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Ya les he contado mi primera experiencia lesbiana con la Madre Superior de un convento. Hoy les quiero contar una experiencia muy especial que se la recomiendo a todas las chicas que quieran alcanzar el maximo placer sexual en una sola noche.

 

Esto sucedió el dia que cumpli las 19 primaveras. Me quise regalar una experiencia desconocida, loca. Yo nunca habia tenido mas que encuentros tontos con chicos bien, muy formalitos, sin imaginacion. En el colegio de monjas donde estudie, solo llegabamos a masturbaciones colectivas en los dormitorios mientras manoseabamos algunas revistas porno que alguna de las chicas habia logrado meter de contrabando en el cole.

 

Mi cuerpo me decia que habia muchas sensaciones y placeres desconocidos que era capaz de conseguir si me lo proponia. Me decidi a salir a la calle como lo haria una puta cualquiera, me vesti lo mas sexy que pude, que no era demasiado porque mi ropa hasta el momento era bastante conservadora. Una minifalda, un escote bastante bajo y la espalda bien desnuda.

 

Debo decir que tengo un cuerpo excelente, mido 1,70 mts. Tengo unos pechos medianos, tipo frances, con los pezones mirando hacia el sol, ellos son pequenos pero erectos. Un buen culo, en eso soy muy latina y cintura delgada. Piernas largas y duras.  Mi piel es divina y me trato bien, con mucha lujuria. Me quiero mucho y por eso me cuido. Me masturbo diariamente y por ello sentia que mi vida sexual con otra persona era un sinnumero de experiencias insipidas. Si yo misma lograba alcanzar estados tan especiales, como era que ninguno de los chicos con quienes me habia acostado no lograban conmoverme?

 

Eran las 10 de la noche cuando agarre la calle, estaba con una amiga a quien convenci de esta aventura. Quienes nos veian de lejos se daban cuenta que eramos unas principiantes, que no perteneciamos a ese ambiente, a esa calle llena de gente en busca de aventuras, todos expertos, putas, transsexuales, chulos, borrachos, traficantes, morbosos. Para mayor seguridad nos metimos en La Guajira, un bar de ficheras muy conocido del centro de la ciudad. Apenas nos sentamos nos abordaron dos hombres espantosos, de esos todos babosos, hediondos a cigarro con alcohol, sudorosos. Mi amiga y yo nos miramos y nos decidimos a seguir el juego en que habiamos entrado, les aceptamos los tragos y ya se sintieron con derecho a meter mano, a decir bobadas melosas y cursis al principio y bastante asquerosas despues, mientras me hablaba, me tocaba la mano, el brazo. Yo respondia con monosilabos y me mantenia un poco rigida, no lograba relajarme, mi amiga ya estaba jamoneandose echada sobre el sofa con el otro. El hombre intento tocarme el muslo y yo no se la quitaba pero lo retenia con mi mano para que no subiera. Para relajarme y ganar un poco de tiempo le dije que salieramos a bailar un merengue. El encantado, salimos y de una vez me pego contra su humanidad donde senti el inmenso paquete que llevaba  tieso y duro como una piedra. No me dio tregua ni oportunidad de aplicarle el freno, asi que me entregue al destino. La gigantesca mano me cubria una de mis nalgas que apretaba con fuerza, luego me cogia la otra mientras me besuqueaba el cuello y me mordia la oreja y metia su lengua, aun entregada a lo que pasara no podia superar el asco que me producia semejante hombre. Asi que me dejaba tocar pero yo no hacia nada, me llevo de nuevo a la mesa y apenas nos sentamos se me vino encima besandome toda la cara, la mano me la metio por entre las pantaletas, ahí fue cuando se puso serio y me dijo: que te pasa, yo no te gusto? Estas seca, fria, ven chupame esto a ver si te empiezo a gustar, yo obedeci, queria realmente tener una experiencia nueva y habia que superar mis propias taras, miedo y asco. Si el olor del hombre era asqueroso, el del pene era sencillamente nauseabundo, era acido, putrefacto, aguante la respiracion y comence a mamarselo, claro que en esas condiciones no era un buen trabajo lo que hacia. Mientras estaba ahí hundida bajo la mesa, mi amiga se despedia, se iba con su hombre a terminar la noche en otro sitio. Esto altero mucho al mio que veia como la noche se iba a desperdiciar con una inexperta que le tenia asco. Intento dirigirme como chuparselo mientras me metia  el dedo en el culo, que tuvo que meter primero en el trago para humedecerlo. Esto fue lo unico que comenzo a gustarme, era la primera vez que me metian el dedo en el culo. Pero el dolor inicial me impedia chuparle, asi que con la lengua le lamia el glande, esto le fastidio, se levanto y me dijo que porque no me quedaba en casa viendo television o me tiraba al perro.

