Quisiera compartir con ustedes una experiencia que tuve en el metro de la ciudad de México, donde radico.
Esto sucedió cuando me dirigía al estadio azteca a ver un clásico de fútbol, entre las Chivas y el América.
El metro estaba a reventar ya que la mayoría se dirigía a ver el partido y pensé que el camino iba a ser largo y aburrido.
Pero dos mujeres que ivan ya en el vagón del metro harían el trayecto más ameno.
Yo viajaba de pie, mirando por entre la gente a una de ellas que iba sentada y llevaba una minifalda con unas aberturas a los lados.
Cuando cruzo una de sus piernas pude ver la parte interior de sus muslos, yo llevaba pans un poco holgados y fue una suerte ya que el espectáculo que estaba viendo no era para menos y se me empezó a parar la verga.
Pronto tuve una mejor vista de su corta falda y pude apreciar sus pantaletas color rojo.
Cuando el metro dio un enfrenon ella levanto la vista y me sorprendió mirándola, paso su lengua por sobre sus labios carnosos, clavo sus enormes ojos directamente a los míos, sosteniendo por un tiempo su mirada sobre la mía.
Y lo que aconteció en seguida, es algo que nunca olvidare.
Para mi sorpresa vi. Aparecer una mancha húmeda en sus pataletas que crecía de tamaño, hasta cubrir toda su vagina.
Había tenido una buena lubricación de sus jugos vaginales, o se le había escapado algo de pisss.
Y deseaba que me diera yo cuenta.
Después de que bajara la chica del tremendo espectáculo del metro y este se pusiera de nuevo en marcha, La otra chica que también llamaba mi atención, y que estaba de pie delante de mi, trastabillo y a alargando su mano para agarrarse de algo y no caerse, se encontró con mi verga bien parada.
Cuando el metro agarro su paso, se apretó contra mí, y mi verga se sumergió entre sus blandas nalgas, ya que llevaba un vestido muy delgadito y pegado a su cuerpo.
Su mano izquierda la puso disimuladamente de tras de ella y se aferro a mi verga ya bien parada y me la sobo sobre el pans que llevaba yo puesto.
De un movimiento calculado y precavido, me saco la verga del pans y la guió sobre la delgada tela de su vestido hasta la raya de su culo.
Haciendo ella unos movimientos ligeros hacia delante y hacia atrás, como si la estuviera penetrando y para que mi verga tuviera el mayor contacto con sus nalgas a través de su vestido.
La dama tendría como unos 28 años con una figura un poco llenita pero bien formada, con unas grandes tetas y un gran culo redondo y bien parado.
Ya demasiado excitado estaba yo, primero con la visión de la primera chica y sus patíes húmedas y ahora con este vaivén…que no tarde en disparar un chorro de leche sobre su vestido y mis pans.
Al mismo tiempo sentí que su cuerpo se estremecía sus rodillas se le doblaron ligeramente y sus muslos se apretaron.
El metro se detuvo en la terminal y todos salimos disparados por la multitud.
Quise alcanzar a la dama que me había hecho más placentero el viaje, pero no la alcance y no me quedo otra que ir a ver el clásico.
Dedico este relato a las mujeres que saben hacer más ameno el viaje en el metro.
Del marcador del partido ya ni me acuerdo, pero de lo que aconteció en el trayecto si.
Mroral2004@hotmail.com