Ante todo hola a todos. En fin, que me he propuesto contar mi relato, en vista de que hay personas que no tienen ningun reparo en contar los suyos, y asi lo comparto con todos vosotros.
Pues bien, esto paso hace algunos años, cuando estaba saliendo con un chico algo mayor que yo, yo estudiaba en la universidad y el era camarero para una empresa de transporte mediterraneo, por lo que habia largos periodos de tiempo en los que no nos veíamos. La verdad es que el chico era un poco cortito, pero en la cama me hacia verdaderas locuras, así que yo seguía con el, pese a que teníamos muy poco en común, además, el hecho de que estuviese tanto tiempo fuera por su trabajo, me daba tiempo para estudiar y no tenia que inventarme ninguna excusa cuando quería salir con mis amigas o amigos. En una de estas ocasiones en las que se marchaba, tenia que estar 40 dias navegando, y faltaban dos para que se fuera, por lo que quedamos por la noche para tomar algo, una cena rapida y despedirnos. Cuando llegamos al apartamento, nada más abrir la puerta me quite los zapatos, el sueter y el pantalón que llevaba esa noche, con lo que me quedé en sujetador, tangas y medias. He de decir que no uso pantys, sino medias con liga, no estorban y son muy sexys a la hora de hacer el amor. Pues bien, me siento en el sofá y esperé a que el se desvistiera y viniese conmigo, para tocarnos y besarnos un poco. En esto, que me dice que tiene una sorpresa para mi, que me lo iba a regalar porque el pasaba mucho tiempo fuera y para que yo no me sintiera sola y con ganas de estar con otro hombre. Yo estaba un poco perpleja, pues no sabia lo que me esperaba, y en esto que saca un paquete envuelto con papel de regalo y me lo da. Cuando lo abro, si que me quedé perpleja del todo, me había regalado un consolador, pero no uno normal, sino uno bastante grande, comparado con los penes que yo habia visto normalmente. Medía 23 cm. de largo y una burrada de ancho. Me dio que con eso no tendría que buscarme otro tio, pero que era demasiado grande para que le puesiera los cuernos con aquello tambien, por lo que siempre podía tenerlo para acariciarme la entrada de mi coño con su puntita y pensar en él mientras me masturbaba así. Yo, la verdad, estaba entre atontada y caliente, me sentia humeda por el pedazo de consolador que me había dado el muy imbecil y a la vez cabreada por su falta de confianza, así que le dije: no creo que tenga que esperar a que no estes para usarlo, es más, supongo que lo podríamos probar ahora, y así si no va bien puedes descambiarlo mañana antes de que te vayas de viaje. La cara que se le quedó la tengo todavía grabada en mi cerebro, entre sorpresa y estupefacción, y mi tanga estaba chorreando. Me puse de rodillas en sl sofá y abrí el aparato, lo cogí con mis manos y empecé a acariciarlo y llevarmelo a la boca. La verdad es que era grande, pero lo llene con toda mi saliva mientras le decia que se desnudara y viniese conmigo. El me hizo caso, y cuando se quitó los pantalones y los slips, me di cuenta de que tenia la polla bien grande, se habia excitado viendome lo que hacia con el juguetito, así que seguí jugando con él. Ya no podía mas, tenía a mi novio a mi lado, que con una mano se tocaba su polla y con la otra me tocaba el coño y me daba pasaditas por el clítoris, y en mis manos y mi boca un consolador gigantesco, asi que le dije que me ayudara a metermelo, que podría ser complicado. En algunas ocasiones, suelo estar muy cerrada, e incluso me duele cuando me introducen el pene, pero con el movimiento se va haciendo grande y me gusta, pero con lo mojada que estaba y lo cachonda que me puso la situación, sabía que no tendria problemas para introducirme aquella bestialidad, pero le dije a mi novio que lo aguantara en posición de pie para así ayudarme a metermelo. El, aguantaba el consolador por la base, yo me habia quitado el tanga y estaba de pie en el sofá con las piernas flexionadas y la punta del juguetito en la entrada de mi coño. La situación era de risa, y mi novio tenia una cara indescriptible. En un momento, no pude más y empecé a metermelo, primero poco a poco, metiendo la puntita y haciendo movimientos circulares, pero de pronto entró del tirón dentro de mi. ¡¡ Que gozada !! Era inmenso y me producia un placer inmenso también. Estaba superabierta, en medias y sujetador, con las piernas abiertas a tope, encima del sofa, y el culo y el coño prácticamente a la altura de los pies, y con el juguetito dentro de mi. En esto, empecé a darle marcha al vibrador, y a gemir de placer, mientras hacía movimientos hacia arriba y abajo. Busqué la polla de mi novio y le dije que me la metiera en la boca. Imaginense como estaría el guarro que después de dos o tres mamadas se corrió sin avisarme dentro de mi boca, yo lo dejé y me tragué todo el semen que pude, mientras el resto resbalaba en mi cara y hacia mis pechos, aun tapados con el sujetador. El vibrador seguía actuando y en verdad tuve uno de los mejores orgasmos de mi vida, aunque no le dije nada a mi novio. Cuando el terminó en mi, yo ya lo había tenido, así que fui apagandolo y sacandomelo de mi coño, que se quedo cantidad de abierto y goteando mis flujos. Fue alucinante. Esa noche, me duché y no hice el amor con mi novio, estaba enfadada con el, así que se fue de viaje sin hacerlo, pero estando en el mar supongo que pensaría una y otra vez que yo estaba con su “amigo”. Y es cierto, le he cogido más cariño al consolador que a mi novio, con el que corte prácticamente al llegar de su viaje.
Bueno, espero que os haya gustado, es todo verdad… por cierto, aún conservo su regalo.