El aviso decía
“empleado tareas generales”.
Era una
casa con frente blanco, cercana a la avenida Rivadavia, en la capital federal.
La calle era poco transitada. El acceso al lugar era una puerta también de
color blanco. Había una cola con otros tres hombres esperando frente a la
puerta. No aparentaba ser una empresa ni ningún tipo de negocio. Eran las 8:00 am. Al poco tiempo se formo una
larga cola detrás de mí.
A las 8:15
hs un hombre maduro, gordito, con una tupida barba, abrió la puerta y uno a uno
nos entrego una planilla para que completáramos. Diez minutos después
ingresamos al lugar. La habitación era pequeña, solo entrábamos cuatro
personas. Tres sentados y yo parado. Llamo a los primeros postulantes, de a uno
por vez. Tardaban entre cinco y diez minutos cada uno.
Al rato me
toco el turno a mí. Me invito a pasar, y me pidió que me sentara. Era una
habitación muy pequeña con dos sillas y un escritorio chiquito.
Se sentó
frente a mí y comenzó a leer mi curriculum. Me explico brevemente en que consistía
el trabajo. Luego se concentro en la planilla.
En silencio
leía mientras me miraba directamente a los ojos. Yo me sentía muy nervioso y
como soy muy tímido bajaba la mirada. En un momento comenzó a realizarme
preguntas. Algunas para que reafirmara lo escrito, y otras mas personales. Me
pregunto ¿tenes novia o novio?, a lo cual respondí “no”. El continuaba leyendo, manteniendo el silencio,
analizándome de arriba abajo.
Agrego unas
diez preguntas más al cuestionario, la mayoría de las cuales no tenían nada que
ver con el trabajo al que me postulaba.
Varios
minutos después me dijo “ahora retírate
y volve en tres horas, tengo que realizarte una segunda entrevista”. Me
levante, le di las gracias, y me retire. Afuera había una cola como de treinta
personas.
Camine por
la zona haciendo tiempo. Estaba muy nervioso, pero debía volver pues necesitaba
el trabajo.
Regrese
cinco minutos antes del tiempo acordado. La calle estaba desierta. Toque timbre
y nuevamente ingrese a la casa.
Me hizo
pasar directamente a la segunda habitación, donde había realizado la primera
entrevista.
Me explico
que había sido preseleccionado y que faltaba hacer el examen medico, para
certificar que estuviera en buen estado físico. Le dije que no había problema,
que me dijera donde debía ir. Me miro a los ojos y me dijo “el examen medico es
acá”.
Yo quede
petrificado. Mudo. Entonces me dijo “desvestite, que sos muy flaco y tengo que
certificar que estés sano “. Lo mire con asombro y me grito “dale que no tengo
todo el día”.
Yo estaba
inmóvil. “queres el trabajo si o no” grito. “si” conteste.
Comencé a
quitarme la camisa, luego las zapatillas, el pantalón, la remera hasta quedarme
solo en medias y slip. Yo miraba hacia el piso. Escuche que se abría un cajón y
vi que sacaba un estetoscopio. Se puso detrás mío, apoyo el estetoscopio en mi
espalda y me pidió que tosa. Lo coloco por diferentes partes de mi espalda y
pecho. Luego me reviso los oídos, la boca, hasta que me pidió que me bajara el
slip. Yo no reaccionaba. Poco después obedecí. Lo baje un poco. El se me acerco
y me los bajo hasta las rodillas. No me movía ni decía nada.
Comenzó a
palparme los testículos, me reviso la entrepierna, tiro hacia atrás el prepucio
de mi pene. Me obligo a agacharme y abrió mis glúteos. Me puso un poco de algún
tipo de lubricante, e introdujo su dedo en mi esfínter. Trate de safarme y me
dijo que me quede quieto. Como era muy estrecho tenia que hacer fuerza para
introducirlo. Retiro el dedo y me subió el slip. Se sentó y escribió sobre la
hoja.
Al rato se
paro y dijo “ahora comienza la parte de resistencia física”.
Me explico
varios ejercicios de elongación que yo debía repetir. Con cada ejercicio el se
me acercaba mas y mas. Sus manos y cuerpo se frotaban contra mí. En uno de
estos ejercicios me dijo que me agachara tocando con las puntas de los dedos
mis pies, sin doblar las rodillas. Comencé a hacer lo que me pedía, con el
detrás de mí, apoyando su zona genital contra mi cola.
Subía y
bajaba y en ese vaivén el más me apoyaba. Notaba que tenia erecto su pene. Me
trataba de mover hacia el frente, pero el igual me apoyaba.