 

Ahí quede, sola y sin haber conseguido mi proposito. La primera leccion que aprendi es que no basta con estar bien buena, los hombres buscan experiencia, entrega, goce, calidad. De ahí me fui con mis pensamientos y frustracion.

 

Ya en la calle, sola, una de la madrugada, seguian los borrachos y las putas por ahí, aunque todo un poco mas decaido. Senti miedo pero aun queria extender el regreso a casa a ver si la suerte me cambiaba. Camine sin rumbo, vendedores de droga, uno que otro piropo de algun transeunte sin muchas intenciones, creo que todos notaban que era ajena a ese mundo sordido y nadie se iba a molestar en perder su noche conmigo. Estaba cansada y decidi regresar a casa. Mientras esperaba un Taxi, se detuvo un autobus a bajar a un pasajero , habia un gran bullicio adentro, se veia como que el resto de los pasajeros iban juntos y estaban divirtiendose, los que veia por las ventanas eran todos negros, cuando ya el autobus estaba arrancando, me decidi a subir sin saber la direccion que llevaba, le grite al chofer para que esperara y de un salto me monte. Cuando veo dentro del autobus habian como diez jovenes casi todos ellos negros,  uno muy blanco casi albino y los otros tipo latino, pero todos ellos eran gigantes, median todos mas de dos metros o eso me parecia e iban con sudaderas y pantalones de deporte del mismo color, evidentemente eran de algun equipo. Iban felices, bebiendo, brindando. Cuando entre se hizo un silencio y un gran piropo colectivo se oyo al unisono, seguido de voces aquí y alla como: rica,  mamacita, vente conmigo mi amorcito, sientate aquí arribita y se reian, cantaban, yo me sente adelante donde estaban dos asientos vacios, con los piropos y gritos solo alcanzaba a sonreirles indiferente, de pronto el que estaba sentado atrás de mi me susurro al oido: oye preciosa, que haces tan solita tan tarde en la noche, porque no te vienes con nosotros a divertirte, nosotros apenas estamos comenzando la parranda y si estos malandros se sobrepasan contigo yo te defiendo... asi estuvimos hablando un rato, el pegado a mi oido y yo sin voltear la cabeza, me conto que eran un equipo de baloncesto universitario y estaban celebrando el triunfo de la copa, se dirigian hacia la residencia donde estaban alojados, no eran de la ciudad sino del interior. Entrados en confianza se pasa al frente a mi lado seguido de un grito colectivo de sus amigos : EEEPAAAA, Miguel corono, y una gran carcajada...en esas estabamos ya Miguel habia pasado a tocarme la pierna mientras me hablaba e insistia que siguiera la fiesta con ellos, yo le dejaba y esto le animaba a ir mas alla, sin darme cuenta como deslizo sus largos dedos dentro de mi vagina mientras con su bembota me daba un beso que casi me chupa entera, eso me deshizo, perdi conciencia de mi, su lengua llenaba toda mi boca y sus dedos mi vagina que derramaba sus jugos por mis muslos, mi aturdimiento me impidio notar como en el autobus se hizo un silencio, todos los ojos miraban la escena y de pronto la voz del chofer resono en medio de la noche y el extasis: EPA EPA mi autobus se respeta, aquí no quiero cochinadas!! Se  van a hacer cebo en un hotel! Lo que fue respondido por una rechifla general al chofer. Este detuvo el autobus y nos hizo bajar a todos. Miguel me dice que ya estamos a dos cuadras apenas de la residencia hacia donde caminamos entre gritos y risas y uno que otro vecino quejandose por la ventana.

 

La residencia era un caseron con patio en el medio, ellos tenian dos habitaciones grandes comunicadas entre si donde dormian 5 y 5 en cada una. Pasar por en frente del portero fue muy facil ya que me metieron entre cuatro, ellos eran tan altos como paredes  y ademas me habian dado una de sus sudaderas para camuflajearme.

