quede helado, me había descubierto, y solo dijo: iras a la cita??. Pero mejor vamos a dormirnos, mañana será un día grande. Esa noche dormimos juntos como de costumbre, era viernes. La verdad no pegue un ojo toda la noche, los sábados acostumbraba irme donde mi familia. Pues ese fin de semana no salí, me quede con él. Ya no se habló mas del asunto y seguimos con nuestra relación. Yo la verdad quería a José, era para mi algo grande, en el sexo, si yo era algo taciturno con él, algunas veces no estaba disponible, y el siempre lo estaba, pero así vivimos mucho tiempo más, el se entregó mas a mí, y note más amor y cuido por parte de él.
Al cuarto año, no se, cosas de jóvenes quizás, tenia 24 años, inicie mi nueva búsqueda por el hombre ansiado, el adonis musculoso y maduro, macho, posesivo, en donde yo solo sería para él y sus decisiones eran leyes y yo un simple amante y fiel a sus pies. Tuve éxito conocí a varios. Ese año ya no fui todos los fines de semana realmente donde mi familia, los fui intercalando para mis encuentros amorosos, pero no duraban mucho, era puros encuentros sexuales. Pero seguí con José para mientras encontraba mi macho, José simplemente era un hombre que amaba, yo quería un macho que me poseyera.
En octubre de 1980, José cumplió su sueño de irse a la costa, consiguió un trabajo en Cartagena, teníamos que mudarnos. Yo también necesitaba un cambio y nos mudamos, transportamos nuestras cosas y nos fuimos a una casa a esa ciudad, candente y ardiente, donde todo es playa y sol. Mi madre enfermó y tuve que regresar a Bogotá, por tanto a José le tocarían, a él solo, las labores de acomodar todo en su puesto y tener lista la casa para iniciar el primer día de la semana con las labores en su nuevo puesto, y yo, iniciar mi búsqueda de un nuevo trabajo. Pero que cosas del infortunio, al acomodar mis cosas, descubrió toda mi correspondencia, me imagino leyó algunos pasajes o todas las cartas, nunca lo sabré, no sabré que tanto supo mas de mi y mi doble vida. Llegue el domingo por la noche y lo encontré tranquilo. Al cabo de una semana recibí en mi apartado postal de Bogota siempre, pues siempre viajaba a casa de mi familia, un nuevo admirador, con foto y todo, nos carteamos, era supuestamente de Cartagena, bueno, dispuse conocerle y le cite. Recuerdo un café de moda “Le parisien” en la calle, me senté y esperé, al cabo de una media hora, llegue muy temprano a la cita, el mesero me dio una nota, “Siéntate mejor en una de las mesas del interior”, lo cual yo hice, al cabo de 15 minutos, tenia enfrente de mi a mi nuevo amante y hombre de mis sueños, ¡¡¡Era José!!!. Me quede mudo. Me entregó una nota y se retiro. Al leer la nota con las manos temblorosas solo leí “Te amo demasiado, espero algún día tu me ames igual, eres joven, espero madures, si maduras estaré en casa”.
Bueno no tuve mas que hacer, que llorar y arrepentirme, tenia en casa alguien que me ama tanto, como yo no poder amarlo y corresponderle. Lo cual hice, regrese. Me acepto y seguimos en nuestro idilio, la reconciliación era bella. Yo no cambie mucho mi carácter, siempre fui igual en su trato con él.
En 1982, José fue ascendido y parte de ese nuevo trabajo era viajar, por tanto tuvo que retirarse 3 meses a Caracas, ala casa matriz del Banco en que trabajaba, era mi primera vez solo, libre, que hacer con ese tiempo, no sabia. Empecé a salir, no era de los tipos de vida nocturna pero lo hice, conocí un catiro ecuatoriano alemán, me fascino, Phillip, un macho total, me involucre con él. Una noche de tantas como amante sometido estaba con Phillip en la cama, y escuche que alguien entraba, me quede congelado, pero la verdad estaba encantado con Phillip, era el hombre que siempre buscaba, se abrió la puerta de la habitación, se encendió la luz, y era José.
Mi vida cambio, fui a vivir con Phillip, duramos un mes más, me regrese a Bogotá, y pase buscando mi ideal. Al cabo de una año inicie correspondencia con José, la verdad me hacia falta me sentía vacío. El estaba solo, no tenia compañía, nos hicimos amigos, él me contaba lo suyo y yo lo mío, en 1986 regresó a Bogotá y nos vimos, como amigos, conversamos mucho, y solo me decía, cuando madures mi corazón es siempre tuyo.
El conoció un joven de 27 años, que vivió con él hasta su muerte, murió hace un año, a los 66 años, era el nuevo milenio el año 2001. antes de morir me llamo y me preguntó, al fin encontraste el amor?? Que respuesta tenía yo??? Si el amor lo había encontrado hace 25 años y lo deje ir, que le decía, si el amor estaba enfrente de mí, solo lloré y le dije, si y gracias por habérmelo dado. Lastima que no fue para toda la vida. A lo que él respondió, que bueno ya maduraste, espero que encuentres un nuevo amor de verdad, como yo encontré el mío, con quien está a mi lado. Sabes, muero feliz, pues has madurado.
Luego de eso conocí a un hombre, un hombre normal, corriente, no el adonis que yo esperaba yo tenía ya 46 años, estoy con él, y hoy si se lo que es el amor, por eso quiero conservarlo.
Cuento esto no por que sea una fantasía sexual como todas las que escriben en esta pagina, sino como una lección de vida, el amor lo tenemos en cierto momento y lo dejamos ir, por querer vivir fantasías y no realidades.
Hoy se una cosa, José fue el amor de vida.
Miguel
miguelamaJose@yahoo.com