Me dijo “sácate
el slip y las medias que te vas a transpirar todo”. Obedecí y me quede totalmente desnudo. Me
hizo saltar, subir y bajar una silla, flexiones de brazos. Cuando estaba
realizando la tercera flexión me sujeto por los pies y me hizo caminar como si
fuera una carretilla, con los brazos. Podía sentir su pene, ya fuera del
pantalón, sobre mis glúteos. Me bajo y entonces pude ver su miembro. Yo estaba
aterrado. Me ordeno que me acostara, en el piso alfombrado y se desvistió
completamente. Dijo “ahora hace abdominales”. Y comencé a realizarlas con su
pene cada vez más cerca de mi boca cuando subía. Cada vez que me levantaba debía
darle un beso a su pene.
En un
descuido de el trate de escaparme. Me agarro y me dio un golpe en el estomago,
lo que provoco que me cayera al piso. Se subió sobre mí y comenzó a lamerme
toda la cara, mientras sujetaba mis manos con su mano. Yo trataba de safarme
pero no podía.
Nunca había
estado con un hombre, ni siquiera un beso en la boca, solo me habían
introducido un dedo en el ano en exámenes médicos.
Me
introdujo la lengua en mi boca y me lleno todo la cara con su saliva. Me paso
su lengua por toda mi anatomía. Me chupo los pezones y les dio pequeñas mordeduras.
Siguió manoseándome. Paso su lengua de abajo hacia arriba por mis testículos y
pene.
Me coloco
boca abajo e introdujo la lengua dentro de mi esfínter. Lo lamió largo rato
intercalando con penetraciones de su dedo. Se paro y me hizo arrodillar frente a
el.
Froto su
pene por toda mi cara. Lo apoyo y froto los labios.
Finalmente lo introdujo.
Entraba y salía,
para un costado y para el otro. Se lo tuve que chupar todo. De arriba hacia
debajo de un costado hacia el otro. Sus testículos inflaban mi boca al tenerlos
completamente dentro. Me decía “mete la lengua en la boquita de mi choto”. Me
gritaba
“vamos mi
puta, vamos, chupame toda la pija, te voy a hacer mujer.” Se la chupe hasta que
comenzó a estremecerse y eyaculo casi todo en mi boca y el resto por mi cara.
Me obligo a tragarme todo lo que salía, hasta la última gota. Quede
arrodillado, sin moverme, con la cara pegajosa, chorreando semen.
Unos
minutos después, me sujeto del brazo y me llevo hacia otra habitación. Me ato
de pies y manos, tapo mi boca con mi slip y me dejo sobre una cama matrimonial.
Estuve solo durante mucho tiempo. Escuchaba que estaba viendo la TV en otra habitación.
Mucho
tiempo después lo escuche acercándose a mí. En una mano tenia un aerosol, en la
otra una gillette descartable. Me levanto y me llevo al baño. Me puso la crema
por todas las partes de mi cuerpo donde tenia bellos. Todo, de pies a cuello.
Estuvo mucho tiempo afeitándome. Luego me metió a la ducha y me baño. Solo me
quedo el cabello de la cabeza y las cejas.
Estaba aterrado.
No reaccionaba.
Regresamos
a la cama. Siempre atado. Me apoyo sobre la cama y me coloco boca abajo. Desato
mis pies y abrió mis piernas. Se levanto y saco de un cajón una crema. Me
manoseo los glúteos, y las piernas. Sentí como ponía la crema dentro de mi ano.
Un dedo entraba y salía, luego creo que dos, mas y mas se dilataba el esfínter.
En un momento, retiro sus dedos, Entonces sentí que frotaba entre mis glúteos
su pene.
Unos
segundos estuvo todo en silencio y sin movimientos. Apoyo su glande en mi
esfínter y lo introdujo. Sentía dolor, pero no podía moverme, el me controlaba.
Entraba y salía más y más, cada vez con más profundidad. Luego de varias
envestidas, la metía y sacaba completamente. Me puso en semi cuatro patas, pues
tenía las manos atadas. Continuó la penetración. Me decía “si mi putita, mi nenita virgen, que buen
culo”. Me dio vuelta, colocándome boca arriba y reitero la penetración. Sentía
y veía su panza sobre mí.
Al rato se
acostó boca arriba y me subió sobre el. Me dijo “ahora me vas a cabalgar la
pija”.Yo le obedecía. Subía y bajaba sobre su falo.
No se
cuanto estuvo dentro de mi, pero fue eterno.
Su esperma
broto dentro de mi cavidad. Se quedo dentro mío hasta que disminuyo la erección.
Al retirarlo, pude ver que su pene tenía restos de materia fecal y sangre.
Sentía como
chorreaba su leche por mi entrepierna. Me quede solo otro rato.
Nuevamente
me llevo al baño, me desato y coloco debajo de la ducha, y con rudeza, me
arrodillo.
Se acerco a
mí y me orino todo el cuerpo. Después abrió la ducha, mientras se lavaba el
pene. Me lavo todo, y me seco. Yo no decía ni hacia nada.
Me tiro mi
ropa y me vestí. Me llevo hacia la calle y me advirtió que no dijera nada, que
yo había consentido todo. Salí de la casa y cerro la puerta. Me fui caminando
como pude. Jamás conté lo ocurrido.
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