 

Una vez adentro abrieron botellas de ron y cerveza, la fiesta continuo y Miguel sin preambulos no quiso dejar que me enfriara de manera que me llevo hasta su cama y ahí frente a todos me comenzo a desvestir mientras me besaba el cuerpo con su bocaza, era tan grande que mi teta cabia integra en ella y como chupaba! Era como una aspiradora industrial, mientras lo escribo me mojo eso era maravilloso, solo con esa chupada que me dio llegue a mi primer orgasmo de la noche, cuando bajo a chuparme el clitoris, una verga se metio en mi boca, Pedro se habia incorporado tan grande y negro como Miguel, su pene era una inmensidad, grueso como el tronco de un arbol, con solo la mitad ya llenaba mi boca y se encajaba en mi garganta, lo tome para sacarmelo un poco y poder chuparle el glande, esta vez lo hice con toda mis fuerzas, chupaba como un bebe el pezon, era una delicia. Miguel seguia en el clitoris y su lengua penetraba mi vagina con la fuerza y consistencia de un pene, yo era inconsciente, flotaba de fecilidad, era lo mejor que habia experimentado hasta ahora, llegue a mi segundo orgasmo con el pene de Pedro en la boca y la lengua de Miguel en la vagina. No se los litros de jugo que fui produciendo, pero me sentia empapada. Miguel me pidio que lo cabalgara para que yo misma pudiera controlar la penetracion de su pene, otra bestia descomunal, hermosa como una escultura de ebano, dura y brillante, el glande rojo y pulido parecia una fruta una pomarosa, asi lo hice, en esa posicion, Miguel me penetraba y chupaba las tetas, yo le chupaba el glande a Pedro  mientras me comenzo a meterme sus dedazos por el culo, alo mejor fue uno, pero era tan grueso que parecian tres, eso no fue sino el preambulo para que un tercero, Andres, me metiera lentamente y bien lubricado con mis propios jugos su grandioso pene. Yo senti que el cuerpo se me reventaba a pedazos, cada parte se deleitaba como un ente independiente, era exitaciones distintas sensanciones diversas que sentia al mismo tiempo, era como una orquesta donde cada instrumento toca su melodia y juntas conforman una sinfonia, asi me sentia, como flotando por entre la melodia de la musica. Miguel, Andres y Pedro comenzaron a vibrar con fuerza, era como estar dentro de un edificio durante un terremoto, mi cuerpo dejo de existir, se hizo etereo, volvi a la realidad con la bocanada de leche que senti adentro justo cuando llegaba a mi tercer y mas grande orgasmo de mi vida. Los tres llegaron al orgasmo al mismo tiempo, se notaba que jugaban en el mismo equipo, y los chorros de leches llenaron todos mis huecos. Perdi el conocimiento. No se cuanto tiempo estuve inconsciente pero desperte con Ricardo, el albino, blanquisimo como la nieve, sobre mi con el pene encajado en mi vulva que apenas sentia y mis piernas levantadas hasta mi cabeza. El no se movia estaba como congelado, de pronto el pene se hinchaba cada vez mas a medida que Javier, uno de los latinos, le encajaba su verga a Ricardo por el culo, era impresionante, con cada penetracion de Javier, se hinchaba su pene y mi disfrute era grandioso, distinto,  no falto mucho para que tuviera mi siguiente orgasmo. Solo cuando Javier llego dentro del culo de Ricardo, est boto toda su leche dentro de mi, sus ojos se desencajaro y solto un grito de placer que parecia mas bien un grito de guerra.

 

Luego se inicio el ritual de nuevo pero con otros tres: Luis, Victor y Alfredo, Willian y Fortune, pero ya yo era inconsciente, borracha de sexo, a lo mejor estuvieron tan o mejor que los primeros cinco, pero yo no recuerdo nada, creo que hasta el dia siguiente mientras dormia profundo cada uno de ellos fue penetrandome de la manera que quizo. Cuando amaneci ellos estaban dormidos, Miguel a mi lado, mi cuepo era toda una capa de semen seco que no me dejaba mover, me sentia la mujer mas feliz de la tierra los veia a todos ahí, gigantes, desnudos sus caras tenian congelado un rictus de placer. Me di una ducha me vesti con lo que encontre, la pantaleta estaba perdida, y me despedi solo de aquellos a quienes les podia agarrar el pene con una buena chupada a cada uno. Ellos celebraron su triunfo y yo estrene mis 19 anos con la mejos de las experiencias.

 

 

 

 

escrito por Anonimo
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